Placebo y su efecto

El pasado sábado 29 de abril nos fuimos de cumpleaños. El lugar: Palacio de los Deportes (ahora conocido como WiZink Center). Los protagonistas Brian Molko, Stefan Olsdal y su banda, Placebo. Tras su paso por Razzmatazz (Barcelona) aterrizaron con el fin de homenajearse y homenajear a todos los seguidores con motivo de su 20 aniversario.

La melancolía hecha regalo

La idea de presenciar un recorrido por la carrera musical de cualquier banda ya tiene, de entrada, aroma a nostalgia. Si le sumas el nombre de Placebo el aroma toma forma y vuelve tangible.

El espectáculo arrancaba con imágenes de la vida del grupo mientras sonaba Every you every me. Con la emoción entre los dedos nos esperaban dos generosas horas de recuerdos,  música y auténtico efecto Placebo. El viaje empieza con Pure Morning, seguido de Loud Like Love y Jesus Son (tema compuesto especialmente para el álbum recopilatorio de su carrera). Una triada de fuerza e intensidad que presagiaba una velada memorable.

Tras el torbellino inicial un siempre carismático y enigmático Molko, entonaba en un perfecto español, cual sacerdote a sus feligreses,  “hermanos y hermanas” , agradeciendo la asistencia a su emotivo cumpleaños. Llegaron entonces las rescatadas Soulmates, Special Needs y Lazarus que envolvieron a la sala de una melancolía que sanaba y abrazaba. El abrazo se intensificó con la coreada Too Many Friends. Siguiendo la estela de lo intenso la escena giró unos grados a la oscuridad con Twenty Years y I Know

Las pulsaciones del público se notaban y las emociones continuaban a flor de piel gracias a los éxitos Devil in Details, Space Monkey, Exit Wounds y la frenética Protect Me from What I Want. La banda se estaba quedando muy a gusto y nos estaba despachando su mejor género. En esos momentos ya dudabas si el regalo de cumpleaños era para ellos o para nosotros. La línea era muy fina. Entre el sentimiento de euforia y la sensación de angustia llegaba Without You I´m Nothing con proyecciones de la banda con David Bowie en las pantallas en memoria a la colaboración de ambos en 1999.

Al corazón no le dio tiempo a quedarse demasiado en el puño porque tras la ovación por el recuerdo a Bowie los pies se levantaban del suelo con 36 Degrees para volver a la calma y al baúl de los recuerdos al escuchar Lady of the Flowers. Siguiendo en la línea de viajar al pasado, incendiaron el Palacio gracias a  For What It´s Worth seguida de Slave to the Wage. Ambas un entrenamiento para la aclamadísima Special K.  Sin parar de movernos, los efectos de luz acompañaban a Song to Say Goodbye y The Bitter End a modo de cierre de concierto.

Entre el Apocalipsis y el renacimiento

Llevábamos 21 temas a las espaldas y en la retina con un sabor a despedida. El regodeo en la oscuridad, las guitarras melancólicas y la voz cercana a la hipnosis de Brian Molko nos estaban dejando en una tierra desconocida: parecía marcar tanto el fin de una era como el principio de una nueva. Encontrándonos en esa tesitura emocional, el escenario vuelve a tomar vida gracias a Teenage Angst con un Stefan Olsdal mostrándonos su guitarra imprimada con los colores del arco iris en una reivindicación al colectivo LGTB. El público arriba y el Palacio viniéndose abajo al sonar Nancy Boy. Sin descanso nos llegó Infra-Red pasadas ya las dos horas de recital y los londinenses parecía que acababan de empezar. Volvieron a desaparecer de escena para, ya sí, despedirse con Running Up That Hill, la cual, curiosamente, no está firmada por el grupo, sino por Kate Bush, pero que sin embargo es uno de los temas más esperados en cualquier concierto de Placebo, que en este caso extendieron las notas bordeando la psicodelia y llevándonos a todos a la calma deseando besarles los pies y agradeciendo de manera infinita la experiencia que nos acababan de regalar.

Así de bien cumplió veinte años una banda que no necesita grandes puestas en escena, ni ambiciosos despliegues mediáticos para afianzarse como una de las mejores bandas de rock alternativo de las últimas décadas. Les deseamos otros elegantes veinte años más de oscuridad y nostalgia. Gracias y felicidades.

 

Placebo y su efecto
Vota este post

La música, lenguaje poderoso capaz de rescatarte.

El Rescate Musical

La música, lenguaje poderoso capaz de rescatarte.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies