Joy Division. Placeres y desórdenes

Este julio, el malogrado Ian Curtis hubiera cumplido 62 años, os reseñamos uno de los últimos libros publicados sobre su figura y la mítica fromación que supuso un antes y un después en la música actual, Joy Division. Un texto imprescindible para acercarse a la banda, a la par que una honda reflexión sobre diversos puntos de la industria del espectáculo.

El post-punk es uno de esos géneros que empiezan a tener pátina puretil. Los oyentes y seguidores se han renovado, pero están en detrimento desde la llegada de la mercantilización de la música urbana, pensar que géneros como éste, el glam o el rock clásico, quedaron fuera de la máquina de marketing asociada a la música, suele ser un dato erróneo, que muchas veces nos hace sentir exculpados a los seguidores de según qué estilos.

Errata Naturae, acierta al publicar este compendio de reflexiones -11 en total- a cargo de las más poliédricas firmas. Orbitan en torno a la historia del cuarteto, a su incomparable líder, y atraviesan el volumen con reflexiones sobre la industria de la música, el marketing e incluso aspectos sociales en relación al arte. Partiendo de la reflexión del desaparecido Jon Savage, que nos sumerge en el desarrollo de la formación en primera persona, cargándonos de referencias contextuales que generan, ya no una compresión en relación a la música, sino empatía para con los gustos de quién va a ser nuestro cabeza de turco, en las más de 260 páginas que nos aguardan.

Por delante, encontraremos reflexiones sobre las letras de Curtis, su sonido y producción, retratos trágicos sobre Manchester, a modo de Tebas británica. Paralelismos con héroes románticos, referencias a personajes secundarios determinantes -Tony Wilson, Martin Hannett-, reclamos de marketing, monetización del arte. Brillan con especial soltura los textos de Alberto Santamaría, una profunda reflexión sobre la salud mental en el arte y sus consecuencias, y Eduardo Guillot, que nos acerca a la visión ibérica del auge y caída de la banda de referencia y justifica el impacto en bandas nacionales.

Buena parte del sonido actual fuera de la radiofórmula, llega repleto de influencias a cargo de la banda británica. Gabinete Caligari, Derribos Arias, Los Planetas, La Habitación Roja, Nudozurdo, El Columpio Asesino o Triángulo de Amor Bizarro -por citar algunos, más o menos cronológicamente-, todos proyectos de renombre que beben del pantano de los ingleses. Imposible dejar en el tintero las tres firmas con nombre de músico; Antonio Arias (Lagartija Nick), que demuestra una vez más porqué sigue siendo una de las voces más lúcidas de la escena en castellano, Garikoitz Gamarra (Ornamento y Delito), con el que vivimos un viaje de crecimiento musical desde un corazón de fan, y Daniel Alonso (Pony Bravo), que nos brinda un final de fiesta cual postre de una boda, demostrando que Sevilla y Manchester no están tan lejos.

Este ‘Placeres y Desórdenes’ se convierte en un libro de cabecera más allá de las referencias a la banda de la que habla, pues su valor reside en la reflexión comercial del entorno, en los paralelismos entre sociedades distantes, en el acercamiento a una mente más allá del proscenio.

JOY DIVISION. Placeres y Desórdenes. V.V.A.A. Errata Naturae, 2018.

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