La noche en que la música cobró vida en el Palacio de Izal

“Antes de nada dejaremos claras las páginas que nos importarán, las de libros abiertos de vidas cercanas, paredes que por siempre callan, y al resto del mundo un deseo sincero de éxitos en la batalla, que pensemos despacio, queramos deprisa y caminemos con la frente alta…”

No se me ocurre mejor forma de comenzar este articulo, esta crónica, estas palabras. Quizás a día de hoy, esta sea la crónica más difícil de hacer sin que las emociones y los sentimientos me invadan.

Es sábado, día 25 de febrero, un día especialmente marcado en el calendario desde hace más de 3 meses, pues hoy, en el WizinkCenter para unos, en el Palacio de los Deportes para otros, llegaba el fin de gira más esperado del año, el fin de gira de Copacabana del grupo que más ha dado de hablar en el último año y por los que siento una especial debilidad, IZAL.

Había comenzado la cuenta atrás, se acabará con una fiesta de despedida por cada uno de aquellos días que fueron tan rápidos, tan fáciles, tan intrépidos, tan imbéciles que se marcharán. Y así podría agregar mil adjetivos a lo que ha sido la noche de hoy en el palacio, tan mágico, tan nostálgico, tan romántico, tan espléndido, tan todo.

La noche comenzaba con una “Despedida” que no fue más que el principio del fin, un fin que nadie quería que llegara, pero que sabemos que es un hasta pronto. Sobre el escenario, un grupo de amigos, amigos que hace muchos años decidieron juntarse para probar suerte en el mundo de la música, y mientras Mikel (vocalista) andaba con el mono de trabajo pensando canciones, el mundo se estaba perdiendo algo más que “Magia y efectos especiales”.

Pero ocurrió, nació Izal, y hoy, a los más incondicionales del grupo, nos han regalado la noche con la que siempre habíamos soñado, esa en la que no faltó el “Pánico Práctico”, esa en la que nos acompañó esa “Pequeña Gran Revolución”, esa en la que volvimos a verles, a ellos, a los que para nosotros son “Los Seres Que Me Llenan”.

Y que decir después de una noche así, una noche en la que ni Jorge Drexler se ha querido perder, sobre el escenario cantando con la banda, o que un tal Alberto, vocalista de un tal grupo llamado Miss Caffeina, también ha querido poner voz a una mujer que ya forma parte de nuestras vidas y que nunca olvidaremos, una “Mujer de Verde”.

La verdad, entre “Agujeros de gusano”, algún que otro “Asunto Delicado”, esos “Palos de Ciego”, y gente “Tóxica”, no nos ha quedado “Hambre” para nada, éstos chicos nos han dejado totalmente satisfechos.

Ya nadie nos podrá decir que huir sea cosa de cobardes cuando avancemos “Hacia el Norte”, sin importarnos nada más que enfrentarnos a esta realidad más pobres y más cansados que antes, pero la verdad, con estos chicos no hay ganas de huir, no hay cansancio, no hay nada negativo, solo hay ganas de verles una y otra vez.

Pero bueno, la noche fue muy completa, con “Oro y Humo”, en “Aire y Hueso”, en una noche muy de “Arte Moderno”.

“Que bien” poder decir, yo estuve allí, yo vi aquel concierto de fin de gira de Copabana, yo vi el confeti volar sobre el palacio mientras cantábamos eso de “Que genial, que astuto, que indecente, que maravillosamente oportuno”.

Con ese “Puto Baile” como Mikel define “El Baile”, se despedían, decían adiós hasta 2018, que volverán con nuevo disco, del cual ya con “Ruido Blanco” nos han dejado con la miel en los labios.

Y que manera de perder las formas, y que forma de perder las maneras, ya nada importa, el mundo se acaba no quedará nada, disfrutemos de la última cena, ya que ha sido un parpadeo, un rápido destello, un rayo de sol que deja ciego, también un instante la forma en que los cuerpos toman aire, y mientras la gente cuerda grita, llora, sufre y niegan, a los locos nos seguirán viendo bailar.

Mikel, Alberto, Alejandro, “Gato” e Iván, ellos son los principales culpables de la fiebre que hoy había en Madrid, de los alrededores de Goya llenos de camisetas de Izal, llenos de camisetas de “Todos a la mierda, sobretodo tu”, llenos de ilusión por ésta revolución llamada Izal.

Gracias chicos, una y mil veces, gracias por ese “Magia y efectos especiales”, gracias por esos “Agujeros de gusano”, gracias por ese disco de oro llamado “Copacabana”, gracias por cada canción que regaláis, gracias por hacer disfrutar a 16.000 personas en una mágica noche en el palacio, y sobretodo, gracias por dedicaros a esto de la música y hacernos felices a tanta y tanta gente.

Os esperamos pronto, ahora descansen, gracias por ese Fin de Gira de Copacabana.

 

La noche en que la música cobró vida en el Palacio de Izal
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Pedro Antonio San Gabriel Ruiz

"Si tu me dices Ben, yo digo Affleck" Amante de la música y con muchos vicios que perfeccionar en los días raros.

Pedro Antonio San Gabriel Ruiz

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"Si tu me dices Ben, yo digo Affleck" Amante de la música y con muchos vicios que perfeccionar en los días raros.

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