De vividores y bons vivats, ‘Habrá que vivir’ con Rubén Pozo

Hay una suerte de parábola en el rock español. Empieza en el punto “cero” de X e Y, en donde todo es audacia, guitarras, chaquetas, guitarras, botellines, equilibrio entre pop y rock, guitarras, adrenalina, más guitarras, algún mid-tempo o balada acústica, corazones rotos, vividores, guitarras, noches, dobles sentidos, analogías de la calle y más guitarras. Luego, mientras la banda en cuestión avanza, crece y madura, aparecen los desequilibrios pop, los sonidos “exóticos”, la gira eterna, el concierto del exceso, el disco maldito, la gira maldita, el disco de la redención, las canciones que “ya no son lo mismo”, las canciones que “suenan siempre a lo mismo”, y a veces, si hay suerte, vuelve el rock, vuelven las ansias, vuelve la vieja chaqueta gastada con olor a sobaco y las guitarras suenan fuerte otra vez.

“Habrá que vivir”, flamante disco de Rubén Pozo, es una patada en el culo de esas que necesitamos para recordar que el culo está hecho para menearlo, y si es a ritmo de rock and roll, tanto mejor. Podríamos decir que se trata de una obra transversal tanto en la carrera musical, como en la vida de este mosquetero de las seis cuerdas. Canciones como “Habrá que vivir”, “Saliendo de la estupefacción”, “Guitarra española”, “T-Rex” (“tú te extinguiste una vez, pero aquí estás de nuevo”  ¡¡bravo!!) y “Algo que decirle al mundo” suenan a entrañas con la piel vuelta del revés. Por otra parte “Caperucita Feroz” abre el track-list con mucha tradición, una analogía entre la fabula del lobo más famoso de la historia y las protagonistas de los rocanrroles de toda la vida. ¡Alerta! Cuando llegues a “Llámame brisa” no te asustes (sí, ya, el último disco de Sabina, que sí) averiguar como es la historia es algo que queda entre tú y tu curiosidad, no vamos a contarlo todo aquí tampoco. “Te invoco” suena con la energía que hace tiempo no le escuchábamos a Rubén, no sólo en el aspecto musical, la letra cuenta con algunos de los versos más descarnados y directos de los últimos tiempos, al igual que el solo de guitarra es feroz y  visceral. Como tramo final se juntan “De vena tonta”, “Santa Rita” y “Apartando la mirada”, un trío de canciones perfecto para pillar la carretera con el coche y perder la mirada en el paisaje, y justo en el momento en que se te empiecen a asentar las caderas, llega “T-Rex Reprise” para que no te olvides del gran y maravilloso subtexto de este disco, ¡Rock, Rock y Rock!

Otro aspecto interesante de esta tercera entrega de Mr. Pozo, que llega precedida por “Lo que más” (2012)  y “En Marcha” (2015), es su performance. Puede escucharse un trabajo muy cuidado de su interpretación vocal, con las melodías más definidas que nunca, un timbre muy agradable y maduro, rico en recursos y matices, sin perder esa naturalidad perenne que da la sensación de estar cantando en el salón de su casa.

Parece mentira que haya pasado tanto tiempo, veintiún años ya, desde que editaba con Buenas Noches Rose (GRU-PA-ZO, y punto) su primer álbum en el que ya se adivinaba un guitarrista que tenía la cabeza llena de música y que le desbordaba los dedos. Veintiún de rock, de cuerdas, de vatios, de amplis, de cargar la furgo, de botellines, de garitos descascarados a giras cruzando el charco, de noches, de frío, de Extremoduro en las escaleras del barrio, de más, de menos.

Mientras, la parábola vuelve a cero y todo empieza otra vez.

Texto: @javiervittone

 

De vividores y bons vivats, ‘Habrá que vivir’ con Rubén Pozo
Vota este post

La música, lenguaje poderoso capaz de rescatarte.

El Rescate Musical

La música, lenguaje poderoso capaz de rescatarte.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies