¿Éxito o fracaso?: así fue el Fest Ciutat

Los pasados 11 y 12 de octubre tuvo lugar la primera edición del Fest Ciutat: el festival de música indie-pop-rock-electrónica de Mallorca. El evento generó mucha expectación por lo que era muy complicado que cumpliera las expectativas de todos los asistentes. Muchos debaten sobre si el Fest Ciutat fue un éxito o, de lo contrario, no estuvo a la altura. En lo que sí están todos de acuerdo es en que fueron dos días muy intensos que reunieron a más de 3000 amantes de la música tan solo el primer día.

El recinto menos apropiado

El Fest Ciutat se celebró en el Velódromo Illes Balears. Quizás el lugar escogido fue uno de los causantes de que el festival no alcanzara su máximo potencial. En primer lugar, el espacio era muy simple: las actividades que se podían llevar a cabo – a parte de escuchar música – no iban más allá de comer, beber y probar un modesto simulador de coches de carreras. En un festival cuyo cartel era – en su mayoría – poco conocido y con descansos de hasta 45 minutos entre actuaciones, se esperaba algún otro tipo de entretenimiento propio de estos eventos.

Por otra parte, la acústica del recinto era del todo incómoda, con un eco molesto, y aunque no fuera culpa solo del velódromo, los instrumentos tenían mucho más volumen que las voces. Si no conocías la canción no llegabas a entender casi nada. Lo extraño de esto último es que solo ocurrió con determinadas actuaciones como La Casa Azul o Hinds (algunas de las más esperadas), entre otras.

«No hay ningún otro espacio cerrado en Palma donde se pueda hacer un festival de estas dimensiones, hemos trabajado para que el sonido fuera el mejor posible y consideramos que fue razonable y aceptable» se justificó la organización.

Pioneros en la paridad de género en los festivales

Una de cal y otra de arena: no todo en el Fest Ciutat fue negativo. Uno de los aspectos más aplaudidos e innovadores fue la lucha activa por la igualdad de género en su cartel. Los organizadores se unieron a Keychange para adelantar el objetivo establecido para 2022 que adoptaba la medida del balance de género en los escenarios de los festivales. De esta manera, el cartel contaba con la participación igualitaria de mujeres y hombres, que también aplaudieron la iniciativa.

«Queremos que las jóvenes creadoras de hoy estén dotadas de referentes, y oportunidades para poder desarrollar su carrera en igualdad de condiciones porque solo un 15% de los artistas de los festivales fueron mujeres en 2017, en 2018 solo el 13% de los artistas que actuaban en los diez festivales con más asistentes del país eran bandas y/o solistas femeninas».

¿Un cartel débil?

Sí y no. Me explico. No es que para una primera edición se fuera a exigir un cartel de élite, pero si que se percibió un notable desinterés por parte del público asistente para la mayoría de grupos. Siempre he apoyado la iniciativa de motivar a pequeños artistas y darlos a conocer compartiendo cartel con otros más consagrados, pero hay que conocer los límites. Durante mi experiencia, pude ver que no fue hasta que iban llegando las actuaciones de los cabezas de cartel que la gente empezaba a concentrarse delante del escenario. Los anteriores artistas no recibieron mucha atención aunque algunos asistentes si corearan sus canciones. Habría sido preferible que otros grupos pequeños que mueven a mucha gente joven hoy en día y que encajan con el espíritu del Fest Ciutat hubieran estado presentes y que el cartel no fuera mayoritariamente desconocido. 

Fueron Love of Lesbian, La Casa Azul, Hinds, Cariño y Vive La Fete los que captaron más la atención del público aunque la calidad de los otros grupos fue excelente en todos los casos. Momentos mágicos se vivieron con ‘Nunca nadie pudo volar’ de la mano de La Casa Azul o con ‘Incendios de nieve’ de Love of Lesbian: algunos de los mejores momentos del festival y que serán imposibles de olvidar. New Day y Agoraphobia abrieron el festival con una energía sorprendente. Amatria, The Grooves y Brigitte Laverne se encargaron de aportar esa energía el segundo día y las sesiones de Imnir, ELYELLA y Jes Set Dj cerraron las veladas por todo lo alto. Al final de cada día, a pesar de la poca expectación inicial, el festival conseguía hacer de un cartel aparentemente débil toda una apuesta por la música nacional e internacional menos conocida.

El público: solidario y entregado

Aunque costó captar la atención del público en un primer momento, la velada transcurrió casi sin incidentes. El ambiente final que se respiraba era muy positivo. El público se caracterizó por ser muy abierto y respetuoso. A pesar de todas las complicaciones, el festival consiguió acabar la primera edición con éxito y dejando a la gente con ganas de más. A medida que pasen los años se irán corrigiendo y puliendo los detalles y el Fest Ciutat promete ser uno de los eventos del año en Mallorca.

Carlota Pizá

Siento la imperiosa necesidad de contarle al mundo lo que la música puede llegar a transmitir. Soy un alma nostálgica en un cuerpo joven y tengo toda la energía para - al menos - intentarlo. Espero que quien lea alguno de mis artículos sienta lo mismo.

Carlota Pizá

Carlota Pizá

Siento la imperiosa necesidad de contarle al mundo lo que la música puede llegar a transmitir. Soy un alma nostálgica en un cuerpo joven y tengo toda la energía para - al menos - intentarlo. Espero que quien lea alguno de mis artículos sienta lo mismo.

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