Maika Makovski, o cómo deslumbrar con dos guitarras y un piano

El ciclo de conciertos Cantero Rock, organizado por la Universidad de Huelva, nos trajo a Maika Makovski la noche del jueves 22. Era la primera vez que la mallorquina actuaba en tierras colombinas y se mostró muy agradecida a la organización por llevarla y tratarla tan bien.

Muy puntual se apagaron las luces, iluminándose solo el escenario, en el que únicamente había un espectacular piano y dos guitarras. Puede parecer poco, o mucho, para sólo una persona, pero nada más lejos de la realidad.
Se escuchan tacones y de la oscuridad aparece Maika, sonriente, para coger su guitarra e interpretar de una forma desnuda y sobrecogedora la preciosa Canada, canción que abre su último disco, Chinook Wind.
Con su cristalina voz, que llega a unos agudos que bien podrían confundirse con violines, llena el escenario sin necesidad de compañía o más instrumentos. Sencillamente emocionante.
Con guitarra también interpretó Not in love, confesándonos que es la canción más triste que ha escrito nunca.

El show estaba preparado para cambiar de guitarra, a veces acompañada de una pandereta sujeta al zapato de Maika, a piano, también asistido por un un pedazo de cadena que ella misma se enganchaba y desenganchaba del pie según la canción. Body y Frozen landscape fueron las primeras a piano que pudimos escuchar.

Como suele pasar en sus conciertos, también hubo tiempo para versiones, y la primera afortunada fue China Girl, de David Bowie. Aunque el concierto duró a penas una hora y media, pudimos recorrer con Maika prácticamente toda su discografía. Desde la potente Lava love, a la arrolladora Bulldog, tema dedicado a su ex manager y que le da “ganas de acabar con un gran corte de mangas”, pasando por Iron bells, con la que llegaríamos al bis.
Como los aplausos del publico eran atronadores e incesantes, Maika no tardó en salir de nuevo, para agradecer emocionada el cariño y el respeto del público: “los jueves son los nuevos sábados”.

Para la despedida nos tenía preparada otra versión, que no presentó porque todo el mundo la conocería, y así fue. The time of my life de Bill Medley y Jennifer Warnes, tema principal de la BSO de Dirty Dancing, fue la elegida para volver a emocionarnos y a demostrarnos que ella con su guitarra lo puede todo. Además nos confesó que era la primera vez que se atrevía a tocarla en público, así que fue un momento especial para todos.
Para despedirnos, Downtown al piano, en un último alarde de fuerza, sinceridad y personalidad que nos atraviesa. Fue un jueves cualquiera, pero nunca nos habíamos sentido de esa manera antes.

Maika Makovski, o cómo deslumbrar con dos guitarras y un piano
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Miriam

Me emociona la música en directo y me escapo a algún concierto siempre que puedo. Lo mío es el diseño, la fotografía y a veces también la ilustración. Me expreso mejor con imágenes, pero haré un esfuerzo.

Miriam

Miriam

Me emociona la música en directo y me escapo a algún concierto siempre que puedo. Lo mío es el diseño, la fotografía y a veces también la ilustración. Me expreso mejor con imágenes, pero haré un esfuerzo.

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