Sidecars nos hacen despegar con “Ruido de fondo”

'Ruido de fondo' es el nuevo álbum de Sidecars, un disco guitarrero, con la misma esencia de siempre y con madurez incluida.

La espera ha terminado. Había ganas de nuevo material completo de Sidecars, y ya ha llegado. Este viernes publicaron “Ruido de fondo”, su sexto disco de estudio con el que demuestran que están a un nivel musical envidiable. Si con ‘Cuestión de gravedad’ dieron un paso hacia adelante, con este nuevo material han confirmado que la banda madrileña son uno de los grupos a los que hay que tener en cuenta en el panorama pop-rock nacional.

‘Ruido de fondo’ es el resultado de infinitas horas de trabajo, un confinamiento de por medio y la frustración de esperar para seguir tocando temas en directo. Tanto para ellos, los músicos, como para los fans, que tenían muchas ganas de escuchar en directo ‘Mundo imperfecto’, el que fue el primer adelanto en forma de single. Un tema que sirve de preludio para bucear por un disco cuyas entrañas emanan nostalgia, fuerza y sensibilidad. Y demuestra que aún hay hueco para ruido de guitarras.

Desnudando tema a tema de “Ruido de fondo”

El álbum se compone de once pistas que cuentan historias y tramas para sentirse identificado. El disco se abre con el single que ha sonado en las radios. Un tema fuerte y comercial que nos enseña en algo más de tres minutos cual es la esencia de Sidecars. Un buen escaparate inicial para aquellos que descubran por primera vez a los de la capital.

La ruta sigue por ‘Garabatos’, un tema que emana esencia de Leiva, su hermano. La letra habla de superar las inseguridades y de no frenarse ante las tempestades. Un mensaje de ánimo en tiempos complicados. En contraposición, la siguiente parada es para ‘Galaxia’, con mensaje positivo y con un rollo muy M-Clan , Coti o Calamaro. Podría ser fácilmente uno de los próximos singles.

‘Detrás de los focos’ tiene una intro similar a aquel sonido de grupos de pop nacional de los 2000. Y una letra en primera persona que interpreta Juancho a la perfección sobre aquellas personas que están siempre ahí y que muchas veces no se ven. Y es el preludio de ‘Noche en calma’, una canción que, según los integrantes, es la más sorprendente del disco. Se trata de una nana escrita a una persona adulta que no puede dormir. Es un tema sensible y tierno, sin estridencias, honesto.

La segunda mitad del disco, más contundente

‘Golpe de suerte’ es la sexta y otra vez encontramos la esencia de Leiva. Es un tema nostálgico pero instrumentalmente fuerte. Y es una de las más parecidas a lo que nos tienen acostumbrados los chicos. Y en esta montaña rusa nos subimos a ‘Looping star’, sencillo que va cogiendo fuerza con el paso de los segundos. Acordes ‘sabineros’ y con guiño a ‘Jekyll’ y ‘Hyde’, en algunos momentos suena a ‘Breaking bad’ de su hermano.

El siguiente refugio en el que dormimos es ‘Quien Sabe’, balada a dos voces junto con Angie Sánchez. Es un tema minimalista para saltar al vacío. Quizás el tema más indie de los presentes. Y a continuación, ‘Ruido de fondo’, el tema que titula el disco es, personalmente, el más redondo del once titular. Con una introducción que recuerda a ‘Ni una sola palabra’ o ‘Cuidaré’ de Sergio Dalma, es una perla en bruto, con envistes constantes en forma de ‘slide’ guitarrero que te atrapan constantemente.

‘Noches de guardia’ es la antesala, el principio del final. Tema buenrollero, carne de segundo single y con versos que podrían protagonizar pies de foto en cualquier publicación de instagram. Todo preparado para que ‘Voyeur’ cierre el telón. La canción con más rock and roll del disco. Tema que recuerda a Fito o M-Clan. Es una canción de bar callejero, que transporta al Madrid más canalla. Un final perfecto para un disco dual, entre la nostalgia y la guitarra.