Rodrigo Cuevas: “Me mola la gente que se suma con total entrega. No estamos rodeados solo de amargados”

El lugar elegido para charlar con Rodrigo Cuevas era un antiguo local de fotografía, reconvertido en tienda de artículos de segunda mano, objetos que después del uso cotidiano cayeron en el olvido, y ahora vuelven a ocupar escaparates como obras de arte para coleccionistas que ven en ellos, auténticas piezas de lujo. Una transformación que puede interpolarse al juego que hace Rodrigo Cuevas con la música, su música. Rescata canciones tradicionales, cuplés y sones olvidados, para transformarlos en obras de arte que reviven en el escenario, lanzadas desde su particular vestuario como carta de presentación y que viajan a través de su voz, hacía un público que sale de los teatros y salas que llena, más sabios, más concienciados y sobre todo más felices.

Parece ser que la cafetería de la tienda vintage tiene mucho furor y no tenemos dos sillas libres donde compartir preguntas y respuestas, y como la noche de Oviedo acompaña a pesar de ser diciembre, nos quedamos en una terraza cercana, con los caireles de las luces de Navidad brillando pero no despistando. Venimos a escuchar a Rodrigo Cuevas que en unas horas se irá a Málaga, donde tiene concierto el día 16, en La Cochera Cabaret y se encuentra inmerso en la preparación del fin de la gira ‘El mundo por montera’, el día 21 en el teatro Campoamor de Oviedo. Todo un éxito que le ha permitido viajar por toda España y parte de las Américas. ¡Vamos con las preguntas y las Rodrigo-respuestas!

¿Quién es Rodrigo Cuevas según Rodrigo?

¡Que pregunta más difícil! Pues Rodrigo Cuevas es un agitador folclórico que le encanta contar historias, a mi me encantaría ser un contador de historias. Siempre, toda la vida, me encantó la gente que hace gracia y yo nunca en mi vida me consideré gracioso ¡Pero nada!, y de repente me di cuenta de que en el escenario era capaz de hacer reír a la gente. Rodrigo Cuevas es como un personaje creado, más bien espontáneo que quiere ser un contador de historias y hacer reír a la gente sobre todo, y entonces para ello, utiliza todas las armas que tiene en el bolsillo.

¿Y cómo presenta Cuevas a Rodrigo?

¡Rodrigo Cuevas nunca habla de Rodrigo! Porque Rodrigo Cuevas se cree que es el único (risas), y se cree que es una exageración de la personalidad auténtica de Rodrigo, entonces…

RobaGallinas, Granjero, componente de una Fanfarria y coro, miembro de La Dolorosa Compañía… ¿Qué nueva profesión te aguarda en el  futuro o cual te gustaría alcanzar, dicho de otra manera, qué quieres ser de mayor?

Yo creo que el culmen de la felicidad, que es lo que uno quiere ser de mayor ¿no?, ya lo conseguí siendo granjero, entonces yo de mayor quiero volver a ser granjero, come back, regreso al futuro.

Predicas con el ejemplo y vives en medio del campo alejado de las ciudades ¿Notas que tu filosofía cala en el público que va a verte o por lo menos hace gestos hacia ella?

Yo creo que si, que la gente se siente muy identificada, aunque hay mucho enganche a las ciudades, en plan, es que si me voy al pueblo voy a perderme muchísimas cosas, voy a ser infeliz, voy a estar ermitaño, aburrido todo el día. Pero todo el mundo dice: “Si, yo de mayor me voy al pueblo”. Y yo les dijo: “Pero a ver de mayor no, de mayor estás necesitado de cosas, necesitas estar en la ciudad, tienes el médico debajo, la familia que te ayuda, un vecino por si te pasa algo… De joven es cuando puedes estar en el pueblo más cómodamente”. Entonces yo creo que si, que cala pero hace falta mucho atrevimiento, porque socialmente nadie nos dice que es posible ir al pueblo, todo el mundo nos dice como lo contrario, que te vas a morir del asco, básicamente.

