¿Qué veremos esta noche en la final de Eurovisión?

Tras la primera semifinal y la segunda, que tuvieron lugar el martes y el jueves, hoy toca vivir la final de Eurovisión 2019. El camino está a punto de llegar a su fin y los eurofans vivirán al máximo la que promete ser una noche llena de emociones y sensaciones. Aparte del Big 5 (Alemania, España, Francia, Italia y Reino Unido) y el país anfitrión, hay una veintena de estados que completan la final. Esta noche veremos en la pantalla a Malta, Islandia, Noruega, Eslovenia, Serbia, San Marino, Australia, Suiza, Holanda, Suecia, Grecia, Albania, Azerbaiyán, República Checa, Dinamarca, Rusia, Chipre, Macedonia, Bielorrusia y Azerbaiyán.

¿Qué veremos esta noche? Es una pregunta casi imposible de resolver puesto que el festival es impredecible hasta el último momento. Sin embargo, las apuestas dan indicios férreos de lo que podría pasar.

  1. Holanda
  2. Australia
  3. Suiza
  4. Suecia
  5. Italia
  6. Islandia
  7. Rusia
  8. Azerbaiyán
  9. Noruega
  10. Francia
  11. Malta
  12. España
  13. Chipre
  14. Dinamarca
  15. Grecia
  16. Macedonia
  17. Reino Unido
  18. República Checa
  19. Eslovenia
  20. Bielorrusia
  21. Serbia
  22. San Marino
  23. Estonia
  24. Albania
  25. Alemania
  26. Israel

Este año pasaría lo mismo que el año pasado y el país anfitrión quedaría último según las apuestas. Y es que Israel nunca fue uno de los favoritos. De hecho, la puesta en escena tampoco acompaña a ‘Home’, una canción con una puesta en escena elegante a la par que simple. Por lo tanto, el país que el año pasado conquistase a Europa, parece que hoy caerá al pozo.

Por su parte, Holanda sigue liderando las apuestas. Así ocurre desde la primera semana que se conocían los 41 candidatos a hacerse con el micrófono de cristal. Duncan Laurence nunca ha bajado de la primera plaza consolidándose de este modo como el principal favorito del festival. Lo más probable es que el año que viene el festival sea en Amsterdam, ya que seguramente sea el neerlandés el que gane. En caso de que no suceda así, es más que evidente que los Países Bajos se colarán entre los diez primeros puestos. Asimismo, llama la atención su puesta en escena, que es simple y minimalista, pero a la vez intimista y con algún que otro juego de luces.

Le sigue Australia, que no defrauda. La tenor Kate Miller-Heidke ha logrado el pasaporte para el país oceánico tras una semifinal en la que destacó prácticamente más que nadie. La puesta en escena tan llamativa ha permitido que Australia se haya convertido en la segunda favorita de cara a esta noche. Por ello, no debería de sorprendernos la victoria de la cantante, que sería la primera para los australianos desde que participan en el festival.

Otra de las alternativas favoritas del público es la del suizo Luca Hänni. A pesar de que hubiera perdido algo de fuelle las últimas semanas, tras la segunda semifinal ha regresado al pódium de las apuestas. Ahora mismo Suiza se sitúa tercera en las apuestas y es un posible candidato a la victoria. Una puesta en escena con colores rojos y negros similar a la de Benjamin Ingrosso y una coreografía muy bien trabajada ha permitido que Europa regale la final a Suiza, que no se clasificaba desde 2014.

Algunos de los países de los cuales no se espera gran cosa, aparte de Israel, son Alemania, Albania, Estonia, San Marino, Serbia, Bielorrusia y Eslovenia. Estos estados se sitúan en la parte más baja de la tabla. No obstante, algunos de estos contrincantes de nuestro Miki no se puede entender cómo se han clasificado para la final. Es el caso del turco Serhat, que canta por San Marino. ¿Cómo pudo clasificarse este micropaís antes que las opciones de Bélgica, Portugal o Polonia? Lo que está claro es que es porque Europa ha votado este tema. Sin embargo, es posible que sea gracias al show y no a la canción o al ‘artista’. Del resto de estos países no se espera que jueguen un gran papel porque las apuestas nunca han colocado estas canciones entre las principales posibles para ganar este certamen.

Nuevamente, Suecia podría convertirse en el ganador del micrófono de cristal. Sería la tercera vez en esta década y empataría con Irlanda en ser el país con más victorias de Eurovisión. De momento en su palmarés cuentan con seis ganadores entre los que están Loreen o Mans Zemerlow. Aunque sea la canción más gospel de este año, John Lundvik es uno de los favoritos de los europeos. La puesta en escena, poco compleja en comparación a años anteriores, juega con el azul y el negro.

