Freedonia se adueña de la Sala X de Sevilla

La espera y las ganas de ver a Freedonia en Sevilla llegaron a su fin el pasado viernes, y de qué manera. La mañana del mismo día 9 nos confirmaban en sus redes lo que todos sospechábamos, se habían agotado las entradas. Antes de empezar el concierto, ya sabíamos que sería un fiesta, pero no que la fuerza y la intensidad de la banda nos arrollaría.

Una maravillosa intro instrumental interpretada sólo por los músicos, que incluía los temas Shenobi y Tannhäuser, marcaba comienzo de la noche, calentando al público para esperar la aparación de Maika.
Los nueve componentes del grupo madrileño se repartieron en semicírculo en un escenario que se les quedaba pequeño. De izquierda a derecha teníamos el cuarteto de metales, batería, cuerdas (bajo y guitarra) y teclados, dejando algo de espacio en el centro para Maika. The last answer fue el tema elegido para unir su potente voz al recital de su banda, llevándose la primera de las muchas grandes ovaciones que le esperaban durante la noche.

Las canciones se sucedían y los bailes de Maika nos dejaban sin aliento. La fuerza de su voz, mezclada con el estruendo de saxos hizo que la sala se rindiera ante ellos y la temperatura no dejara de subir. Hopes and Dreams, Nekopé, My world y Evolution, entre otras, nos llevaban al primer bis que no fue tal, ya que solo abandonó el escenario Maika, dejando de nuevo todo el protagonismo a una banda que no podría sonar mejor, inmersa en una instrumental que nos dejaba boquiabiertos.
Con Dignity and freedom volvía LA VOZ al escenario. Maika nos arengaba, puño en alto, con uno de los mejores temas de su anterior disco, el cual sería el principio de la recta final con Upside Down, Running to nowhere y Shake your body, con la que nos animaba a no parar de bailar mientras cedía su micro, para un sólo increíble, al saxo barítono.

Y ahora ya sí, se marchan todos para volver y poner el broche de oro a la noche. El momento ha llegado y nos lo van a explicar en tres canciones: la primera, The time has come. La segunda, una muy sentida Begging you, presentada por Maika con un: “Nos vamos, pero estamos suplicando volver”, que nos pone los pelos de punta en un final ascendente y explosivo. Y para terminar, The rising.
Una hora y media de derroche de calidad y amor por la música que nos deja a nosotros suplicando que vuelvan pronto.

Freedonia se adueña de la Sala X de Sevilla
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Miriam

Me emociona la música en directo y me escapo a algún concierto siempre que puedo. Lo mío es el diseño, la fotografía y a veces también la ilustración. Me expreso mejor con imágenes, pero haré un esfuerzo.

Miriam

Miriam

Me emociona la música en directo y me escapo a algún concierto siempre que puedo. Lo mío es el diseño, la fotografía y a veces también la ilustración. Me expreso mejor con imágenes, pero haré un esfuerzo.

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