¿Te duele más olvidarte de las zapatillas o el liguero al salir al escenario o las críticas de personas que se dejan llevar por clichés absurdos?

No me duele mucho ningunas de las dos, porque las zapatillas o el liguero me parece genial olvidármelo, me encanta, es como mira que bien, que juego me está dando. Yo creo que los defectos intento transformarlos en virtudes, si algo no tiene defectos es un coñazo, todo tiene que ser defectuoso porque ahí está la genialidad. Salir de los problemas airoso. Y lo otro intento que me resbale bastante, la verdad, aunque si, me da más pena eso.

Varias personas suelen ir con recelo a tus conciertos pero luego su actitud cambia por completo y no dudan en repetir numerosas ocasiones, ¿Qué les das?

Yo creo que se lo veo en la cara y voy a por ellos y digo: ‘Hasta que no te rías no te voy a dejar en paz, e intento…’ Soy como un poco acosador de ese tipo de personas, porque se les reconoce fácil, y me gusta mucho ir a por ellos, me parece más interesante y más divertido.

Las letras de los cuplés a primera vista parecen de otra época pero están de actualidad siempre aunque hoy en día sería difícil escribir así, antes se sabía jugar con las letras, ¿Cuándo dejará de ser políticamente correcto lo políticamente correcto?

Siempre es un vaivén, se valora y se devalúa según lo que esté de moda, pero si que estoy pensando en esto últimamente. Por ejemplo con la letra de ‘a  mi me gustan mayores’, todavía no llegué a una conclusión muy clara. Me horroriza esa canción. Claro todo depende desde el punto de vista desde donde hagas las cosas, sacadas de contexto las cosas son diferentes, entonces ‘Mayores’ que está hecho para el mainstream… Esa letra podría ser la de un cuplé perfectamente, y si fuera así, me encantaría, pero como es la letra de una cosa superproducida, mainstream…Me horroriza, no me escandaliza. Puede que hasta me escandalice un poco, ¡Mira tu que recatado soy yo! Juega con un doble sentido de que no me quepan en la boca los besos que el me da o algo así, pero claro el cuplé siempre se hace desde un punto crítico, ácido y desde el underground, o yo lo entiendo así. Quizás en la época no era tan así, no lo sé. Y ojalá mañana deje de ser políticamente correcto lo políticamente correcto. Todo esto del cuplé es muy reflejo de todo lo políticamente correcto y… las redes sociales son un coñazo.

¿Crees que se puede conseguir el equilibrio entre seguir hablándonos cara a cara y de manera tradicional o debemos darle la razón a Einstein y asumir que la tecnología nos ha vuelto tontos?

Siempre tendré la esperanza de que hablaremos cara a cara. Si. De hecho las cosas importantes nunca las hablo por un aparato, siempre cara a cara, a no ser que no tenga más remedio y tenga que llamar por teléfono.

Llenar una playa de personas bailando sobre rocas, bailar en y sin  paños menores en una casa llena de bizarrismo maravilloso en ‘El Toro Barroso’… ¿Dónde se crean esas ideas?

De las que me mencionas, la primera fue bastante fácil, ‘Verdiciu’ era como de cajón, se hizo como superpopular y entonces el videoclip tenía que ser algo hiperpopular y no se me ocurrió nada mejor que convocar a la gente, hacer un flashmob y hacerlo en la playa de Verdiciu. Con la maravillosa suerte de que hay gente muy grande en el mundo. Lo que me mola es la gente que se suma a las cosas con total entrega y está claro que existe esa gente todavía, no estamos rodeados solo de amargados, aunque den más el cante ¿No? Con la maravillosa suerte de que se me lleno de gente aquello. Y el videoclip de ‘El Toro Barroso’, la verdad que fue idea de Ricardo Villoria, que es un Grande de España y de Asturies, sobre todo, y un grande de la Cuenca. Va localizando cosas, localizando sitios, así sin que nadie se lo pida, y cuando le propones un videoclip, te dice: “¡Ah, tengo el sitio!” (risas)

Además hay que ver varias veces el videoclip para fijarte en todos los detalles.

