El mundo por montera apoteósico de Rodrigo Cuevas

Rodrigo Cuevas

El pasado sábado día 4 de marzo, Rodrigo Cuevas inició su segunda gira, que lleva por nombre ‘El mundo por montera’. Toda una declaración de intenciones que hizo que el teatro de ‘Laboral Ciudad de la Cultura’ en Gijón se quedase pequeño para disfrutar y arropar al artista asturiano en su pistoletazo de salida que no defraudó, si no que emocionó y venció.

Muchos os preguntaréis quién es Rodrigo Cuevas y por ello vamos con las presentaciones. Cuevas es lo que hoy en día se conoce como una persona seria, firme, estática y con un espectáculo muy medido, es decir, y para que todos nos entendamos, es un artista de los pies a la cabeza, transgresor aunque haga cosas que ya se hacían siglos atrás, dinámico, con carisma y capaz de hacer que el público se convierta en sus amigos, y el patio de butacas en el salón de su casa, donde se celebra un show de Revista totalmente acorde al siglo XXI.

Rodrigo Cuevas en Gijón

 

Emergió de entre el público cantando el tema ‘El Señorito’, con una letra de lo más actual, aunque ya la cantara en el año 1979 una famosa tonadillera que al igual que Rodrigo se encuentra en estos momentos de gira, y con un vestuario muy cuidado, como se espera en un buen artista. Sus hombros estaban adornados con hombreras ochenteras gigantescas, como de otra galaxia, el atuendo lo completaban una gran falda hasta los pies y unas madreñas, que se tuvo que quitar porque, según confesó, de los nervios se olvidó las zapatillas en casa. Puro glam que el público entendió a la perfección.

Era el turno del segundo tema y para ello, Rodrigo tenía preparado un exorcismo, una catarsis colectiva que provocó que todo el mundo se levantará y comenzara a descargar adrenalina, con olas humanas incluidas. Esto dio paso una reivindicación de los oficios desaparecidos como el afilador o las rondas, y como demostración de lo que se había perdido cantó ‘Noche de ronda’ y pareció en escena un bailarín que hipnotizaba con sus movimientos, como si meciera las notas musicales.

También hubo hueco para el reggaeton e invitó a la gente a invadir los pasillos. Con un humor sano e irreverente a la vez, aparecieron en escena coros, pandereteras, parejas de baile… Rodrigo Cuevas demostró que la música tradicional podía como si fuera un micelio atravesar La Tierra y llegar a todos los rincones y personas de una manera totalmente actual.

Y llegó el Homenaje, así con mayúscula. De nuevo la gente en pie para cantar las versiones de ‘Embrujada’ y ‘Pánico en el Edén’ del gran Tino Casal, para esta última, que fue sintonía de la vuelta ciclista, tuvo la ayuda de Mari Luz Cristóbal. Todo un atrevimiento que emocionó y arrancó merecidos gritos desde los asientos.

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Para cerrar la primera parada de la tourné y acompañado de sus colegas Rubén Bada y Celerina SoundSystem, Cuevas interpretó hits, como ‘El toro barroso’, viéndose obligado, sin esperarlo a contar un cuento de la primera gira y ‘Verdiciu’, tema que le catapultó a la fama. Los bises fueron un nuevo tema llamado ‘Tengo que subir al puerto’.

Los claveles rojos volaron de un lado a otro, como premio y agradecimiento. Y es que lo que emociona, transmite y convierte a la gente en amigos que hablan el mismo idioma, hay que disfrutarlo una y otra vez, por ello se paseó entre los pasillos, desveló su contraseña en su ordenador y como siempre hay que guardar algo de misterio, su zodiaco se lo reservó.

Si queréis saber porque a Rodrigo Cuevas le llaman el padre del A.S.M.R. tenéis nuevas oportunidades para verlo en León, Santander, Bilbao, Donosti y próximamente nuevas ciudades.

El título de Rey del Glam tiene nuevo nombre y es Rodrigo Cuevas y  su ‘Mundo por montera’.

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