Rubén Pozo nunca se extinguió, pero aquí está de nuevo

El grupo sevillano The Morleys se encargó de abrir la noche a una de las figuras más destacadas del Rock nacional, Rubén Pozo. La banda agradeció a los asistentes el haber llegado antes para verlos y los arengó a darlo todo cuando el de Alameda de Osuna subiera al escenario.

El comienzo fue una auténtica tralla con Habrá que vivir y Caperucita feroz, los dos primeros temas de su nuevo disco, que sonaron arrolladores en una sala que cantaba enfurecida desde el principio.

Tras este espectacular inicio, Rubén saludó al público, bromeó y agradeció el cariño de la capital hispalense.
El setlist incluía joyas de sus tres discos, como Pop para niñas, que dio rienda suelta al baile, Chavalita, de su primer disco en solitario, Lo que más, o Todo Palante de En marcha.
El guiño a su pasado en Pereza también tuvo hueco en la noche, y pudimos cantar a pleno pulmón junto a él Matar al cartero y Grupis.

Tras Llámame brisa, hermana de No tan deprisa de Joaquín Sabina, escrita con Rubén Pozo y Benjamín Prado, nos confiesa que hay un tema que se está planteando dejar fuera de la selección de los shows porque no le termina de sonar bien. Increíblemente se refiere a Rucu Rucu, tema que el público acoge entusiasmado, por lo que Rubén asume que con ayuda es mucho mejor.
Lo cierto es que el cuarteto formado por dos guitarras, bajo y batería no necesita nada más para ser una espectacular apisonadora, y por si no lo sabíais, ver y oír a Rubén tocar la guitarra ya es en sí un espectáculo.

Con Nombre de canción nos vamos al corto bis con el que volverán con Guitarra española, acompañada, en ritmo, con las palmas del público.
Antes de irse se saca un as de la manga y hace subir a un “amigo y un guitarrista sevillano” que resulta ser el gran Álvaro Suite, guitarra en Los Santos Inocentes, banda de Bunbury. La canción escogida para cederle la guitarra es T-Rex, y Álvaro da un lección de calidad y talento en poco más de tres minutos. El público enloquece.

Para poner el broche de oro, la despedida corre a cargo de Tonto de tanto (r’n’r) con la que el apoteosis es ya imparable.
Un show cargado de talento, sinceridad y carácter. En fin, es sólo rock’n’roll, pero nos encanta.

Rubén Pozo nunca se extinguió, pero aquí está de nuevo
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Miriam Calero

Me emociona la música en directo y me escapo a algún concierto siempre que puedo. Lo mío es el diseño, la fotografía y a veces también la ilustración. Me expreso mejor con imágenes, pero haré un esfuerzo.

Miriam Calero

Miriam Calero

Me emociona la música en directo y me escapo a algún concierto siempre que puedo. Lo mío es el diseño, la fotografía y a veces también la ilustración. Me expreso mejor con imágenes, pero haré un esfuerzo.

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