Bueno bueno, ¡Es que es de culto! La gente no lo valora lo suficiente pero ese videoclip es de culto.

La versión ‘Viva Grecia’, ‘Orestes y Máximo’… ¿A Rodrigo le fascina Grecia?

Nunca estuve en Grecia. Hay como una sensación todo el rato de amor-odio con la Grecia contemporánea ¿No? Es como siempre la esperanza y la decepción constante. Bueno ahora ya no sabemos nada de Grecia (risas), hace ya un par de años igual que no sabemos nada, pero durante cierto tiempo fue como la esperanza y al día siguiente la decepción y al día siguiente de nuevo la esperanza… Yo creo que es su historia, así.

Has versionado dos temas de Tino Casal y llevado al directo un tercero ‘Emborrachate’, ¿Sentiste presión al hacerlo o te lo planteaste como un homenaje a tu estilo?

No sentí nada de presión al hacerlo, hombre, es como responsabilidad, pero no, la verdad que yo me tomo las cosas así. La gente grande es tan pequeña como todos nosotros, entonces tampoco hay que tener excesivo… Nunca fui un mitómano, y tampoco hay que ser excesivamente reverencial hacia nadie, porque seguramente Tino Casal sería una persona supernatural, si no es en sus finales, en sus inicios por lo menos. Había como cierta responsabilidad en cantarlo bien por lo menos, aunque en La lata de Zinc se me olvidó la letra de todo (risas), llevaba la letra  en la mano, y cuando me bajé, me di cuenta que llevaba la bragueta bajada del pantalón. Me dijeron: “¡Qué guay lo de la bragueta bajada!”, y yo pensé “¿Qué? No era adrede, noooo ¡ Qué horror!”

¿Podría ser una reivindicación de Tino para que ocupe el lugar que no se le dio en su momento?

Si, ahora ya se le está empezando a reivindicar bastante. Yo reivindico a Tino como una figura de la diáspora. En los conciertos últimamente, reflexiono mucho sobre eso; que hay que tratar bien a la gente que hace cosas aquí con mucho cariño, porque no podemos permitirnos más fuga de cerebros, hay que hacer lo contrario, traer para acá, y él es un ejemplo de eso, si hubiera encontrado aquí el ambiente que encontró en Madrid, no se hubiera ido porque en realidad le molaba mucho Asturias. El videoclip de ‘Emborráchate’ indica que a él le molaba mucho.

Cantas por Sara Montiel, Mari Luz Cristóbal, El Presi, canciones de Tuna… ¿Crees que debemos rescatar eso y olvidarnos de estrellas internacionales que se dedican a copiar y pegar?

¡Por supuesto! Las estrellas que tenemos aquí, si hubieran nacido en Estados Unidos serían internacionalísimas. Lo internacional simplemente  es el poder que tenga tu cultura o el poder internacional de cada país, lo anglosajón ahora es lo predominante, entonces es lo que va a ganar siempre, pero hay que buscar nuestras estrellas internacionales que están ahí, a la vuelta de la esquina.

¿Cómo haces para rescatar temas o melodías perdidas por el tiempo?

Escucho muchos cancioneros sobretodo, me encanta el cancionero de García Matos, que fue un folclorista de los años 50; Alan Lomax, famosísimo, que era estadounidense que estuvo por España en el año 52-53… Y luego un montón de canciones recogidas de campo, es lo que más me gusta escuchar, porque todo lo que vino después, incluso eso, todo está tocado, pero cuanto más antiguo, más auténtico.

A primera vista esos temas no concuerdan con una música y ritmo comercial actual, pero luego al escucharlo en ti tiene todo sentido, ¿Cómo consigues esa unión, prueba y error?

