La noche tropical de Carlos Sadness en el WiZink Center

El WiZink Center acogió la noche del 12 de septiembre a Carlos Sadness en el marco del Madriz Summer Fest. 
Carlos Sadness en el Madriz Summer Fest. Fotografía: Diana Nalbaru (@diana_nalbaru)

El WiZink Center acogió la noche del 12 de septiembre al cantante barcelonés en el marco del Madriz Summer Fest.

Se apagan las luces del WiZink Center, todo el mundo está en sus asientos, cumpliendo las pertinentes medidas de seguridad y con la mascarilla como acompañante inseparable de la noche. Suenan los primeros acordes de ‘Ciclo lunar’, y entre el público aparece un Carlos Sadness ataviado con esa estética tan peculiar que, nada más comenzar la noche, anunciaba una velada que nos llevaría de Madrid a las playas más tropicales de la mano de su música.

Ya situado en el escenario 360 del Palacio de los Deportes junto a la banda que le acompañaba en esta ocasión, el cantante alumbró la noche con el destello de ‘Hale Bopp’, canción de su anterior trabajo, ‘Diferentes tipos de luz’. A continuación, sacó a pasear su nuevo disco y culpable de la gira ‘Tropical Jesus’ con ‘Chocolate y nata’ y ‘Me desamaste’, dos canciones frescas y divertidas que rinden homenaje al título de la gira, pues de la mano de estos temas Sadness llenó septiembre de pleno verano.

El punto de inflexión lo marcó ‘Todo estaba bien’, canción que el propio cantante incitó a bailar (eso sí, desde la silla) e inundó el ambiente de una buena vibra más que palpable. Dos de sus temas más célebres, como denotó también el énfasis de un público entregado a la causa, se encargaron de mantener el nivel y de que el cuerpo de los allí presentes no pudieran dejar de contonearse al ritmo de ‘Isla morenita’ y ‘Ahorita’.

En medio del subidón, Sadness vuelve a la calma haciendo protagonista a lo íntimo y lo romántico con ‘Semitransparente’. En esta línea de calma chica se atreve con ‘Número oculto’, una canción incluida en su nuevo disco y que representa a la perfección el concepto místico que el cantante quiso reflejar aquí.

Carlos Sadness en el Madriz Summer Fest. Fotografía: Diana Nalbaru (@diana_nalbaru)

El halo romántico comenzó a hacerse notar cuando, en el preludio de ‘Dinosaurios’, Carlos Sadness pintó el estadio de atardeceres, sin embargo, la eclosión de éste se hizo definitiva cuando sonaron los primero acordes de ‘Amor Papaya’, uno de los temas más bellos e íntimos de ‘Diferentes tipos de luz’. Fuera del setlist original de la gira, el artista quiso continuar con este aura llenando de estrellas el cielo del Wizink y provocando la intimidad entre los espectadores con una versión tan pequeña como especial de otra de las canciones estrellas de su repertorio, ‘Perseide’.

Las encargadas de retomar el ritmo bailable y más animado del concierto fueron ‘Longitud de onda’ y ‘Física moderna’, a las que siguieron ‘Muerte súbita de un caimán’ y ‘El simpático’, una canción que, según contaba el artista, tiene mucho del grupo británico Crystal Fighters, cuyo integrante Dr. Witch Doctor acompaña al de Barcelona en la versión de estudio del tema.

Tras la pequeña actuación de rigor anunciando un final que aún no se acercaba, Sadness y su banda volvieron al escenario rescatando la intimidad antes abandonada con ‘Días impares’. Justo después, todos los allí presentes quedaron fascinados con la improvisación de un rap compuesto por rimas que el cantante sacó en el momento con referencias a esa velada y a las circunstancias. Un espectáculo que, además de evidenciar la habilidad del cantante para las rimas, retrató la pasión y el talento de Carlos Sadness hacia su profesión.

El concierto llegaba a su fin, pero antes entonó un canto a la amistad y la compañía entre las buenas vibras que desprende ‘Aloha’. Las canciones encargadas de cerrar el concierto fueron dos de las más aclamadas, coreadas y pedidas a lo largo de toda la función, y que demostró el cariño del público hacia el cantante y, más concretamente, hacia ‘Te quiero un poco’ y ‘Qué electricidad’, consiguiendo cerrar el show con los ánimos y el buen rollo por las nubes.

Carlos Sadness supo captar la esencia del nombre del festival, pues por mucho que el calendario anuncie la vuelta a la rutina propia de septiembre, esa noche el Wizink Center se proclamó en un eterno verano, y todo gracias a la energía que desprende un artista cuya música siempre será un remanso de tranquilidad estival.

Galería de imágenes – Carlos Sadness WiZink Center