Morgan y DePedro inventan la fiesta en los Escenarios Mahou de Oviedo

Mientras se retiraba el plástico a la alfombra roja y se levantaba la persiana de la sala, unos taburetes que habían sido los únicos testigos de la prueba de sonido, recibían a los cuatro afortunados en tomarse una cerveza con los miembros al completo de Morgan y con Jairo Zabala, el vocalista de Depedro. La charla se dividió rápidamente en dos zonas, Jairo estuvo hablando de amigos comunes con una pareja y Morgan compartió impresiones con dos jóvenes chicos.

Las luces de la sala, el parecido de uno de los fans con un miembro de una conocidísima banda, o incluso la sensación de estar en la parte final de una boda, cuando ya no queda nadie y la música suena menos que la intensidad de los focos, y están los amigos más íntimos de los novios, fueron los pretextos para romper el hielo y las barreras entre los artistas y los fans se esfumaron rápidamente.

Nina con su suavidad extrema y cuidada voz, contaba las ganas por que se publique el próximo 16 de marzo el nuevo disco de la formación, aunque pensando siempre en la vorágine de trabajo que se les viene encima y a la que están muy agradecidos. Era la segunda vez que estaban en Oviedo, y los recuerdos eran buenos, tenían la misma esperanza en que la respuesta fuese igual en una sala mayor. También hubo enriquecimiento de opiniones sobre los grupos que aparecen en letra pequeña en los carteles de los festivales, y que suelen ser grandes descubrimientos. La vocalista de la banda decía sentirse a gusto cantando en los atardeceres de los festivales y controlando el vértigo que le supone subirse al escenario principal en hora punta.

Tras las fotos de recuerdo, con los ojos cegados por los focos y sin palabras con un espontáneo y su insistencia para pedir una firma justo antes de desaparecer de la sala, las puertas del espacio Sir Lauren’s de Oviedo se abrían para los seguidores de la buena música en directo. Puntuales comenzaron a iluminarse con la luz cálida de los focos las notas del bajo de Alejandro Ovejero, las baquetas de Ekain Elorza junto con los teclados de David Schulthess, las cuerdas de la guitarra de Paco López y todo ellos coronado por la increíble, potente y sutil voz de Carolina de Juan. ‘Cold’. Primer tema.

El público que rozaba el lleno de la sala se batía en un duelo interno por exteriorizar lo que sentía, y obligarse a dejar que aquella voz inundara la ciudad, un buen sonido permitió disfrutar de cortes como ‘Work’ o ‘Goodbye’. Y sin previo aviso un tema del próximo disco comenzaba a flotar en la sala, con las indicaciones de Nina que no entendían de barreras al idioma hicieron posible que el primer directo de ‘Praying’ fuera espectacular.

Entre los últimos temas del directo que hizo vibrar al público, situado ya en el paroxismo de ver a Nina cantando con la mayor delicadeza del mundo y explicar los temas con puro nervio e inquietud, comenzó la primera sinergia entre Morgan y Depedro, Jairo Zabala y David Carrasco con el saxofón en mano. ‘Marry You’ cerró el directo de los madrileños arriba del todo, los aplausos y los gritos fueron largos y merecidos.

Tras un cambio rápido de escenario que permitió desvirtualizaciones de instagram y charla que arreglaban el mundo, era el turno de Depedro y su contundente y fluído sonido.  Comenzaron con la canción elegida a la entrada por el público, un zapato lanzado dentro de un coche por su hijo y el grito fuerte de su mujer, fueron la causa de que ‘Chille que tiemble’ exista. Cortes como ‘Nubes de papel’ permitieron que un violín fuera el protagonista absoluto en la sala, o que se esfumara la barrera entre el escenario y el público y bajaran  a la pista para cantar ‘El Pescador’, un buen rollo que seguro durara cada vez que los presentes piensen en ello. La sala Sir Lauren’s era un grupo gigante de amigos. Justo después volvió la sinergia con Morgan, ‘Tu mediodía’ unió versos como “cocinaría postres con tus besos”, la voz de Nina y el estilo de Depedro, ¿Hay algo más perfecto?

Con ‘Llorona’ se daba por terminado el directo y uno a uno los músicos fueron abandonando el escenario. Los gritos y coros del tema que el público siguió cantando obligaron a que el escenario volviera a cobrar vida, ‘De cómo empezamos’, ‘Ser valiente’ y ‘Comanche’, este último pedido a gritos fue la mejor despedida para un público entregado absolutamente, y que jugó una mala pasada a Jairo. Un comentario lanzado al aire cortó la intensidad e inspiración del momento para transformarse en risa larga y contagiosa.

Gran noche para Oviedo, gran noche para contar a los que no se atrevieron a disfrutar, a vivir y ser felices con Morgan y Depedro. Noche de Escenarios Mahou exprimida para sacarle la pura esencia a la música, para meterse de lleno en la fiesta, aunque visto lo visto, se acaba de inventar y los que tienen la patente son Depedro y Morgan.

Morgan y DePedro inventan la fiesta en los Escenarios Mahou de Oviedo
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Oskar Fanjul

Ingenierio Civil apasionado de la música y el espectáculo. Inspirado en los 80's, me gusta descubrir nuevos sonidos. Bailo y canto todo el tiempo, profesionalmente en la ducha. Me fijo en cada esquina por si aparece arte.

Oskar Fanjul

Oskar Fanjul

Ingenierio Civil apasionado de la música y el espectáculo. Inspirado en los 80's, me gusta descubrir nuevos sonidos. Bailo y canto todo el tiempo, profesionalmente en la ducha. Me fijo en cada esquina por si aparece arte.

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