Pablo Alborán se lanza al “Vértigo” con su nuevo disco

Vértigo, Pablo Alborán

Tres años después de lanzar su último trabajo, “Prometo“, Pablo Alborán presenta su quinto álbum de estudio, “Vértigo“, el más honesto y vital hasta la fecha. En 2019, el malagueño hizo de “Tabú” (ft Ava Max) un punto de inflexión, tras una exitosa y extensa gira por Europa y Latinoamérica. Varios meses de composición sirvieron para dar vida a sus últimos sencillos -“Si hubieras querido“, “Hablemos de amor” y “Corazón descalzo“-, junto al resto de temas que conforman este nuevo disco y de los que ya podemos disfrutar.

Vértigo” llega con 11 canciones y un bonus track acústico en las que el malagueño se desnuda emocionalmente al mismo tiempo que experimenta con sonidos y efectos completamente distintos a toda su discografía. Es más, el artista se ha reinventado demostrando su gran versatilidad. Para ello, ha trabajado con Julio Reyes y Federico Vindver como productores del álbum. En un proceso de grabación internacional -entre Madrid y Miami-, Pablo ha contado con la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de Praga y, por primera vez, ha compuesto temas junto a Diana Fuentes y sus productores.

Un primer contacto de “altura”

El pasado miércoles, Pablo Alborán hizo un concierto único para anticipar el lanzamiento de “Vértigo“. Ataviado con un gran abrigo por el frío diciembre, actuó desde la azotea de uno de los edificios más altos de Madrid. Entre luces de neón que cambiaban de color y una pantalla haciendo las veces de suelo que proyectaba distintas texturas, empezó dando las gracias “a todas las personas que asisten a los conciertos, a los míos y a los de mis compañeros” y terminó deseando a los asistentes al streaming una Feliz Navidad.

Buscando en la cámara al público en todo momento, como si fuese un concierto 360º, no faltaron los planos desde el aire. En ellos pudimos ver a un artista ilusionado, emocionado en las baladas y disfrutando de las canciones más bailables. Además, estuvo acompañado de varios músicos y contó con un gran equipo para organizar todo el evento.

Así, sus seguidores pudieron redescubrir los tres singles y escuchar de forma inédita “Dicen“, “Que siempre sea verano” y “La fiesta“.

“Vértigo”, la honestidad de reinventarse

“El salto”: las profundidades del océano

La primera parte de “Vértigo” recoge el single que abrió paso a este nuevo proyecto, “Si hubieras querido” y su mantra peleándose entre la nostalgia y la esperanza, y “Corazón descalzo“, que fuera un tercer adelanto muy personal.

También, trae una canción nueva, “De carne y hueso“, un tema autoreflexivo, sobre las debilidades y reivindicando la humildad. “Creí saber lidiar con la caída, en un chasquido soy de carne y hueso, mi reino es el eco suicida de mi boca paseando en tu beso“.

“Magalahe”: olas y risas

La fiesta” es la única canción que, según ha explicado, terminó de componer en confinamiento. Es de los temas más bailables, destacan los ritmos percutidos y una voz que rebosa libertad. “Me dejo llevar por las ganas que tengo de amar y perder el control, vivo el presente“.

“Reyes, Fuentes y Vindver”: la vida en el estudio

Ellos han sido parte esencial de “Hablemos de amor“, el segundo sencillo de esta nueva etapa. Esta emocionante balada deja paso a un ritmo acompasado de melodía enérgica y palabras entrecortadas, casi habladas. “Dicen” incorpora sonidos innovadores y lanza un mensaje entre advertencias y desafíos. “Que la vida te alumbre, el mundo se acostumbre a ver cómo te brillan los ojos por mí“, reza el estribillo a medio camino entre la promesa y la petición.

Que siempre sea verano” es la balada por excelencia de “Vértigo“, en la que la voz de Pablo Alborán se rompe y suena más desnuda y sincera que nunca. Se trata de una historia muy íntima que le vincula a su casa, que le recuerda a sus padres y un amor que debería tener final. “Apriétame las manos, que siempre sea verano, que nuestro amor no dependa de las veces que nos digamos ‘te amo’. es sencillo, no requiere de mucho trabajo: es mirarnos a los ojos y sentir que ahí hay algo“. El contraste característico de este trabajo regresa con “Malabares“, un tema muy rítmico, con una hoguera encendida entre letras y palabras cargadas de sensualidad. Aún así, “Tú no amas a nadie, no te vibra el pecho perdía el aire queriendo darte todo mi tiempo” y “mis ojos quemaban tanto, tu boca era puro hielo, querías hacerme polvo, yo quería tocar el cielo” esconden más de un reproche.

“Desde la cumbrecita”: tarareos en el agua

El vendaval” trae consigo una balada con un final que recuerda a un himno épico, con unos coros que engrandecen la canción. Es una despedida que él no decidió, un amor que se fue disipando hasta dar con el vacío por falta de precisión. “No te hice daño, no te mentí, ni prometí medias verdades, algún error se calculó con poco aguante; nos hemos visto tan pequeños siendo tan grandes“. “No está en tus planes” es una apuesta por vivir la vida de verdad y se dirige lleno de positivismo a esa persona para que se valore a sí misma. “No está en tus planes morir de amor ni ser el eco del nombre de nadie, no está en tus planes negarle al sol verte bailar en sus amaneceres“.

“Tavira sin frenos”: sobre ruedas

“El primer título que encontré para este trabajo era ‘Vértigo’. Desde el minuto uno que empecé a escribir esa canción lo supe. (…) Soy una persona a la que le gusta sentir ese vértigo, que no es solo estar en las alturas. El vértigo es lo más humano que se puede sentir…

Así expresaba el autor su confianza en esa vorágine, certera en cuanto nació la canción homónima al disco, “Vértigo“. “Amarte fue rotundo, sabiendo lo que podía perder, ¿a quién no le ha pasado alguna vez?” se plantea el artista al principio del final. Describe una ausencia involuntaria porque a veces, con amar no basta, y no siempre la calma es buena sustituta de la tormenta. Una balada nostálgica en forma de viaje al pasado como quien mira a una fotografía en blanco y negro.

Este emocional e impecable trabajo llega a su fin del mismo modo en qué empieza, pero con las historias vividas y los recuerdos llenos de verdad: “Si hubieras querido” en su versión acústica.

Vértigo” ha crecido sin expectativas, sin la presión de saber que el “día de publicación” iba a llegar. Es un trabajo “muy ligado al presente que estamos viviendo todos”, con altibajos pero sin perder la esencia. “Cualquier locura que yo hacía en el estudio era como ¿qué más da?, si a lo mejor no sale, y esa sensación de estar desligado de la presión hace que el disco sea muy fiel al momento que estoy viviendo: cauteloso y esperando”, ha confesado el malagueño.

El quinto disco de Pablo Alborán ya está disponible en todas las plataformas digitales: