“folklore”: Taylor Swift y las mil y una vertientes del pop

La artista Taylor Swift lanza por sorpresa

El tiempo definitivamente ha cambiado para todos. La pandemia mundial que acecha al mundo desde el pasado mes de febrero ha puesto patas arriba todo lo que se conocía hasta la fecha. El sector de la música, sin duda, ha sido uno de los sectores culturales más afectados por el coronavirus, y ha obligado a cancelar conciertos, festivales y a plantearse nuevas formas de renovar este arte. El mundo ha cambiado, y Taylor Swift (Pensilvania, 1989), también.   

Para la cantante estadounidense han sido siempre indispensable dividir por ‘eras’ cada uno de los siete discos que ha presentado en los últimos 14 años. Cortes de pelo, nuevo estilo a la hora de vestir y pistas en las redes sociales eran componente indispensables de una fórmula que diferenciaba cada uno de sus álbumes. Como si fuera un guión a gran escala, la de Pensilvania preparaba sus estrategias de marketing con antelación. Con el Lover Fest cancelado por la pandemia y los acontecimientos vividos en la primera mitad de año, han hecho que hasta Taylor Swift se salga de su propio guión: a 18 horas previas y menos de un año de su séptimo álbum, el pasado 23 de julio la cantante avisaba de que llegaba folklore, su octavo álbum de estudio.

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Most of the things I had planned this summer didn’t end up happening, but there is something I hadn’t planned on that DID happen. And that thing is my 8th studio album, folklore. Surprise 🤗Tonight at midnight I’ll be releasing my entire brand new album of songs I’ve poured all of my whims, dreams, fears, and musings into. I wrote and recorded this music in isolation but got to collaborate with some musical heroes of mine; @aarondessner (who has co-written or produced 11 of the 16 songs), @boniver (who co-wrote and was kind enough to sing on one with me), William Bowery (who co-wrote two with me) and @jackantonoff (who is basically musical family at this point). Engineered by Laura Sisk and Jon Low, mixed by Serban Ghenea & Jon Low. The album photos were shot by the amazing @bethgarrabrant. Before this year I probably would’ve overthought when to release this music at the ‘perfect’ time, but the times we’re living in keep reminding me that nothing is guaranteed. My gut is telling me that if you make something you love, you should just put it out into the world. That’s the side of uncertainty I can get on board with. Love you guys so much ♥️

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Taylor Swift en tiempos de pandemia

Cuando de aquí a diez años se recuerde la música en tiempos de pandemia, se recordarán canciones sobre tiempos difíciles, de soledad, y de sentimientos avasallados por las noticias, como ya hizo Charli XCX en how i’m feeling now. Pero con folklore vuelve a la maestría de las imágenes de álbumes previos como ‘Speak Now’ o ‘Red’ y deja atrás las melodías más sencillas pero efectivas de su época más pop como en ‘1989’ o ‘Lover’. Se recrea así, en lo que mejor sabe hacer: contar historias. “Aislada, mi imaginación se ha vuelto loca y este álbum es el resultado, una colección de canciones e historias que fluyeron como una corriente de conciencia”, afirmaba la cantante en un comunicado en sus redes sociales. 

El álbum catalogado como “alternativo” no se aleja del pop que venía haciendo hasta ahora, pero sí abraza de manera notable influencias de artistas como Waxahatchee, Phoebe Bridges o hasta Sufjan Stevens para alcanzar un pop-indie-folk que la artista rozó con la punta de los dedos en Lover (2019) con ‘It’s Nice To Have A Friend’ o en Red (2014) con ‘Sad Beautiful Tragic’. El piano y la cuerda bajo la influencia de la orquesta y los sintetizadores son sus nuevos aliados en un álbum que cuenta con la producción de Aaron Dessner, productor y miembro de The National, y a su ya conocida mano derecha, Jack Antonoff. 

Co-escrito por la propia Swift, como no es de extrañar, junto con Antonoff, Dessner y el desconocido William Bowery (que hay quienes se lo atribuyen al propio novio de la cantante, Joe Alwyn), Taylor vuelve a los personajes ricos en detalles y en historias con principio y final, como el triángulo amoroso en ‘betty’,  y ‘august’ y el primer single, ‘cardigan’ y la perspectiva de los tres personajes implicados. O como en ‘the last great american dynasty’ se narra sobre las aventuras de Rebekah Harkness, cuya mansión en Rhode Island Taylor compró en 2013: “Rebekah subió al tren de la tarde, estaba soleado / Su casa de sal en la costa le hizo olvidar St. Louis / Bill era el heredero del nombre y el dinero de Standard Oil / Y la ciudad dijo: ¿Cómo un divorciado de clase media logró eso?”. 

En un disco que acompaña a los tiempos vividos era algo obvio que predominaran el miedo, la soledad y la tristeza. Las melodías orquestales características de este álbum tampoco podían faltar en canciones como ‘epihany’, en la que Taylor compara la experiencia de su abuelo en la guerra con los médicos que han hecho frente al virus: “Algo que la facultad de medicina no enseñó / La hija de alguien, la madre de alguien sostiene ahora tu mano a través del plástico / Doctor, creo que se está desmayando“. Por esto mismo parece que Taylor vuelve a las andadas con canciones de desamor, como se aprecia en ‘the one’ o ‘illicity Affairs , para dar paso a la única canción de amor del álbum, ‘invisible string’: “¿Hubo pistas que no vi? / Y no es muy bonito pensar / Que a lo largo había alguna cuerda invisible / Atada a ti y a mí”.

Pero ha sido la colaboración de Bon Iver y Taylor la que más ha dado que hablar estos últimos días: ‘exile’ es el dueto que nadie vio venir, pero que cuando lo hizo, entró por la puerta grande. Con la intensidad del piano y los sintetizadores, los dos protagonistas se encaran sus reproches de una relación del pasado: “Ya no eres mi patria / Entonces, ¿qué estoy defendiendo ahora? /  Eras mi ciudad, ahora estoy en el exilio, viéndote desde fuera”

La clave de este éxito está en la sencillez y en la oscuridad hecha elegancia. Excepto por algunas canciones más country, como las ya ha mencionadas ‘the last great american dynasty’ o ‘betty’, la atmósfera envolvente de 16 canciones tan cohesionadas entre sí hace que canciones del final como ‘peace’ o ‘hoax’ terminen pasando desapercibidas. Es casi imposible defender que este disco sea puramente indie-folk cuando Taylor refleja el pop y el country a capa y espada. Pero una cosa está clara y es que este álbum consigue todo lo que se propone: emocionar. Porque el tiempo habrá cambiado todo lo que quiera, pero Taylor Swift no necesita demostrarle a nadie quién es ni lo que hace, porque a estas alturas de la vida, ya puede hacer lo que le de la gana.