Ricky Merino pone Shôko a bailar

En los últimos años mucho se ha hablado sobre viajes en el tiempo. Marty McFly y Doc usaron el condensador de fluzo en un Delorean. El viernes 10 de mayo en Shôko descubrimos una manera más fácil de volver al pasado: exactamente a los noventa. Ricky Merino teletransporta a toda una generación a la década en que nacieron; y eso es algo que muy poca gente puede hacer.

Ricky logró un sold out en su primer concierto en solitario en Madrid, llenando la sala Shôko con más de 800 personas. El cartel anunciaba un concierto especial junto a Mother Earth Band y Amigos, y no defraudó. Muchos artistas hubieran abierto el espectáculo con alguna canción conocida, pero Ricky se arriesga a presentar el próximo single A mi manera y el público enloquece como si fuera su mayor hit. Pero no es hasta el segundo tema, su versión del mítico Let me entertain you de Robbie Williams que el show empieza de verdad. Desde ese momento, el mallorquín intercala canciones nuevas de su próximo disco con sus temas más reconocibles de su paso por Operación Triunfo.

Fotografía: Javier Portillo

El momento más íntimo de la noche llegará con Nuestra isla, canción previa a OT; que el público coreará mientras Ricky se desnuda desde el borde del escenario bajo los focos. Después de eso, el espectáculo remontaría al más puro estilo ochentero con el dúo junto a Nerea Rodríguez de Time of my life. Cada nueva canción que iba presentando, ponía al público a bailar, y es que todo lo que Ricky toca se convierte en una fiesta claramente reconocible. Si no, que se lo digan al Wannabe de las Spice Girls, del que Ricky logra adueñarse por completo y reinventar la canción más conocida de los noventas en tema propio con la versión que hizo en La mejor canción jamás cantada.

Fotografía: Javier Portillo

El resto de colaboraciones fueron Mientes con Agoney, It’s a man’s world con Raoul Vázquez y Ni la hora con Ana Guerra. Todos ellos y algunos compañeros más que habían acudido al concierto, como Cepeda o Marina; o incluso la profesora de deporte Magalí; quisieron acompañarle en el escenario en la actuación de La Revolución Sexual, el himno de la edición que reivindica la libertad de identidad y sexualidad. Tampoco se lo quiso perder la directora de la Academia, Noemí Galera; que a pesar de no poder asistir, dejó un bonito mensaje en forma de carta.

Fotografía: Javier Portillo

Ricky reservaría su primer sencillo Miénteme para cerrar un show de casi dos horas que mantendría al público sin parar de bailar, de reír y de disfrutar con el triunfito.

Sin duda alguna Ricky Merino es un showman de los pies a la cabeza que hipnotiza con su puesta en escena y te atrapa con su labia para que no puedas apartar la mirada de él.

Ricky Merino pone Shôko a bailar
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Paula H. de Lucas

Pienso mucho, hago de todo y no destaco en nada. Fui proyecto de ingeniera durante un par de años, pero el Audiovisual se cruzó en mi vida y fue mi perdición. Ahora avanzo sin rumbo fijo pero siempre hacia delante haciendo lo que me gusta.

Paula H. de Lucas

Paula H. de Lucas

Pienso mucho, hago de todo y no destaco en nada. Fui proyecto de ingeniera durante un par de años, pero el Audiovisual se cruzó en mi vida y fue mi perdición. Ahora avanzo sin rumbo fijo pero siempre hacia delante haciendo lo que me gusta.

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