Nacho Vegas y León Benavente: Noche ‘Cómplice’ en Gijón

Había llegado el momento, el Teatro Albéniz de Gijón, convertido en sala de conciertos, volvía a esperar al público, que aguardaba la apertura de las puertas, con sillas en la pista y butacas en medio de los amplificadores, altavoces, instrumentos y sintetizadores. Las entradas comenzaban a rasgarse después de haberlas cuidado hasta el extremo pues estaban todas vendidas desde hacía semanas. La noche lo merecía, Nacho Vegas y León Benavente estaban a punto de salir al particular escenario de la gira ‘Cómplices de Mahou’ en su semana más asturiana.

Mientras amigos y conocidos iban ocupando los asientos, y descubriendo una cuidada decoración, varias personas templaban los nervios haciéndose fotos instantáneas o jugaban con un vídeo interactivo (guitarra en mano), los focos rojos a juego con una alfombra cinco estrellas, completaban el vestuario del teatro, como si nos avisara de la noche especial que estaba por suceder. David Amor fue el maestro de ceremonias, y jugó a descubrir quién era fan de verdad preguntando datos y poniendo en aprietos a más de uno. El premio por acertar sus preguntas era una cerveza que también se llevaron los afortunados de estar los más cerca de los artistas en el escenario. Para cerrar la presentación del concierto Amor se vino arriba y emuló a Frank Sinatra en una versión escrita expresamente para la ocasión.

El coro ‘Al altu la lleva’ comenzó a desfilar por el escenario y los músico a preparar los instrumentos. Nacho Vegas vestido de riguroso negro era el último en aparecer y los aplausos crecieron en fuerza. ‘Runrún’ fue el tema escogido para comenzar el directo que enmudeció al público. La fuerza del coro, los compases marcados por la cajón y el guitarrele que tocaba el propio Vegas acompañaban a su voz grave y le daban fuerza a una letra profunda. ‘Aida de La Fuente’, ‘Canción para la PAH’, llegaron para marcar el punto reivindicativo del directo, muy aplaudido por los presentes en una ‘Ciudad Vampira’, donde el público se quitó la vergüenza y cantó sin parar.

Cambio de escenario. Cuando parecía que no había sitio para más instrumentos surgió un farfisa, el de Abraham Boba. Luis Rodríguez comprobó que su guitarra eléctrica estaba a punto, Eduardo Baos ocupó su lugar con el bajo en la mano y cerca del sintetizador y César Verdú estaba listo en la batería. León Benavente estaba listo para comenzar. ‘Celebración’ marcó un directo único, los pies luchaban por mantenerse en las sillas, bailar y cantar era inevitable. ‘La vida errando’, ‘La Ribera’ permitieron ver la versión más intima del grupo, que disfrutaba del momento, Abraham miraba al resto de compañero y se le escapaba varios ‘Wow’. Sus sentimientos eran sinceros, también lo eran sus bailes sidewalk que hacían creer que flotara. ‘Ser Brigada’ puso a varias personas en pie, los gritos y los aplausos se mezclaban y los ojos brillaban al máximo, gran tema para el cierre del repertorio cómplice.

Era el turno de las preguntas, de la charla. Ahora un tímido Nacho Vegas y León Benavente al completo se rifaban preguntas de todo tipo. La curiosidad de los seguidores permitió saber que era la primera vez que coincidían en un directo con la formación actual, y que sin Nacho Vegas, León Benavente no sería posible. Se les hacía raro escuchar el concierto del asturiano desde el camerino. Hubo tiempo para competir entre Gijón y Mieres por el título de la ciudad más triste, que provocó cierta incredulidad en David Amor. Comer, buenas comidas, buenos lugares donde compartir mesa es el nexo de unión entre Vegas y León Benavente más allá de la música y las risas lo confirmaron. Quisieron ser sinceros en todo, pero se guardaron un secreto, una chica quiso averiguar que guitarra acústica les hacía tener una buena cabellera.

Después de debatir si las canciones de Leonard Cohen eran tristes o no, vino el momento que todos esperaban y que los protagonistas vivieron con emoción. Todos juntos cantaron  ‘Cómo hacer un crac’ y ‘Ánimo, valiente’. Para cerrar la noche ‘Cómplices de Mahou’, homenaje al maestro Cohen, vibraron hasta los filamentos de las bombillas.

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Oskar Fanjul

Ingenierio Civil apasionado de la música y el espectáculo. Inspirado en los 80's, me gusta descubrir nuevos sonidos. Bailo y canto todo el tiempo, profesionalmente en la ducha. Me fijo en cada esquina por si aparece arte.

Oskar Fanjul

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