María Arnal y Marcel Bagés: “Ver que el disco ha llegado al público nos ha dado una confianza muy grande”

En un mundo que usa y tira todo, que corre y protesta por esperar un minuto de más por el autobús, o que olvida noticias, temas y melodías en cuestión de pocas semanas, hay otras personas que deciden recuperar lo bueno de otras épocas, dándole un valor actual y renovado, estudiando los detalles y creando nuevos caminos. Estas investigaciones pueden terminar recopiladas en un disco y su lenguaje puede ser la música. Por suerte, aún se reconoce estos proyectos, y el esfuerzo y trabajo por hacer lo que a uno le gusta.

A unos días de que María Arnal y Marcel Bagés se suban al escenario del Gijón Sound Festival, hemos querido indagar un poco más en su universo, y adentrarnos entre los brillos que desprenden sus premios, y trofeos, en un camino que ha comenzado  y esperemos que continúe con más fuerza aún, si cabe.

Premios, reconocimientos, reseñas… ¿Cómo se sienten en este momento María Arnal y Marcel Bagés?

Pues la verdad que sorprendidos, agradecidos y con muchas ganas de defender y compartir el esfuerzo y la pasión por las cosas que nos interesan, en nuestra mirada crítica. También trabajando ya en nuevos contenidos, nuevas canciones, creando y experimentando ya en lo que queremos presentar para el próximo disco, pero con la oportunidad que tenemos ahora de tener una gira por delante. Pensábamos que se iba a cerrar al año de sacar el disco pero se va alargando por el interés que se ha generado por la propuesta, y entonces hemos decidido alargarla por el feedback que había. Nos han llamado de muchos festivales y lugares, tenemos un montón de conciertos. Por este lado siempre hemos entendido el directo como un espacio abierto, no como algo cerrado en el que se presenta el sonido del disco. De hecho, cuando la gente viene al concierto, normalmente se sorprende muchísimo porque ve que hay canciones que no aparecen en el disco, hay novedades y cambios, arreglos diferentes… Para nosotros siempre han sido dos cosas distintas, y me atrevo a decir que el directo es nuestro lugar realmente. Ha corrido el boca a boca en los conciertos que hemos ido haciendo. Utilizamos el concierto para trabajar nuevos sonidos, con ideas nuevas, para ver si nos sentimos cómodos, y desde ahí, en los ensayos vamos trabajando en nuevas canciones dando forma a este espacio de los directos del disco.

¿Qué habéis aprendido con ’45 cerebros y un corazón’?

Muchísimo, muchísimo. La verdad es que es un proyecto muy joven, hemos tenido la suerte de que todo lo que hemos presentado, ha tenido siempre una respuesta mucho mayor, más efusiva y directa que la que realmente esperábamos. Esto se ha exagerado con ’45 cerebros y un corazón’, quiero decir, que con el EP anterior, nosotros teníamos la sensación de que había una burbuja de nuestras comunidades (familia, amigos, amigos de amigos…) y esto se excedía, porque en la crítica no conocíamos a nadie y esto ya recibía apoyo. Pero sí que había esta idea de comunidad que nos acompañaba. Con ’45 cerebros y un corazón’ ha aparecido un montón de gente que no nos conocía de nada, si ninguna referencia, siendo un grupo de dos personas con un sello independiente, que es el de nuestro management, sin el apoyo de ninguna multinacional, sin el apoyo de ninguna oficina de prensa sin un montón de influencia, sin portada en revistas de moda ni nada de eso, aquí estamos en primera fila de muchísimas revistas, blogs personales, que tienen sus vidas sin relación con la música, pero que escuchan mucha música. Eso ha sido muy bestia. Nosotros estábamos apelando a nuestra comunidad que ya conocemos un poco, pero de repente creernos que lo que nosotros decimos llega… Estábamos muy orgullosos del disco, al ver que ha podido llegar, nos ha dado una confianza muy grande. Este disco nos ha dado la posibilidad de hacer muchísimos conciertos, que con eso se aprende. En teatros de 1700 personas, como en el Tívoli, pero conciertos de 200 en un pueblo de Burgos donde nadie te conoce, en Jerez… Viajar por toda España, en el extranjero, en lugares tan frikis como en Moscú, en Marruecos… Todo gracias a este disco y con un equipo superpequeño, con una música que a priori no tiene la fórmula que hoy en día tiene la música que suena en la radio o que lo petan en youtube.

