Segundo viaje al “Epicentro” de Julia Medina

Julia Medina presenta diez nuevas canciones -colaboración incluida- en

Julia Medina debutó hace prácticamente dos años con un exitoso trabajo llamado “No dejo de bailar“, que encerraba un mensaje vitalista y muchas ganas de aprender. A su vez, la cantautora presentaba un sello propio que, ahora, con la llegada de su segundo trabajo discográfico, “Epicentro“, logra afianzar entre el R&B, el pop y la canción de autor.

De nuevo, el disco cuenta con diez composiciones en las que Medina brilla con luz propia, demostrando su gran calidad vocal -especial mención a sus agudos- y su don interpretativo. También, la artista apuesta por sorprender a su público con nuevos sonidos y, en conjunto, este “desnudo” musical se construye en la armonía. Se trata de un hilo musical que no se rompe, solo toma distintos arreglos para cumplir con su cometido emocional en cada tema.

La de San Fernando da un paso al frente con los aprendizajes adquiridos en este tiempo y, es más, lo hace en buena compañía. Son tres grandes nombres los que coprotagonizan el proceso de creación del disco: Gonzalo Hermida -en todas sus facetas- y David Santisteban y Pablo Cebrián, como productores. También, encontramos al compositor Kai Etxaniz en uno de los temas más emotivos del disco y a la gran voz flamenca de Miguel Poveda sumándose a la dulzura de Julia.

Además, la “cantarrista” -como ella misma se define- va a estar de gira presentando su nuevo trabajo en las próximas semanas. “Desde el epicentro” consta, por ahora, de ocho ciudades para las que puedes conseguir entradas en El Corte Inglés.

Julia Medina, desde su “Epicentro” musical

La canción homónima al disco es también la que abre las puertas a las diez historias que marcan la evolución de la artista. “Epicentro” es una declaración de amor propio en la que se describe a sí misma, con sus fortalezas y debilidades. Este tema pop-rock va cobrando energía y positivismo bajo la firme intención de quererse siempre a una misma. Aunque algunos días vengan del revés, desde su epicentro puede sujetarse firme. “No es que sea borde al empezar, intimar se me da mal“. Siguiendo la misma línea musical, en “Idas y venidas” su voz es más brillante y la melodía recuerda a algunas BSO de series juveniles de los 2005-2010. “Quedan vientos de levante y yo me quedo en esta eterna habitación, tú te inventas nuevos bailes de salón“, canta mientras mantiene la esperanza de su nosotros.

Julia ha señalado que “A mordiscos” es una sus favoritas del álbum porque “le hace remover las entrañas”. De hecho, su letra habla de lo más profundo y personal de cada uno: nuestra forma de querer. Inmersa en la nostalgia, junto a un piano protagonista y un tímido violín, la cantautora le llora a un pasado que prefiere no tener presente. Así, decide olvidar las historias que existieron antes de ese latir compartido: “No dejemos que el pasado hable, yo no quiero, yo no voy a preguntarle“. Un viaje al sur comienza con sonidos electrónicos y percutidos, la voz más grave de la gaditana un contundente “deberías quererme mejor, pero siempre es lo mismo” de Poveda. Es el único dueto de ‘Epicentro‘ y narra cómo tras el fin de una historia completa -introducción, nudo y desenlace-, podría concederle “La cuarta parte” a su debilidad.

Partiendo de la incertidumbre vital, nacía “Qué será de mí“, el primer y único adelanto de la nueva etapa de Julia Medina. Entre sus versos, la artista afronta el futuro de frente porque, asegura, “los trenes no pasan dos veces“. Bajo gran influencia R&B, se posiciona como una de las canciones más pegadizas y, además, aporta gran frescura al tracklist. A su vez, como single de presentación contó con un videoclip estético y narrativo a partes iguales. En una producción de Golden Beetle Films, dirigida por Norden Tachfint, grabaron en el Andén 0 de la Antigua Estación de Chamberí de Madrid.

Abanico de sonidos y estilos musicales

Mesa para dos” inicia la segunda mitad con una sorprendente melodía pop-country que teletransporta directamente a un saloon del oeste.  Las palabras avanzan entrecortadas, a distintas velocidades y con sabor a cierto reproche. “Qué mala suerte ir tan ciegos para ver la tentación” o “quieres que el frío nos pille a deshora“, son algunas de las frases que Julia le dedica a ese alguien. Sin embargo, ella sabe dónde se está metiendo y elige saltar al vacío pese a un incierto futuro a dos. El siguiente tema, con claras influencias de Carmen Boza -con quien compartiría colaboración en “No me despedí“-, es “A contracorriente“. Ella se deja llevar sin saber muy bien qué la mueve a no actuar según lo que esperan de ella. Es su versión más sensual y desenfadada. “Hoy me despertaron las ganas de verte, la rutina ya quiere romperse y es que mi reloj sigue convaleciente“.

Errores buenos” le sirve para recuperar la picardía propia del pop-rock y se suma a la distorsión eléctrica buscando potencia y epicismo. “No se trata de tiempo, no se cura lo muerto, somos dos expertos“, reflexiona sobre el daño que podría haberse ahorrado. Al mismo tiempo, no se otorga toda la culpa porque alguien tuvo que enseñarla a quemar. La antesala del final abraza el silencio ante cualquier negativa cobarde porque “solo puede ganar el que lo intente“. Se trata de una balada pop, “Luz de gas“, que plante varios escenarios posibles en los que esta vez sabría priorizarse. Aunque está escrita desde el rencor, agradece ser dueña de su propia voz.

El piano reaparece en primera escena para cerrar el disco y desvelar la última capa del núcleo, “La veo en ti“. Una calma desgarradora inunda esta canción para hablar de momentos de caída e impotencia. “Se abre la veda de los miedos, se encienden las alarmas de la sed, lo que soy contigo se pierde, en lo que sangro te puedo ver“.

El segundo trabajo discográfico de Julia Medina, “Epicentro“, ya está disponible en todas las plataformas digitales y tiendas: