Puntos ciegos de la pena (o como evadirse del mundo)

Hace unos meses tuve la gran suerte de ver a Jorge Drexler en directo. En uno de los conciertos más bonitos que he visto en mi vida. Él solo, con una par de guitarras y unas bombillas. Aquella noche se creo una atmósfera totalmente mágica.

En un momento del concierto, contó una anécdota de una noche en una playa paradisíaca y habló de algo que se me quedo grabado: Buscar puntos ciegos de la pena.

Cuenta la teoría del maestro Drexler que hay momentos y lugares donde la pena no nos ve, donde es imposible que entre y donde todas las cosas malas que nos pasan o todo eso que nos preocupa no existe, no nos alcanza.

Empezó hablando de su noche idílica en una playa del caribe y acabo llevando esa teoría a aquella noche.

Todos los que allí estábamos, nos encontrábamos en un punto ciego de la pena. Él intentaría encargarse de que así fuera. Y vaya si lo hizo… durante las casi 2 horas de concierto fue imposible pensar en algo más que no fuera la maravilla de aquel momento, la magia de sus canciones y todo lo que ellas provocan.

Realmente, en aquel auditorio la pena no tenia espacio.

Salí maravillada por el concierto y porque ver a Drexler en directo siempre es un regalo. Pero aquella teoría se grabo en mi cabeza.. Puntos ciegos de la pena…

Pensé en ello algunos días pero poco a poco los quehaceres y preocupaciones del día a día diluyeron esa idea. Hasta que volví a un concierto. Y de nuevo esa sensación… no hay nada más, la música, la magia y yo. No hay sito para nada más. La pena no me ve.

Cada vez que iba a un concierto pensaba en eso, ¿Hoy también tendré esa sensación? ¿Hoy tampoco me verá la pena?…. Siempre pasaba. Las penas nunca tenían entrada.

Hace escasos días vi en directo a Love of Lesbian y al principio del concierto Santi habló de lo mismo. Nos invitó a todos los presentes a dejar las cosas malas fuera amarradas a una farola. Ellos nos ayudarían a olvidarlas por un rato, incluso para siempre, haciendo que fuera imposible saber donde las habíamos dejado amarradas.

Otra manera de contar lo mismo, durante casi 3 horas estuvimos todos en un punto ciego de la pena.

He intentado buscar puntos ciegos de la pena fuera de un concierto, y mentiría si dijera que no hay. Cenas con amigos, tardes de cine, besos de película… Pero nunca son tan potentes ni tan intensos como los que se generan en un concierto.

Y eso me reafirma, la música nos rescata, como decimos por aquí. Tiene la capacidad de borrar toda preocupación, consigue hacernos fluir, conectarnos con los que están a nuestro alrededor y con los que están delante.

Con los que se dejan la piel en cada canción y en cada concierto con el único objetivo de hacer disfrutar a los que les ven. Y disfrutar ellos a la vez de eso mismo.

Y entonces me doy cuenta… Son ellos. Los músicos que se dejan la piel en cada bolo, que se meten mil horas de furgoneta para tocar en sitos recónditos, que dan el 200% delante de cien o de cien mil personas, que viven por y para la música.

Los músicos no se pasan la vida de concierto en concierto, se la pasan creando puntos ciegos de la pena para los demás.

Así que los humildes mortales solo os podemos dar las gracias y pediros encarecidamente que lo sigas haciendo, que os sigas subiendo a cada escenario y nos sigáis regalando puntos ciegos de la pena.

Puntos ciegos de la pena (o como evadirse del mundo)
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Comunicadora audiovisual. Apasionada de la música, de la fotografía y de todo lo que tenga que ver con la comunicación. De pequeña soñaba con ser la Rana Gustavo, para ser una reportera dicharachera.... Empeñada en ello sigo!

Anna Ramírez

Comunicadora audiovisual. Apasionada de la música, de la fotografía y de todo lo que tenga que ver con la comunicación. De pequeña soñaba con ser la Rana Gustavo, para ser una reportera dicharachera.... Empeñada en ello sigo!

Un comentario sobre “Puntos ciegos de la pena (o como evadirse del mundo)

  • el 29 marzo, 2017 a las 1:16 pm
    Permalink

    Que gran definicion para esa maravilla de profesion musical: “crear puntos ciegos de la pena”.
    Porque realmente enfocarse a sentir placer es lo mejor para liberar endorfinas y sedar el exceso de tensiones que vivimos dia a dia. Disfrutar de la musica plenamente!
    Gracias por evidenciar algo tan real Anna!

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