En el vídeo del tema ’45 cerebros y un corazón’ se puede ver una carrera, un portal entre dos épocas que a día de hoy no está cerrado.

Es precioso. Así es. Básicamente, lo que hicimos fue buscar esta idea de puerta. La canción cuando la escribí, quería que tuviera un tono documental, porque al final la manera en que descubrí el hecho fue a través de una noticia. Quería que la canción poco a poco, en su estructura, tuviera esta idea de puertas que se van abriendo, como si tuvieras que ir desenterrando las canciones al mismo tiempo que descubres lo que hay debajo que es toda esta historia. En el videoclip queríamos trabajar esta idea, al final añadir un paralelismo entre la edición física, que tiene tinta rasca-rasca en la portada, que es un interrogante que está muy presente, o que es un tabú.

No es fácil cantar sobre ello…

¡Claro! No quería que fuera una canción panfletera, ni quería que fuera una canción superficial, ni tampoco cínica ¿no? Nosotros realmente no estamos hablando del franquismo, estamos hablando de nuestro presente. Estas exhumaciones pasarán en nuestras vidas, si llegan a pasar. Esto nos pertenece a nosotros como personas que tienen alrededor de los 30 años en el 2018. Es desde este lugar desde donde se escribe la canción.

¿Dónde surge la necesidad de dar utilidad a la música tradicional en un mundo que no se fija en nada, que es un copia y pega?

Aquí hay varias cosas. Una de ellas, es que yo descubro estos archivos y fonotecas digitalizadas, y como me gustaban mucho estas canciones y el hecho de quién cantaba esto, no era gente profesional, sino gente a la que le gustaba cantar, pues de escuchar los de Alan Lomax, me aprendí muchísimas de estas canciones. Mientras yo tenía mi exvida, era traductora, tenía muchos trabajos distintos, fui acomodadora de teatro… Esto coincidió también cuando conocí a mi profesor de canto, que canta lírico. Muchos de los giros que yo uso para cantar los he aprendido de estas canciones y músicas de tradición oral que encontré a través de internet. Hay un montón de archivos que gracias a internet de repente, puedes escuchar estas voces de los labradores desde el sofá de tu casa. Había algo que a mi me interesaba mucho, esta idea de que la música tradicional, en realidad se asocian al nacionalismo, en su época al franquismo. Muchos trabajos que no se hicieron en la transición como con esto, es decir, ha existido una relación con la música de tradición oral que tiene a ser esencialista, nostálgica, nacionalista… Pero en realidad no sabemos nada de esto, son mitos o prejuicios que tenemos a la hora de escuchar ese material. Para mi era muy importante relacionarme con este contenido desde otro lugar. Otra idea es la autoría colectiva, estas músicas proponen una dinámicas, que tu las coges de alguien, les pones letras encima… Te permite intervenirla. Cuando nosotros empezamos este proyecto, esta práctica de creación yo la usaba, cogía una jota, le cambiaba tres o cuatro estrofas, pero el estribillo se quedaba igual. En las canciones del EP anterior al disco había bastante de esto. A mi me sirvió y siento que es un valor del proyecto explicar todo lo que hemos aprendido de estas músicas, pero no lo que normalmente se asocia a estas músicas. Justamente la parte más impura, la más mezclada. A partir de aquí me puse a escribir canciones, con Marcel hacíamos los arreglos, los ambientes. En el caso del disco, es la culminación de dos años de trabajo, de experimentación que han ido mutando canción a canción, a medida que ha ido creciendo el proyecto. Del principio a ‘Tu que vienes a rondarme’ hay toda una evolución, en la que no hay nada del principio, pero sin esta evolución no se habría llegado a ese tema final.

Desmemoria, A la vida… temas con voz sobre todo, ¿Tiene idea María Arnal de los sentimientos que provoca escuchar esos cortes?

(Risas) Como dice mi profe: “Estamos hechos para que un buen cantante nos escuche mucho”. Bueno, no se, el lugar desde el que yo canto no es desde el virtuosismo, ni es desde la técnica. Eso se pone al servicio totalmente de lo que yo quiero transmitir y me parece importante. En ese sentido me siento muy acompañada por Marcel. Creo que poco a poco, que se va entendiendo nuestro proyecto. Hay una complejidad de cosas, tanto de concepto, como las letras o la actitud. De dónde venimos, cómo queremos explicarlo, que creo que también se escucha en la emoción de las canciones.

