Paul Alone: “Me encantaba vivir en Londres. La gente luchaba por lo que quería, sin prejuicios”

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“La música está en todos lados, no puedes escapar de la música. Lo más bonito de crearla y de consumirla es que eres dueño de eligir lo que quieres que entre por tus oídos”.

Hay dos tipos de artistas, los que juegan a serlo y los que lo son. Paul Alone, nuestro entrevistado de hoy, es del segundo grupo: un artista de los pies a la cabeza, que ama el arte en todas sus vertientes y que huye del éxito efímero y los halagos fáciles. Navarro de nacimiento, Paul es fotógrafo, poeta, diseñador y músico autodidacta. Sabe que la belleza y las historias se encuentran con tan solo abrir los ojos, y además posee una personalidad y un carisma que lo hacen único. A día de hoy, tiene dos EPs en el mercado, y su último single ‘Vuela’ enamora a quien lo escucha. Desde El Rescate Musical, nos sentamos con él para descubrir un poquito más acerca de su música y su personalidad.

Hace unas semanas publicabas tu nuevo single ‘Vuela’, ¿cómo nació la canción? 

Surgió de una época un poco triste de mi vida. ‘Vuela’ es una despedida a una persona a la que quería mucho, pero como no me gusta componer canciones tristes, quise que la letra diera la visión más positiva del asunto.

Sueles ser positivo, o la canción es puro autoconvencimiento para serlo.

Ambas cosas. Me gusta ser positivo, pero no siempre se puede. Es un proceso que tiene que salir de ti y que lleva tiempo. Como me dijo mi padre, uno tiene que creer que las cosas van a ir bien. Si no lo haces, nadie lo va a hacer por ti.

‘Vuela’ tiene un sonido orgánico, poco producido… ¿has tenido algún tipo de influencia/referente para componerla?

Pues siempre hay miles de movidas que te influyen a la hora de componer. Pero en este caso, diría que la canción de Radiohead ‘Karma Police’ fue clave. La canción, en vez de subir en el estribillo, baja. Me moló tanto que quise usar ese recurso en ‘Vuela’.

Tienes una personalidad muy característica, ¿es fácil ser tú mismo en una industria donde todo se mide por el número de visualizaciones?

Tienes que ser tu mismo siempre. Si no lo eres, no te diferencias del resto. Es decir, si algo ya está inventado y tu intentas imitarlo porque “tiene éxito”, la vas a cagar porque probablemente no lo vas a hacerlo mejor, y la gente no se va a sorprender. Es más, creo que si intentas hacer algo que ya está hecho, vas a generar rechazo.

¿Cómo ves las nuevas generaciones de cantantes en nuestro país?

Hay un poco de todo, pero me mola mucho ver que cada vez hay más cantantes que además de saber de música, saben de diseño, fotografía, producción… Hay muchos amigos míos como Lucas Colman que son unos cracks en ese sentido, siempre están buscando nuevas formas de hacer las cosas, formándose… Eso enriquece mucho el propio arte de la música. Cuanto más sabes, más difícil es que te la cuelen.

 

Tú de eso sabes un poco (además de de cantante y compositor, también dibujas, eres fotógrafo…) ¿qué tiene la música que no tenga otro arte?

Pues puede sonar un poco a tópico, pero es el propio sonido lo que me flipa. A través de un solo sentido, el oído, la música es capaz de atraparte. Igual me ocurre con la fotografía, a través únicamente de la vista puedes sentir y apreciar un mensaje. En otras artes, como el cine, necesitas más sentidos para poder entender el mensaje.

“La música sale de cualquier rincón y puedes componer inspirándote en cualquier cosa. De hecho, hace poco he compuesto una canción sobre mi pierna”.

A lo largo de tu vida, has vivido en muchas ciudades como Madrid, San Sebastián, Londres, Cádiz ¿qué ciudad te ha marcado más profesionalmente?

Diría que Londres. Me fui seis meses y estuve trabajando un poco de lo que podía y componiendo. Me inspiró mucho el choque cultural de vivir en una ciudad completamente diferente a lo que estaba acostumbrado. Además, me encantaba que la gente luchaba por lo que quería, sin prejuicios. Lo mismo ibas a un bar y el camarero te decía que era rapero.

Durante esa época en Londres, ¿te sentiste diferente?

Pues sí, fue la primera vez que me sentí independiente al 100%. Había vivido en otras ciudades, pero era la primera vez que empezaba desde cero una vida, sin conocer a nadie… Fue chocante y genial a la vez.

¿Lo echas de menos?

Bastante. Me encanta España, pero siempre digo que no estaría nada mal poder pasar pequeñas temporadas en Londres. Es una ciudad que me inspira muchísimo.

¿Crees que los aristas tenéis que vivir experiencias algo extremas para poder componer bien?

Pues diría que no. La música sale de cualquier rincón y puedes componer inspirándote en cualquier cosa. De hecho, hace poco he compuesto una canción sobre mi pierna. La escuchas y parece que se la he dedicado a alguien que quiero, pero no, me inspiré en mi pierna para componerla (risas).

 

“Haces una canción en casa, pasa por un estudio, de ahí a Spotify, y de repente llegas a un concierto y hay 300 personas cantándola a grito pelao'”.

El día 19 de diciembre vas a tocar en la Sala Caracol, ¿qué va a poder ver la gente?

Mucha fiesta. La idea es que la gente vaya a tope y que disfrutemos lo más grande.

¿Tienes algún ritual antes de subirte al escenario?

Lo tengo, pero mejor no lo cuento (risas).

¿Qué es lo que más te gusta de subirte a un escenario?

La energía de cuando la gente grita. Haces una canción en casa, pasa por un estudio, de ahí a Spotify, y de repente llegas a un concierto y hay 300 personas cantándola a grito pelao’. Es una sensación extraña pero preciosa.

¿Te inspiran los conciertos para componer?

Sobre todo me inspiran las historias que me cuenta la gente. Siempre me quedo a hablar un rato a la salida, y durante estos años me he dado cuenta de lo diferente que es el mundo y de lo diferentes que somos las personas. Cada uno tenemos nuestras movidas en la cabeza y sentimos la realidad de manera diferente. Es muy heavy.

Ya para terminar, en El Rescate Musical siempre decimos que la música tiene el poder de rescatarte, ¿qué es para Paul Alone la música?

Para mi la música es el “TODO”. La música está en todos lados, no puedes escapar de la música. Lo más bonito de crearla y de consumirla es que eres dueño de elegir lo que quieres que entre por tus oídos.