Ya, parece que es difícil, pero a veces fluye solo. Solo hay que estar como atento, hay que escuchar esos cancioneros, esas músicas, esas recopilaciones, esos trabajos de campo; hay que escucharlos tantas veces para que estén tan dentro como el reggeaton, entonces al final sale solo, no tienes que hacer mucha alquimia,se hace sola. Se te ocurren escuchándolas, como cuando escuchas rock y techno, pues al final no te cuesta  mezclarlos y son dos estilos diferentes.

Cantar en San Mateo de Oviedo era un sueño que la lluvia dejo a medias pero que demostró la profesionalidad que tienes ¿Cantar en el Campoamor  es quitarte la espinita?

¡Ah, qué fuerte! Si a ver, a mi me gusta más la plaza de la Catedral, o sea, me gusta más el teatro en general ¿No? Pero cantar en la Catedral era como el sitio más popular de Oviedo y al que llevas yendo a conciertos desde que tienes uso de razón, y era como estar ahí, donde deseaste estar toda la vida. Entonces fue como un bajonazo, pero como yo soy muy trash, muy arrastrao, que yo estuve cantando en un sitio en Trevías, que era mucho más trash que aquello sin sonido, pues claro, uno pues saca allí todo lo que tiene. La espinita me la quitaría, el año que viene, que me tienen que volver a llamar para acabar el concierto. Lo pasé mal, cuando bajé del escenario me pillé una llorera…La gente se portó genial, aguantó bajo la lluvia. Claro cuando me pasa algo así, un contratiempo tan grande, por un momento se te pasa el drama por la cabeza, pero  pienso que no hay nada más divertido que un drama ¿No? (risas). Cuando quieras escribir una comedia, no se quién dijo esto, plantea un drama, y cuando quieras escribir un drama, plantea una comedia, porque al final es lo que va a funcionar.

Has tocado en la fiesta más pequeña de Asturias y en el teatro Príncipe Pío de Madrid, pasando por festivales contemporáneos en Barcelona ¿Crees que es por la versatilidad de tu espectáculo o por la manera en que lo presentas y se adapta cada minuto al público que va a verte?

¡En Barcelona en el Macba! (risas). Yo me adapto al público, pero el público también se adapta mucho, creo. La clave es, no me gusta decir que hago música tradicional porque no hago música tradicional, es un toque nada más, una pincelada que está por todo, pero creo que esa parte más folclórica es la que me permite estar en todos los campos, el folclore es alta cultura, es cultura popular… ¡Es todo! Al final desde el folclore puedes llegar a todos los puntos. Cada uno lo ve desde un punto diferente, todas las capas de la cultura miran a la tradición, a la música popular.

Normalmente no se le da el mismo impulso a la música como a otras disciplinas artísticas y culturales, ¿Tenemos que ponernos las pilas con la cultura musical a nivel de instituciones o ya está todo hecho?

No, hay que ponerse bastante las pilas, pero creo que la música en concreto, tiene como la virtud… Ósea, es una bendición de que la música pueda vivir de forma autónoma sin depender tanto de las instituciones, como el teatro o la danza, que en realidad es una putada. Están más subvencionados pero es una putada depender de eso. Ya ves cómo está el teatro en Asturias y la danza inexistente directamente. El teatro, el año pasado creo, o hace dos, habían tenido 40.000 euros para 40 compañías, ya me dirás tu que hace una compañía con 1.000 euros, y la danza prácticamente no existe. Hay que ponerse las pilas en las Artes en general, pero es una virtud no depender de las instituciones.

¿Qué podremos ver en el fin de gira de ‘El mundo por montera’?

Pues mira, voy a hacer primero un brindis con mogollón de sidra, que voy a invitar a 400 personas a sidra, justo antes del concierto. Y voy a desbarrar, voy a tomármelo como una fiesta entre todos, quiero que la gente… Voy a intentar que la frontera entre el público y el artista se difumine un poco más. Quiero estar abajo, quiero sacar a gente, hablar más con ellos. Quiero que vengan todos los colaboradores que estuvieron conmigo todo este año. Quiero distensión, relajación, que la gente se sienta bien, tan artista como el que está encima del escenario.

