Latidos Festival, un canto a la vida y a la música

El Latidos Festival nació de la lucha de Marcos Irasuegui para recaudar fondos y así poder salvar la vida de su sobrina, que sufría una enfermedad del corazón y para ello contó con la ayuda de Christian León. La primera edición de este festival fue todo un éxito y el corazón de la pequeña late gracias a la música. Esta podría haber sido una historia más de tantas, pero Marcos y Christian se dieron cuenta de lo que podían conseguir y fue entonces cuando decidieron seguir haciendo el festival, destinando el dinero cada año a una causa.

Este mes se ha celebrado la cuarta edición del Latidos y los beneficios han ido destinados a la Fundación Alba Pérez, cuyo objetivo es la creación de becas y/o subvenciones para la investigación en la lucha contra el cáncer infantil y, en especial, el Sarcoma de Ewing.

El festival estaba estructurado en dos fines de semana, dedicando cada día a un estilo musical distinto: El Folk Day, con el Kanka, Ukulele Clan Band, Luís Fercán y Willy Naves; El Punk Day, con Sugus, The Gachises, Las señoritas estrechas y No Regrets; el Indie Day, con The Noises, Kitai, Nasanov , Veintiuno y los Bitches Deejays; y el Pop/Rock Day, con Despistaos, Nada que Decir, Playa Cuberris y, de nuevo, los Bitches Deejays.

El Kanka

El primer día de festival, el día Folk, tuvo lugar el viernes 28 de enero en la Fábrica de Hielo. Que el Kanka fuese cabeza de cartel era un claro síntoma de que ese día sería un éxito. Y así fue. El público de la primera fila podía casi tocarlo al estirar los brazos. Eso sumado a la cercanía y simpatía que derrocha, hizo que fuese un concierto muy familiar en el que El Kanka pidió al público que fuesen ellos los que eligiesen el repertorio. Al entrar a la sala cualquiera habría pensado que estaba tocando una banda entera, sin embargo, al llegar al escenario ahí estaban tan solo El Kanka y su guitarra que, en canciones como “Refunk” fue capaz de simular otros instrumentos haciendo olvidar al público que se trataba de un acústico.

Y, aunque El Kanka era el protagonista indiscutible de la noche, no hay que desmerecer a los otros grupos. Sorprendió especialmente la energía arrolladora de Ukulele Clan Band y la intensidad de Luis Fercán.

Willy Naves

Ukulele Clan Band

El día Punk fue el más flojo de todos. No se debía en absoluto a los grupos que, ante una Wah Wah muy poco concurrida, tocaron con la misma pasión que si estuviesen ante cientos de personas, sino más bien a la falta de amantes del punk en Valencia.

No Regrets

Las señoritas estrechas

The Gachises

The Gachises

Sugus

El segundo fin de semana, con The Noises y Despistaos como cabezas de cartel, y los Bitches Deejays para animar la fiesta, prometía. Ambos días tuvieron lugar en la sala Wah Wah.

Kitai

El día Indie tuvo varias sorpresas. La banda Veintiuno salió derrochando actitud sobre el escenario.

Veintiuno

Y tras Veintiuno, llegó Kitai y dejó al público boquiabierto. La mayoría de la banda salió sin camiseta, creando una atmósfera que bien podría haber encajado en el Punk Day. El cantante gritó, saltó, se tiró al suelo, lanzó el pie de micro, se metió entre el público, se tiró agua por encima y nos hizo vibrar con su puesta en escena.

Kitai

Y la segunda sorpresa de la noche fue el éxito arrollador de Nasanov. La pena fue que la mayoría del fiel y entregado público de Nasanov se marchó al terminar su concierto y The Noises tocaron ante la mitad de gente. Eso no les impidió hacer un directo brutal y, al igual que las bandas del día Punk, demostraron que no es necesario tener una sala llena para derrochar actitud.

Nasanov

The Noises

Y llegamos al último día, el día Pop/Rock. Playa Cuberris dejó el ambiente perfecto para Nada que Decir que salieron a escena arropados por la manada de fans que normalmente les acompañan.

Playa Cuberris

Nada que Decir

Y finalmente llegó Despistaos, el plato fuerte del fin de semana. Desde luego los diez años que han pasado desde el lanzamiento de “Y a ti qué te importa” desaparecieron en el momento que el grupo salió a escena. Todos los allí presentes volvimos a sentir física y química y a creernos estrellas.

Despistaos

Cabe destacar del segundo fin de semana el entusiasmo con el que los Bitches Deejays amenizaron los ratos de espera entre las actuaciones y la fiesta que, como de costumbre, crearon tras los conciertos.

Por lo que el Latidos Festival, además de ser un homenaje a los distintos estilos musicales y, en definitiva, un canto a la música, fue un canto a la vida. Fue la evidencia de que la música no solo es el lenguaje universal, sino que además, es capaz de lograr que cientos de personas luchen por una causa tan necesaria como lo es la investigación contra el cáncer infantil.

Gracias a que existen personas como Marcos, como Christian, como todos los organizadores, técnicos y colaboradores y, por supuesto, gracias a todos los grupos que tocaron en el festival, la música se convierte, en ocasiones, en las cuerdas vocales de aquellos que no tienen voz.

Crónica: Rocío Tuset

Fotos: Rocío Tuset y Mery Sánchez - Molero (Cactusmedia)
Latidos Festival, un canto a la vida y a la música
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Un comentario sobre “Latidos Festival, un canto a la vida y a la música

  • el 2 marzo, 2017 a las 5:08 am
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    la nota que publicaste me fue demasiado util, voy a aprovecharla y mandarsela a un amigo por fb que estaba buscando lo mismo, muchas gracias por compàrtir la data 😀

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