Sevilla se queda con más ganas de “Magnolia”

El menú del viernes de la Sala X prometía bastante: de primero teníamos a los granadinos Vúfalo, y el plato fuerte eran Rufus T. Firefly.
La banda de rock granadina nos traía su último disco: Historias del espacio-tiempo en un ambiente cercano y sincero, dónde Sergio Vera (guitarra y voz) se encargó de ser el maestro de ceremonias presentando las canciones y charlando con el público. Un descubrimiento muy recomendable si os gusta el rock en español con un toque alternativo.

Rozando las once de la noche, la sala terminaba de llenarse con la intención de ver a los de Aranjuez, que salieron al escenario arropados por una increíble ovación. Sevilla tenía muchas ganas de Rufus T. Firefly y Víctor, hablando en nombre del grupo, agradecía el cariño y se preguntaba por qué los queremos tanto en la capital hispalense, lo que le sirvió para volver a recibir una lluvia de halagos.
La noche psicodélica arrancaba con Tsukamori seguida de El Halcón Milenario, ambos temas pertenecientes a Magnolia, para hacernos viajar después a 2014, casi sin poder coger aire, con El problemático Winston Churchill del maravillo disco que es Nueve.

Ha llegado el momento de presentarse, y Víctor Cabezuelo, como voz de la banda, agradece la asistencia y el cariño del público, y nos explica que su último trabajo intenta ser un alegato en defensa del amor y el arte, tan necesario en los tiempos que corren. Otro punto para los de Aranjuez, cómo no vamos a estar de acuerdo con ellos en esta afirmación, teniendo en cuenta además que Magnolia puede ser uno de los discos más bellos de 2017.

Volvemos al espectáculo. Las guitarras y el bajo fluyen, se mezclan con teclados y sintes, y marcando el ritmo, la poderosísima batería de Julia, a quien el público jalea y ovaciona cada vez que se hace el silencio.
El setlist que nos han traído es exquisito, incluyendo Espectro, Cisne negro, –O–, Midori, Última noche en la tierra o Pulp Fiction, dónde Víctor cambió “el cielo de Granada” por “el cielo de Sevilla”, para goce de los asistentes, y Julia volvió a dar una lección de talento.

Tras la potente Pompeya, Víctor nos hace una confesión y pide que les guardemos el secreto: están grabando una segunda parte de Magnolia. El público agradece la noticia con un largo aplauso que termina con una noticia no tan buena, se nos acaba el concierto.
Para no perder tiempo, la banda decide no “hacer el paripé” de irse para volver y nos regalan el combo final:
Nebulosa Jade, Magnolia y Río Wolf, con el que llegamos al éxtasis.
Un concierto de una hora y cuarto escasa que no hace más que dejarnos con ganas de volverlos a ver, ya que no nos cansamos de decir que son un puto milagro.

Sevilla se queda con más ganas de “Magnolia”
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Miriam

Me emociona la música en directo y me escapo a algún concierto siempre que puedo. Lo mío es el diseño, la fotografía y a veces también la ilustración. Me expreso mejor con imágenes, pero haré un esfuerzo.

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