¿Algún consejo para disfrutar al máximo del espectáculo?

Pues hay que venir, como siempre digo, la vergüenza hay que dejarla en casa, si no te pierdes, hasta que te sueltas. Mira no me deis ese trabajo, ¡Si al final os vais a soltar! ¿Por qué me dais ese trabajo? ¡Venir sueltos de casa! Ese consejo (muchas risas).

Palabra más rara que conoces.

¡Ah, madre mía! (risas) ¡Vulvoesponjoso! Es un músculo.

Palabra más larga que recuerdas.

Anticonstitucionalmente. (Risas).

Eurovisión/ ¿En qué año irás?

1967

Redes sociales Si/No/Depende…

Si, pero con mesura

Un libro.

‘Las ratas’ de Miguel Delibes

Primer concierto al que fuiste.

Puff, pues creo que fue uno de OBK y Mónica Naranjo (risas) en la Plaza de Toros de Oviedo. Creo que fue ese o uno de Azuquita y Medina Azahara. Entre esos dos, creo que fueron el mismo año.

Último concierto.

Pues la Ópera, ‘Andrea Chénier’ de  Umberto Giordano

Primer disco en tus manos.

Yo creo que fue el ‘Máquina total 7’ (carcajadas). Tenía en la portada a Bill Clinton haciendo de DJ.

Último que escuchaste.

El nuevo de de Lila Downs que se llama ‘Salón, Lágrimas y Deseo’

¿Con quién compartirías escenario?

Con Lila Downs encantadísimo, con María Arnal y Macerl Bagés, con Mari Luz Cristóbal, con el Niño de Elche…

¿Con que artista desaparecido harías una colaboración?

Con El Presi.

¿Sabes cambiar la aguja de un tocadiscos?

¡No! Y tengo que cambiársela al mío, no se donde comprarla, es lo que me pasa.

Misión en este mundo.

¿Una misión así grande como de Superman? No, más pequeñita, tener cabras, otra vez… ¡Tener burros! ¡Tener animales!

¿Hacía dónde vamos?

Hacía un mundo maravilloso, sin duda, aunque estemos despistados a veces.

Lo más extraño que te paso de gira.

(Ojos de sorpresa) No me pasan cosas muy extrañas, pero bueno si que puede ser aquella vez que fui a Trevías a tocar, te daría para escribir una redacción entera (risas). Nada más salir de la cocina, porque me cambiaba en la cocina del bar, vino una mujer enorme, de 5×7 corriendo hacía mi. Yo salí, claro, cantando una jota, así con mi acordeón toda Diva, y de repente viene hacía mi y me dice: “¡Meca, vaya pequeña que la tienes!” (carcajadas), y claro me quedé… imagínate, fue lo más raro que me pasó. Ese lugar… Transilvania.

Desde aquí agradecemos a Rodrigo Cuevas su cercanía y disposición antes y durante la entrevista, con ganas de que llegue el momento de que se abran las puertas del teatro y vivamos la magia del cuplé, del trap cabaretero o el reggeaton tradicional, ¡De fiesta sin final! Eso si la vergüenza prometemos dejarla en casa, por lo que pueda pasar.

Rodrigo Cuevas: “Me mola la gente que se suma con total entrega. No estamos rodeados solo de amargados”
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Oskar Fanjul

Ingenierio Civil apasionado de la música y el espectáculo. Inspirado en los 80's, me gusta descubrir nuevos sonidos. Bailo y canto todo el tiempo, profesionalmente en la ducha. Me fijo en cada esquina por si aparece arte.

Oskar Fanjul

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Ingenierio Civil apasionado de la música y el espectáculo. Inspirado en los 80's, me gusta descubrir nuevos sonidos. Bailo y canto todo el tiempo, profesionalmente en la ducha. Me fijo en cada esquina por si aparece arte.

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