Ideas de la música que te hacías cuando eras público, y que una vez en el escenario te has dado cuenta de la realidad.

Hay esa idea del artista, como intocable, ya obsoleta, muy romántica. Yo pensaba, por ejemplo, que no existía y si que existe. Te encuentras con gente que se le va la olla bastante, (risas) que se cree no se qué ¿sabes?, pero al mismo tiempo, yo me veo reproduciendo esto cuando estoy con otros artistas, en el sentido de que yo expongo eso a otra gente. Me gusta mucho, eso de ver algo desde fuera y luego reporducirlo. En este caso, al conocer a artistas que admiro mucho y de repente saber que han escuchado tu música, o te envían por instragram mensajes… Piensas todo eso sobre una persona que está haciendo lo que le gusta, es divertido.

Consejos para disfrutar de vuestro al máximo.

Es importante venir sin prejuicios. Somos un dueto. Partimos de músicas tradicionales, pero no hacemos el tipo dueto que hace músicas tradicionales. Esto es nuestra cruz a veces, pero también es nuestra baza. Mucha gente entiende que no tiene nada que ver con eso. No se si este es un buen consejo, porque si vienen ya sin esa idea previa…(risas). Es divertido venir a nuestros conciertos por son diferentes al disco. Si les gusta el disco, que venga con curiosidad. Hay mucha distancia entre el disco y el directo, la ejecución, la expresión de nuestras carnes…

¿Qué significa para vosotros subiros al escenario del Gijón Sound Festival?

Estoy super contenta, porque además hacemos un triplete guay, y será un fin de semana chulísimo. El festi está muy guay y con muchísimas ganas, si.

Palabra más larga.

Ácido desoxirribonucleico.

Palabra más rara.

Agüero.

Primer disco que escuchaste.

Uno de Queen.

-Último disco.

Black Origami de Jlin.

Primer concierto al que fuiste.

No recuerdo, pero mi padre nos llevaba a algunos.

Último concierto.

La presentación del disco de El Niño de Elche.

¿Con qué artista desaparecido os hubiera gustado compartir escenario?

¡Con un montón! Con Jim Morrison, pero tampoco muy a tope él ¿sabes? (risas) en un día que estuviera tranquis, con Freddie Mercury, Nina Simone, con Bowie…

Misión en este mundo.

Transformar algo.

Redes sociales. Si/No/Depende…

Como dice un amigo: “Las redes sociales son nuestro exoesqueleto”. Son expresiones de nuestro tiempo, depende de cómo las utilices. Hay maneras muy predeterminadas, por ejemplo, si quiero ganar seguidores, enseño el culo… Si no me interesa pues paso, igual tendré menos seguidores. Tampoco critico eso, pero no me siento cómoda ahí. Son espacios de comunicación, e intentar tratar de inventar maneras en las que nos sintamos cómodos.

¿Sabes cambiar la aguja de un tocadiscos?

¡Claro! Se me rompió el primero que tuve, con 18 años.

Lo más raro que os pasó en un directo.

Algo muy friki fue presentar nuestro disco en la Feria de Energías renovables de Kazakhstan, es Astana.

 

Gracias María, por estas respuestas y dedicación en el día a día, que se ve reflejado encima del escenario. Curiosidad es lo que sentimos ahora, esperando que se enciendan las luces del complejo de la Laboral en Gijón y suene esas melodías dueñas del tiempo. Seguro que tu también sientes curiosidad, por eso te dejamos el enlace de las entradas.

María Arnal y Marcel Bagés: “Ver que el disco ha llegado al público nos ha dado una confianza muy grande”
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Oskar Fanjul

Ingenierio Civil apasionado de la música y el espectáculo. Inspirado en los 80's, me gusta descubrir nuevos sonidos. Bailo y canto todo el tiempo, profesionalmente en la ducha. Me fijo en cada esquina por si aparece arte.

Oskar Fanjul

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Ingenierio Civil apasionado de la música y el espectáculo. Inspirado en los 80's, me gusta descubrir nuevos sonidos. Bailo y canto todo el tiempo, profesionalmente en la ducha. Me fijo en cada esquina por si aparece arte.

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