‘Frozen 2’: un viaje hacia lo desconocido

¿Acaso hay alguien en el mundo que no conoce a Elsa y a Anna? El año 2013 fue una completa sorpresa para Disney, que dio una campanada con Frozen, que es la película de animación más taquillera de la historia. Tan es así que este film, dirigido por Jennifer Lee y Chris Buck, recibió más de 1.200 millones de dólares en todo el mundo. Su argumento y su narración tan innovadores contribuyeron a ello. Y es que el largometraje rompió con todos los esquemas tradicionales. De este modo, Elsa y Anna se convertían en las primeras princesas enteramente de Disney sin depender de un príncipe o de un hombre.

Digo enteramente porque 2012 fue el año en que hubo un cambio de tendencia. Todo empezó por Mérida, la princesa de Brave, que estaba destinada a casarse con un hombre por obligación, pero luchó por su propia mano. En este caso, Mérida es de una doble productora: tanto de Disney como de Pixar. Y más tarde, justo después de Frozen, ha habido otras princesas que han aprendido a solucionar los problemas solas y sin la presencia masculina. Un ejemplo de ello son Vaiana (2016) o Vanellope, de Rompe Ralph (2018). Por otro lado, cabe viajar a 1998, cuando Mulan marcó la diferencia entre las princesas tradicionales, consiguiendo que todo el pueblo chino le hiciera una reverencia.

En el caso de Frozen 2, podría decirse que es la película animada de Disney que más refleja el empoderamiento femenino. Desde el principio, Anna no permite a Elsa que se aventure sola, sino que está empeñada en ir con ella y la compenetración entre las dos salvará a su pueblo. Junto a ambas, Kristoff, Sven y Olaf se embarcarán en un viaje hacia lo desconocido para resolver los problemas que azotan y amenazan el reino de Arendelle.

Elsa se enfrentará a la verdad del pasado, a la propia naturaleza, a sus poderes y encontrará el origen de su magia. Mientras tanto, Kristoff buscará algún modo de pedirle a Anna que se case con él, pero ella estará perdida con Olaf, que vivirá un momento trágico. En este film el personaje que queda más relegado es Sven, que no tendrá ningún tipo de protagonismo por sí mismo. Frozen 2 es una película más madura, tétrica y más oscura que la primera entrega. Además, está dirigida a un público más maduro que a uno más infantil.

Se trata de una continuación estrictamente directa del final de Frozen: una aventura helada. Estos seis años de espera no han pasado ni por los personajes ni por el paisaje de las tierras. Al igual que en la primera película, las canciones tienen mucha importancia. De hecho, Mucho más allá intenta encontrar el éxito del ya mítico Suéltalo. Por otro lado, cabe destacar la gran dosis de humor que adopta la película. En este sentido es Olaf quien acapara los focos de las risas, al igual que en 2013, pero esta vez con mayor maestría y eficacia. Uno de los momentos más graciosos y destacados es cuando el muñeco de nieve resume de manera muy breve el primer film.

Por encontrar algo negativo, podría destacarse que Elsa hace un uso excesivo de la magia y parece que más allá de eso no hay nada. Claro, más adelante se entiende y se explica todo. También es cierto que Frozen 2 hace también mucho uso de las canciones, que copan una parte importante de la película. Eso sí, las letras son mucho mejores que las de la primera película.

En conclusión, Frozen 2 es una película que recoge el testigo de la primera, pero que es mucho distinta. Los personajes adoptan rumbos distintos y el final es muy impactante, pues nuevamente, y a pesar de que ya fuera difícil, han vuelto a conseguir romper los esquemas y a cambiar la tendencia de Disney. Asimismo todo está cuidado al detalle y tiene la banda sonora es especialmente emotiva. Por lo tanto, a pesar de que sea bastante diferente a la primera, está al nivel y ha cumplido las expectativas. 

Si aún no has visto la película, no sé a qué estás esperando para ver este fenómeno.

Juan Carlos Piña

Palma de Mallorca, 1996. Estudiante de Periodismo y Comunicación Audiovisual. Aficionado a tocar el piano, a la fotografía y a viajar. ¿Música? ¡Sí, gracias!

Juan Carlos Piña

Juan Carlos Piña

Palma de Mallorca, 1996. Estudiante de Periodismo y Comunicación Audiovisual. Aficionado a tocar el piano, a la fotografía y a viajar. ¿Música? ¡Sí, gracias!

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