La ‘Tragedia española’ de Confeti de Odio: “Carolina Durante, Ginebras o yo no somos una ‘submovida madrileña'”

Entrevista con Confeti de Odio, Lucas Vidaur, el cual remarca su identidad individual en 'Tragedia española', su primer álbum.

Confeti de Odio -el cantante y guitarrista Lucas Vidaur- forma parte de una corriente musical que nació en las salas madrileñas, pero que, desde hace tiempo, tiene repercusión fuera de ellas. Un movimiento por el que se han dejado seducir Amaia o Natalia Lacunza. 

No obstante, este joven de 25 años, lejos de entender que estos grupos formarán parte de una “submovida”, remarca su identidad individual en ‘Tragedia española’, su primer álbum. 9 canciones repletas de experiencias como el dolor o la ansiedad, elevadas a su máximo nivel de dramatización. 

¿Qué tal llevas el confinamiento?

Ahora, con el mundo del disco, bastante bien. Siempre hay una entrevista, una alegría.

¿Cómo es sacar un disco en tiempos de cuarentena? 

Da pena, porque te pierdes un poco la celebración con los más cercanos, pero queda compensado con todo el apoyo por redes, los amigos que te escriben… Creo que lo ha escuchado incluso más gente de la que lo hubiera escuchado en circunstancias normales, por eso de estar todo el día en casa.

Este nuevo álbum, por temática, parece que está muy en consonancia con los tiempos que corren. ¿En qué te has inspirado para componer? 

Ha sido un proceso creativo de un año, no es que me haya encerrado a componer en una semana. Sí que sabía las temáticas que quería abordar y que fueran coherentes entre ellas. Al final, me he basado un poco en lo de siempre, en experiencias personales. El título del disco me vino de repente y dije: “Aquí hay un disco y tengo que escribir de esto, de esto y de esto”.

Llevas dos años siendo Confeti de Odio. ¿Notas evolución desde esas primeras canciones hasta ‘Tragedia española’?

Sí que es cierto que a lo mejor, ahora que tengo cierto público, he rebajado un poco el humor de los primeros temas. A mí me encanta hacer tonterías y las seguiré haciendo siempre, pero quería hacer algo que saliese más de dentro.

¿Tienes algún proyecto a largo o medio plazo, a pesar de la situación?

Ahora quiero que disco respire, pero soy bastante inquieto. Seguro que en tres meses estoy sacando algo.

¿Cómo decides embarcarte en un proyecto en solitario como es Confeti de Odio?

Nace un poco de esa necesidad de hacer cosas siempre. Cuando estaba en grupos tardábamos mucho en sacar las canciones y me agobiaba. Me parece muy liberador componer para mí mismo, escribir lo que quiera… Me encantan los grupos, pero yo ahí no compongo. Al final creo que soy bastante individualista e independiente.

En las redes vemos que tienes contacto con gente de ‘OT’, como Marta Sango, Natalia Lacunza o incluso Amaia, que se ha declarado fan de ti. ¿Cómo surgen estas conexiones? 

A Amaia la conocí por Carolina Durante y nos caemos muy bien. Además, la música que hace es flipante. Con Natalia lo que hice fue tocar la guitarra en un concierto, en una cosa que se grabó hace tiempo. Al final, en Madrid somos cuatro gatos y acabas conociendo a todo el mundo.

Conocí a Amaia por Carolina Durante y nos caemos muy bien. Lo que hace me parece flipante

De hecho, de ese circuito de salas madrileñas está saliendo toda una generación de artistas: Carolina Durante, Cariño, Ginebras, Axolotes Mexicanos… 

No me gusta pensar tanto en comunidad, porque se puede acabar creando un ambiente tóxico y elitista. Cada uno va a lo suyo, con su manera de entender el arte… Hay gente que quiere hacer más o menos negocio, que le importa más o menos triunfar. Sí que es verdad que hay una ola de grupos y tendemos a juntarnos. No sé si se quedará como la ‘submovida madrileña’, porque no hay una identidad global que nos aúne a todos.

Hablando de triunfo, ¿qué opinas de los ‘talent shows’ musicales? 

Es un mundo muy interesante, pero está claro que no es para mí. Yo creo que estaría ya está mayor para participar, con 25 años… [risas]. Salen de ahí con mucha gente pendiente de lo que hacen, reciben muchas críticas y odio. Yo no podría con esa presión, duraría media prueba. Luego sí es verdad que salen de ahí artistas estupendos.

Al fin y al cabo, es televisión y no solo música.

Claro, además esta gente aprende un poco por las malas, con sellos muy grandes respaldándoles. He estado con gente salida de estos ‘talent’, les paran por la calle y es guay, pero a mí me agobiaría un poco. Yo puedo salir tranquilamente y nadie me va a decir nada.

¿Te siguen diciendo que Confeti de Odio es un grupo?

Sí, me hace mucha gracia. Yo llamé al proyecto así para que la gente se imagine que es un grupo. A poco que se haga un mínimo de investigación, van a ver que solo soy yo. Como La Casa Azul, que Guille Milkyway quería que se pensase que era un grupo.

Tus canciones han trascendido hasta ‘Valeria’, la nueva serie de Netflix.

No he visto la serie entera, pero sí la escena en la que suena la canción. Fue muy especial porque pensaba que pondrían solo unos segundos y al final pusieron medio minuto.

Y, para poner la guinda, sacaste un libro antes del confinamiento. 

Sí, ‘El tejido de las cosas’. Lo del libro se ha parado un poco, porque estaba pensado para promocionarlo físicamente. Es un mundo que funciona mucho más lento que el de la música. Ahora se han vuelto a activar los envíos y lo están pidiendo.

¿Qué es la música para Confeti de Odio? 

Descubrir la música fue decir “esto es lo mío”. No llegué a entender lo que era la música hasta que empecé a tocar la guitarra y a analizar una canción. Con 13 años, mi tío me puso una guitarra en las manos y comencé a tocar, a hacer ruidos, y ahí comprendí que era lo que quería hacer.