‘Noche de bodas’, un juego muy sangriento

El pasado viernes llegó a los cines españoles la película ‘Noche de bodas’, dirigida por Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett. Se trata de un filme que pertenece a la categoría del suspense, pero también al humor negro. Por lo tanto, mezcla el terror y el suspense con una sátira llena de estereotipos. 

De este modo, ‘Noche de bodas’ (‘Ready or not’ como título original) se ha convertido en uno de los estrenos más llamativos del año. No precisamente porque sea una buena película, sino porque todo el mundo coincide en que es mala, a sabiendas de que es una sátira. Lo que podría haber sido una de las mejores películas de suspense y de terror del año (y de la historia) acabó siendo una de las peores obras cinematográficas de este 2019. Por ello, no debemos sorprendernos si vemos que este largometraje tiene más de una (y más de cinco) nominaciones a los premios Razzie, que son todo lo contrario a los Oscar. Los Razzie reconocen los peores trabajos, las peores interpretaciones, las peores bandas sonoras, etc.

Lo único que hace que merezca la pena ver la película es la interpretación de Samara Weaving, que se mete en el papel de Grace, la protagonista. Además, el argumento base de este film es muy bueno. Grace se casa con Daniel Le Domas, un joven que pertenece a una familia rica y que tiene unas extrañas tradiciones. Uno de los rituales de la familia Le Domas se da en las noches de bodas: siempre, para unirse a la familia, el nuevo o nueva integrante debe jugar a un juego aleatorio. Como viene siendo previsible, el peor juego de todos es el que le tocará a Grace.

Por otra parte, ‘Noche de bodas’ es bastante similar a otras películas del mismo género. Las dos más cercanas que se me ocurren ahora mismo son ‘The purge’ (la primera de todas) y ‘No respires’. Películas en las que toda la acción transcurre en casa de personas ricas y en las cuales se inicia una persecución y una matanza. A diferencia de estas dos referencias, que supieron hacer las cosas bien, ‘Noche de bodas’ impacta especialmente por el extraño final. Parece ser que los guionistas no sabían cómo terminarla. Por este motivo, casi parece más una película cómica que de suspense. Y tal vez por eso es una joya dentro del cine satírico. Hay que tener en cuenta que, a pesar de lo mala que es, es una sátira.

Si vas al cine a verla, no vayas con muchas expectativas. Empezarás la película con el corazón encogido, pero cada vez te irás riendo más. Es una película para reír.

Juan Carlos Piña

Palma de Mallorca, 1996. Estudiante de Periodismo y Comunicación Audiovisual. Aficionado a tocar el piano, a la fotografía y a viajar. ¿Música? ¡Sí, gracias!

Juan Carlos Piña

Juan Carlos Piña

Palma de Mallorca, 1996. Estudiante de Periodismo y Comunicación Audiovisual. Aficionado a tocar el piano, a la fotografía y a viajar. ¿Música? ¡Sí, gracias!

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