Valeria Castro presenta “chiquita”, su nuevo y necesario EP, en el Teatro Lara

El sábado a la una de mediodía tuvimos el placer de asistir a la presentación del nuevo EP de Valeria Castro, “chiquita” en el Teatro Lara de Madrid. Por un lado, es preciso contarles lo que sucedió, como en todas las crónicas del mundo. Por otro, es muy conveniente explicarles por qué la música de artistas como Valeria es tan necesaria en la sociedad actual.

El concierto fue ese tipo de acontecimientos en los que los oyentes sienten un antes y un después. Valeria mostró la madurez de una artista que llevara subiendo décadas a los escenarios y la sensibilidad y pureza de quien todavía no las ha perdido. Fue omnipresente en todo el Teatro, en las butacas, en las paredes, en los ojos estremecidos de los afortunados corazones que asistimos. Todos, sin excepción, ninguna, nos embelesamos en el transcurso y estallamos en el final, con una ovación cargada de agradecimiento. Agradecemos su música, estrictamente necesaria en los momentos actuales por varios motivos:

El primero es la pausa. Vivimos rodeados de tantos estímulos que ni los apreciamos. En la cultura de la inmediatez (o inmediotez), la contemplación y asimilación de lo distinto a lo propio es difícilmente digerible. Es tremendamente necesario que las personas volvamos a la cultura de la pausa, escuchemos un álbum musical entero de principio a fin, veamos una peli con su inicio, nudo y final, acudamos más al teatro o nos dejemos atrapar por un libro o una conversación interesante. La pausa es, de hecho, una de las cosas que pueden salvar este mundo. Y la música de Valeria no sólo aporta pausa, si no que detiene el tiempo. Es el estadio siguiente, en el que las almas levitan, se enriquecen y se inspiran.

Pero claro, hay muchos artistas que aportan pausa. No en referencia a lo rítmico (como en una balada) si no una pausa global, en conceptos, en estímulos que no son tan evidentes y que requieren varias escuchas para comprenderlos e impregnarse de su mensaje. Tenemos en este grupo a cuantos artistas queramos: Schumann, Silvia Pérez Cruz, John Coltrane, Chambao, Gardel… Bien. Aquí entra el segundo motivo por el que Valeria es necesaria: La permeabilidad. Es permeable a través de su cercanía y humanidad, tanto en sus letras como en sus melodías y en su personalidad. Esto la convierte en accesible para el gran público, como lo podría ser un/a cantante del más puro estilo pop, sin serlo. Para se entienda, habría mucha gente que no podría escuchar media hora de Bach pero sí el EP completo de Valeria, y les atravesaría, sin ser dichas personas el paradigma de la sensibilidad, ni muchísimo menos. Es muy complicado ser relevante, rigurosa y accesible al mismo tiempo. Es música que se disfruta con facilidad, conmueve sin ser agresiva y crea sentimientos de forma orgánica y natural.

Por último, destacar el compromiso de Valeria. Pincela valores muy humanos y honestos en varias de sus canciones, como el amparo a la inmigración o el empoderamiento de las mujeres. Aunque este último punto sea el más evidente, el compromiso ante las injusticias es también indispensable y reseñable.

Esperemos que haya gira. Porque, como decía aquel, todos somos contingentes, pero la música de artistas como Valeria es necesaria.