Lígula: «Este disco habla de la vida como una transición constante»

Lígula es una banda que lleva años luchando por hacerse oír. Con un estilo indi muy marcado y jugando con una gran variedad de sonidos, la banda ha conseguido explotar al máximo el virtuosismo de sus integrantes para sacar a la luz ‘El aire antes del viento’. Con este trabajo dan otra vuelta de tuerca a su sonido, incluyendo una buena batería de temas en castellano a su repertorio, algo que, aseguran, ha sido una evolución natural del grupo.

Como no podía ser de otra forma, nos pusimos en contacto con la banda para saciar algunas curiosidades sobre este nuevo álbum.

Habéis dado un paso importante en el grupo, publicando las primeras canciones en castellano. ¿A qué se debe este cambio?

Creo que nos ha ocurrido como muchas bandas: comienzas cantando en inglés por las referencias musicales que escuchas y poco a poco vas tratando también expresarte en tu propio idioma, aceptando más exposición en las letras pero también mayor capacidad de transmitir el mensaje.

No hay realmente una cuestión muy premeditada en el cambio, simplemente ha ocurrido de manera natural a lo largo de los años. De hecho, hay canciones en este disco que son anteriores a nuestro primer disco, así que el castellano siempre estuvo ahí.

El disco ya lleva algunas semanas publicado. ¿Os ha sorprendido la reacción del público? ¿Habéis notado mayor aceptación con el cambio de idioma?

En general estamos muy contentos con la reacción del público, tanto aquellos que nos siguen desde hace años como los que nos van descubriendo poco a poco. Quizás sí que hemos sentido algo más de vinculación las canciones por el hecho de estar en castellano pero te vuelvo a contar en un año, que el disco acaba de salir.

«Somos la peor pesadilla de los técnicos de sonido»

Todos tocáis varios instrumentos, ¿Cómo afecta esto a la composición musical de las canciones?

La composición en Lígula, como casi todo lo que hacemos en la banda, es bastante de grupal. Trabajamos colectivamente las canciones en su conjunto y los arreglos de cada uno. Eso se une al hecho de que en la composición pensamos primero en lo que le hace falta a la canción y la expresividad que tiene cada parte: cuando esto se identifica, el arreglo puede venir de un sintetizador, un piano, una percusión, una voz… Al ser 7 las posibilidades son muchas!

¿Cómo vais a trasladar unas canciones con tantos sonidos diferentes a los escenarios?

Los directos siempre llevan una preparación importante para conseguir que las canciones tengan el componente multiinstrumental y al mismo tiempo todo suene de manera ordenada. Dicho de otra manera, somos la peor pesadilla de los técnicos de sonido.

¿Con qué canción os quedáis de este disco?

Las canciones tienen su entidad  propia pero también son parte del disco y este tiene un concepto global: un viaje, el paso del tiempo, el cambio, la lucha y por otro lado las pequeñas cosas en la vida, las referencias básicas como contrapeso de lo anterior. Creo que en cada canción hay algo que evoca este sentimiento, así que nos quedamos con todas

«Creo que en algún momento del año pasado no acabábamos de ver que el disco pudiera salir»

¿Y de toda vuestra trayectoria?

Ni que fuera muy larga! De momento nos quedamos con Impossible Germany, de Wilco

Decís que muchas canciones hablan de una transición. ¿Cómo se traduce esta transición en la vida de grupo?

Este disco habla de la vida como una transición constante, en términos generales. Como dice Drexler “si quieres que algo se muera, déjalo quieto”. Nosotros como cualquier grupo de personas hemos tenido muchos cambios a lo largo de estos años, tanto a nivel personal como a nivel de banda. Lo bueno es que en los momentos de mayor cambio la banda, más que resentirse, ha servido de referencia y se ha hecho más fuerte. Al final Lígula es una familia que no solo genera música para fuera sino que es una especie de refugio para los que estamos dentro.

En los tres años en los que habéis compuesto este disco, ¿Cuál fue el peor y el mejor momento?

Creo que en algún momento del año pasado no acabábamos de ver que el disco pudiera salir. Cuando uno lleva tanto tiempo dedicado a la composición necesita que las canciones queden cerradas, grabadas y de empezar a presentarlas en directo. Y al final los tiempos son otros, no vale solo con la música, sino que hay una gestión interminable entre que acabas una canción en el estudio y te encuentras tocándola en un escenario.  Pero es lo que hay.

Creo que los mejores momentos han sido los días de grabación en el estudio cuando hemos ido construyendo poco a poco las canciones. La verdad es que ese proceso tiene algo bastante mágico y siempre es imposible de predecir. Cómo influyen los estados personales de cada uno, la sintonía con el productor (Pau Paredes), la hora a la que se grabe…Todo eso hace que al final el resultado sea siempre único.

¿Estamos viviendo una época dorada entre los grupos indies?

No lo sé, la verdad. ¿Es más fácil que te escuchen siendo un grupo pequeño que en los años 90? Sí, probablemente. ¿Es más fácil vivir de la música? Nosotros estamos muy lejos de poder responder a eso pero lo que oímos es que tampoco está la cosa para tirar cohetes. Lo que te puedo decir es que nuestras finanzas son un pozo sin fondo. De momento nos conformamos con que esto no sea deficitario.

Luego está el concepto de lo que es indie y lo que no, pero mejor para la siguiente entrevista.

Nombradnos algunos grupos que sean una referencia para vosotros.

Cada uno escuchamos estilos muy distintos pero creo que coincidimos en ciertos nombres: Wilco, Radiohead, The National, M Ward, Jorge Drexler, Fernando Cabrera, McEnroe, Quique González, Silvia Pérez Cruz, Oso Leone, Lambchop, Nick Drake, Bill Callahan, Efterklang…y así una larga lista.

Habéis anunciado ya las primeras fecha de la gira de presentación de «El aire antes del viento», ¿Tenéis ganas?

¡Estamos contando los días! En breve Barcelona, Valencia, Aranda de Duero y luego el concierto de presentación más grande, que será en Madrid y que nos gustaría que fuera una fiesta especial para compartir con todos el trabajo de estos años. Así que sí, unas ganas enormes.

Lígula: «Este disco habla de la vida como una transición constante»
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Andrés Bernárdez Diz

Me gusta escribir y escuchar música. A veces dejo de hacerlo para ducharme.

Andrés Bernárdez Diz

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