La M.O.D.A: “Hay que hacer autocrítica en el sector de la música, deberíamos haber actuado antes”

'Ninguna ola' es el cuarto disco de estudio de La M.O.D.A. Hablamos con Jacobo Naya, teclista y percusionista de la banda burgalesa.
Fotografía promocional. Autoría: Laura Sisteró.

‘Ninguna ola’ es el cuarto disco de estudio de La M.O.D.A. La Maravillosa Orquesta del Alcohol vuelve a la carga en un año complicado, con la resaca de un ‘sold out’ en el WiZink Center de Madrid en 2019 y con los ánimos renovados por un álbum bien distinto a los anteriores, que cuenta con la colaboración de un archiconocido de la producción en España, Raül Refree (Rosalía, Amaia, Silvia Pérez Cruz…).

En El Rescate Musical hemos hablado con Jacobo Naya, teclista y percusionista de la banda burgalesa, que es consciente de que el nuevo trabajo tiene unos “cambios muy drásticos”, aunque añade que es un disco “mucho más sincero y poético” que otros.

Respecto a este 2020 extraño y ante la situación derivada de la crisis del coronavirus, el músico tiene una opinión muy tajante: “Como autocrítica del sector, esto tendría que haberse hecho antes: sindicatos, leyes concretas para la cultura y el espectáculo. Esta industria mueve muchísimo dinero”. 

Álbum recién salido del horno. ¿Qué sensaciones tenéis?

Así de primeras, muy buenas. Igual arriesgamos un poco con los dos adelantos que sacamos y la gente los vio como demasiado drásticos. Ahora lo que nos llega es que es un disco más sincero, más poético y más personal que cualquiera de los otros trabajos.

Si se escucha al completo, se puede llegar a la conclusión de que es un disco más experimental. ¿Hay diferencias claras respecto a los otros? 

La gran diferencia es que hemos priorizado la canción en el sentido más concreto. Hemos dejado de tocar los siete a la vez. Si la batería no hace falta que esté tocando un estribillo, pues no hay batería. La sensibilidad que nos da esos pocos elementos puede perderse si metemos más cosas, así que hemos priorizado lo de que poco es más.

“HEMOS DEJADO DE TOCAR LOS SIETE A LA VEZ, HEMOS PRIORIZADO EL ‘MENOS ES MÁS'”

Habéis trabajado por primera vez con Raül Refree. ¿Cómo ha sido la experiencia? 

Todo un lujo. Lo conocimos en un viaje a Colombia. Él estaba trabajando con Lee Renaldo (Sonic Youth) y nosotros íbamos a tocar a un festival allí. Coincidimos con él en el avión y dijo que le apetecía colaborar con nosotros. Ha habido también una tarea de conocernos musicalmente hasta coincidir en todo lo que queríamos.

Como bien decís, Refree llega de trabajar con solistas y vosotros sois muchos. ¿Ha habido algún rifirrafe?

Siempre hay cosas con todos los productores. Somos siete y la idiosincrasia de la banda es complicada de por sí, pero lo hemos conseguido. Queríamos meter caja de ritmos, sintetizadores… y Raül ha conseguido que quede elegante.

‘Conduciendo y llorando’, ‘El viento’ y ‘Colectivo nostalgia’ son los singles que habéis lanzado antes que el disco. ¿Por qué elegisteis estas canciones? 

‘Colectivo nostalgia’ fue la primera que sacamos y entendimos que la canción tenía las bases sobre las que el disco se construía. ‘La vuelta’ fue la última que grabamos del disco y nos parecía muy fresca, distinta y que justo mostraba la otra parte del disco, con esa guitarra eléctrica que aporta luz. Luego ‘Conduciendo y llorando’ vuelve a mostrar esa parte más radical del disco, con una ‘spoken word’ que se acerca a Kae Tempest y ese estribillo de piano y voz.

David (vocalista) comenzó un proyecto personal, aunque no en solitario, nostalgia.en.los.autobuses. ¿Se ha notado en el grupo? 

No, ya que el disco estaba compuesto y cuando estalló la pandemia estábamos terminándolo, por lo que ya estaba hecho casi. A dos días, literalmente. El proyecto de David es algo que surgió en el confinamiento, con cosas que tenía él y que le presentó a Raül. Algo totalmente libre de prejuicio y ajeno a La M.O.D.A.

Hace unos días contasteis a vuestros seguidores que no anunciaríais por ahora gira en 2021 dada la situación. ¿Se sabe algo? 

Lo único que podemos decir es que estamos trabajando muchísimo y que vienen muchas cosas. Queremos ser cautos, que la gente no se compre entradas de conciertos que se van a cancelar. Nosotros tampoco queremos ilusionarnos por algo que no se va a poder hacer. Igual que nosotros tenemos paciencia, también se la pedimos al público.

Hace poco se cumplía un año del concierto que disteis en Madrid, con un Wizink Center abarrotado. ¿Pensáis mucho en ese día?

Sí, claro que pensamos en ella. Aunque parezca algo que está muy cerca, que se puede volver a repetir, es inevitable pensar que va a estar más lejos que cerca. Nosotros somos de carretera y barro, no nos importa si tenemos que hacer varios pases o tocar en sitios más pequeños. Lo recordamos con amor y cariño, como algo que ocurrió y que escapaba de todos nuestros sueños.

Este año han proliferado movimientos como #CulturaSegura o #AlertaRoja. ¿Qué más queda por hacer para que los de arriba se den cuenta de que la música está poniendo todas las medidas posibles para frenar el virus? 

Es cierto, y como autocrítica del sector, que esto tendría que haberse hecho antes: sindicatos, leyes concretas para la cultura y el espectáculo. Esta industria mueve muchísimo dinero. Como crítica, desde la gente que piensa que la cultura es gratis hasta los gobiernos que venden que apuestan por la cultura cuando no es verdad. La gente está quedando ya sin dinero, no sé qué más se puede hacer.

¿Qué le pedís a 2021?

Le pedimos que todos estemos bien, con salud y que andemos con cuidado, que esto no es ninguna broma. Ojalá podamos tocar mucho y vernos muy pronto.