El marroquí Mahmood, representante de Italia, también es otra de las alternativas que se barajan para esta noche. Su ‘Soldi’ es ya la canción más urbana del festival y su puesta en escena es realmente prometedora para esta noche.

Dos países que se han desinflado un poco son Islandia y Rusia. En concreto, Islandia es la primera vez que se clasifica para la final desde 2014, al igual que Suiza. El odio del que habla Hatari en su canción lo hace visible en el escenario sobre una estructura muy bien trabajada y un vestuario perfectamente adecuado. Por su parte, el ruso Sergey Lazarev comparte a Fokas Evangelinos con España. En el caso de Rusia, se mantiene muy en línea con lo que vimos en 2016: el mismo artista interactuaba con pantallas. Aunque la puesta en escena rusa es una completa obra de arte, tal vez Europa quiera ver algo distinto en Sergey. No obstante, mucho tendrían que cambiar las cosas para que Islandia y Rusia no acaben con una posición aventajada y satisfactoria.

Un poco por debajo encontramos las propuestas de Azerbaiyán, Noruega y Francia, que cierran el top10. Tras los ensayos, Chingiz (de Azerbaiyán) subió como la espuma en las apuestas tanto que se coló entre los tres primeros puestos. Sin embargo, tras ver todas las candidaturas en directo, él y sus robots han bajado un poquito no porque lo hiciera mal, sino porque hay otras alternativas que destacaron más. El trío KEiiNO del norte de Europa llevarán de nuevo esta noche su canción pop con toques electrónicos. Como curiosidad os diremos que este trío se ha formado únicamente para Eurovisión, como Alfred y Amaia. Asimismo, todo lo bueno que tiene la canción, lo pierde en su puesta en escena.

Finalmente, veremos al francés Bilal Hassani por primera vez en estricto directo. Al más puro estilo Conchita Wurst, ‘Roi’ promete ser una canción de reivindicación a favor de los derechos LGTB. Además, tendrá una de las vestimentas más especiales y extravagantes de la noche.

¿Y dónde está España?

España no se aleja del top 10. Ahora mismo estamos 12º. Cabe decir que Miki nunca ha estado en el top10, así que no deberíamos esperarnos entrar entre los diez favoritos de la noche. No obstante, tampoco deberíamos ser de los últimos. En estos momentos, la posición que las apuestas predican a España es más que satisfactoria después cuatro años de batacazos. Y es que esta década las dos mejores posiciones las tuvimos en 2012 y en 2014, cuando Pastora Soler y Ruth Lorenzo quedaron décimas con sus canciones ‘Quédate conmigo‘ y ‘Dancing in the rain‘.

Posiblemente Miki no esté a la altura de estas dos reinas, pero es probable que nos saque de la cueva en la que llevamos tantos años metidos. Su puesta en escena, que le ha costado 40.000 euros a RTVE, está muy bien organizada. ‘La venda’ convertirá Tel Aviv en una fiesta llena de color y alegría. De hecho, la nuestra es la canción más alegre junto a las de Dinamarca y República Checa.

¿Con qué problema nos encontraremos esta noche? Esta edición jugamos con la controversia de que España canta el último de todos los países. El problema no es cantar el último, sino hacerlo justo después de Suiza y Australia, que son dos de los máximos favoritos de este año. Por ello, este sorteo podría perjudicarnos ya que Luca Hänni y Kate Miller-Heidke pueden eclipsarnos. Lo ideal hubiera sido cantar entre Eslovenia, Albania, Serbia, Francia, San Marino, Estonia, Macedonia o Israel. ¿Por qué? Pues porque España destacaría más debido a que sería una explosión de color y alegría entre canciones tristes o con muy poco color.

Dicho esto, que bienvenidos a la 63º edición de Eurovisión y que los puntos estén siempre de nuestra parte.

Juan Carlos Piña

Palma de Mallorca, 1996. Estudiante de Periodismo y Comunicación Audiovisual. Aficionado a tocar el piano, a la fotografía y a viajar. ¿Música? ¡Sí, gracias!

Juan Carlos Piña

Juan Carlos Piña

Palma de Mallorca, 1996. Estudiante de Periodismo y Comunicación Audiovisual. Aficionado a tocar el piano, a la fotografía y a viajar. ¿Música? ¡Sí, gracias!

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