‘Manic’, el alma de Halsey hecha pedazos… de música

En 2007, el crítico de cine Nathan Rabin dio con el término ‘Manic Pixie Dream Girl’, habitualmente traducido al español como ‘la chica de tus sueños’, para describir a esas mujeres «que están ahí para ayudar a los hombres inseguros a perseguir su propia y egoísta felicidad». «Una insular criatura del mundo del cine, poco profunda y que existe sólo en la febril imaginación de sentimentales escritores y directores que animan así a los jóvenes varones sensibles a abrazar la vida y sus aventuras e infinitos misterios». Sobre este mismo concepto versa Manic, el último trabajo de Halsey y el más personal hasta la fecha.

El tercer álbum de estudio de la estadounidense es un incansable caleidoscopio de sonidos, conversaciones, frases de películas, mensajes de voz, monólogos internos… Y la más variada música. Desprendiéndose de toda máscara, la artista de 25 años ha configurado su nuevo disco como si de un diario personal se tratara, cuyas 16 pistas, o entradas, obligan a aquel que se adentre en ellas a consumirlas lineal y cronológicamente para descubrir las vivencias que se funden entre sus versos y acordes. Pero no son las historias de Halsey. La voz que emerge de todas ellas es la de Ashley Frangipane, que ya no se esconde tras un acrónimo artístico. 

Track by track

Siempre manteniendo su habitual sonido pop-rock / electropop / indie, aunque adentrándose en el terreno del country, Halsey ha proclamado la muerte al autor, como en su día lo hizo Barthes, y nos ha enseñado quién es Ashley y qué tiene que contar. Y no había mejor manera de hacerlo que con el inicio del álbum. El primer tema, ‘Ashley’, es una carta de presentación a esta nueva era musical de la artista. Entre susurros y gritos la cantante empieza a rebelarnos todo lo que ha callado durante tantos años hasta que su voz se fusiona con la de Kate Winslet en el filme ‘Eternal Sunshine of the Spotless Mind’.

«Too many guys think I’m a concept or I complete them or I’m going to ‘make them alive’… But I’m just a fucked up girl who’s looking for my own peace of mind. Don’t assign me yours».

Clementine, el personaje de Winslet en la aclamada película de 2004, es el ejemplo perfecto de ‘Manic Pixie Dream Girl’. Por ello, una vez más, Halsey se apropia de él para la composición del segundo tema del disco: ‘clementine’, una lucha maniqueísta entre el bien y el mal, dos voces: la de Ashley y la de Halsey. Una alzándose encima de la otra para hacerse notar, perdurar y tomar el control completo de la otra. La intérprete sacó esta canción el día de su 25 cumpleaños acompañado de un videoclip donde baila al compás de su hermano, otra pista más que señala la dualidad de su persona.

Luego llega el segundo single de ‘Manic’ y el que probablemente sea el más comercial: ‘Graveyard’. Si con los anteriores temas Halsey nos enseñaba sus dos caras, en este firmemente nos muestra sus sueños más ocultos. Con un ritmo rápido y sonidos electrónicos, esta canción habla sobre la dificultad de dejar ir y hasta qué punto seguiríamos ciegamente a quien nos importa. Las fantasías de la cantante dan vueltas sobre nosotros como caballos en un tío vivo, así al menos lo expone el propio vídeo musical que Halsey protagoniza junto a Sydney Sweeney.

El amor en los tiempos de cólera

En ‘You should be sad’ y ‘Finally // beautiful stranger’ la estadounidense coquetea por primera vez con el sonido nacional de su tierra: el country. Sin embargo, ambas canciones no pueden ser más diferentes las unas de las otras. Si la primera es rabia, enfado y frustración, la segunda representa la calma más absoluta después de la tempestad. Un respiro tras el chaparrón. Una carta a corazón abierto a volver a enamorarse.

Este planteamiento indudablemente se repite en ‘Forever … (is a long time)’ donde el piano y los violines suaves evolucionan en un sonido mucho más electrónico con distorsiones de voz, desgarros y gritos. Todo para fielmente representar cómo uno se siente cuando autoboicotea su propia felicidad.

Hasta aquí ya se puede descubrir que la cólera es un tema recurrente en ‘Manic’. Ya sea musicalmente (‘3am’) o por las letras (‘I HATE EVERYBODY’), Halsey vuelve a llenar su diario personal de desafortunados y tormentosos pensamientos relacionados con la soledad y el doble filo de la fama. Mientras que la primera tiene un tono agresivo al que acompañan buenos guitarreos que parecen pertenecer a la década anterior, la segunda casi se asemeja a una canción infantil, aunque el significado detrás de la canción ni se acerque.

La ira de Halsey es con ella misma, su alrededor… Y con el género opuesto. Así lo demuestra en ‘killing boys’, tema que comienza con la icónica confesión de Megan Fox a Amanda Seyfried en la cinta ‘Jennifer’s Body’ sobre por qué se está cargando a todos los chicos de su instituto. Esta furia hacia los hombres y el paternalismo ya lo exploró en su anterior sencillo ‘Nightmare’ que curiosamente no figura entre los tracks de este nuevo álbum.

Ashley y Co.

Sin embargo, decir que este álbum es una invención entera de Halsey y sus vivencias sería mentir. En el proceso, otros grandes y variados músicos han contribuido con su granito de arena a través de interludios musicales. Un poco como cuando te rompes el brazo y en la escayola tus amigos te firmaban algo bonito.

En este caso, los nombres escondidos entre el cabestrillo de Halsey son los de Dominic Fike (‘Dominic’s Interlude’), la prominente figura del country Alanis Morisette (Alanis’ Interlude) y la megaestrella de kpop SUGA de BTS (‘SUGA’s Interlude’) con quien nuestra artista ya colaboró en el tema ‘Boy With Luv’.

Amar a otro y a uno mismo

En ‘More’ descubrimos el lado más romántico de Halsey. La rabia se ha dejado por un breve momento a un lado para profesar amor eterno a esa persona especial que a pesar de haber leído el diario entero, te quiere desde la primera página. Vuelta de hoja y conocemos ‘Still Learning’. Con un ritmo muy parecido al de ‘Eastside’ (colaboración que Halsey firma con Benny Blanco y Khalid), Ashley nos habla por primera vez sobre el amor propio y los sacrificios y esfuerzos que conllevan.

Finalmente, llegamos a ‘929’, definitivamente el tema más crudo y honesto de todo álbum y, exactamente por ello, el capítulo perfecto para terminarlo. Con una base suave y acústica, Ashley nos hace unas profundas confesiones sobre sus problemas con el estrellato, la auto-percepción, la responsabilidad de ser un ídolo de masas, el distanciamiento con sus padres o sus pasadas relaciones sexuales. Un broche de oro perfecto para el terremoto de sentimientos que este alegato de de casi 50 minutos ya ha propiciado.

El disco se completa con ‘Without Me’, primer sencillo de la intérprete en esta nueva era que se pasó en el número 1 de la listas norteamericanas casi un año. Este sonido más trap y unos increíbles visuals le ayudaron a conseguir casi 350 millones de reproducciones en YouTube.  

Estos nuevos temas sonarán en España los días 6 y 7 de febrero en Madrid y Barcelona, respectivamente, pues Halsey ha elegido nuestro país para dar el pistoletazo de salida a su nueva gira ‘Manic’.

Natalia Ibáñez Guinea

Periodismo millennial y un poco mamarracho

Natalia Ibáñez Guinea

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