Elisa y Marcela: un espejo desconocido

El amor transformado en perseverancia y entrega es la razón principal por la que Elisa y Marcela se ha convertido en un nuevo espejo social.

Isabel Coixet ha vuelto como directora para regalarnos una historia prácticamente desconocida en nuestro país y que sin duda está suscitando admiración entre quienes no éramos conscientes de la existencia de una relación que cambiaría, sin pretenderlo, la manera de entender el amor allá por 1901 y que nos ayudaría a comprender que existen a día de hoy, miles de Elisas y Marcelas luchando por vivir su amor, y es que hasta junio de 2019, el matrimonio entre personas del mismo sexo solo es legal en 28 países del mundo.

Aquellas jóvenes fueron mucho más que valientes y el film detalla con crudeza el calvario que las protagonistas tuvieron que atravesar solo con el fin de poder amarse.

Más allá de los hechos reales, el gran acierto de esta producción de Netflix España es haber contado con Natalia de Molina y Greta Fernández (Elisa y Marcela respectivamente), quienes encarnan con máxima pureza y desgarro las memorias de esta pareja, cumpliendo ambas actrices con una promesa que ya repiten en varias entrevistas sobre el compromiso profesional que quieren adquirir siempre que exista la oportunidad de darle voz a historias necesarias y que tengan un trasfondo social que pueda calar al público, de forma que el cine guarde un espacio de formación personal y emocional.

El matrimonio de Elisa y Marcela celebrado ante la Iglesia, jamás fue anulado, pese a descubrirse a los pocos días de su celebración el fraude de Elisa, quien decidió cambiar su imagen y convertirse, a la vista de sus vecinos, en un hombre.

Toda esta complicada trama se ve enriquecida al más puro estilo lorquiano con el juego de elementos y metáforas que se emplean en el largometraje. La alusión al pulpo como animal que vive y muere adherido a lo que quiere, así como la libertad representada con el caballo blanco con el que sueña Elisa, ayudan a situar en la mente del espectador, algunas referencias que impactan aún más si cabe gracias al exquisito uso de la fotografía.

Una historia real transformada en película que se torna homenaje y que crecerá como referente.

Patricia Llombet Hernández

Estudié Abogacía con la intención de dedicarme a la gestión cultural y defensa de derechos de autor. Soy muy de lo que pise un escenario o se prepare tras él. Ayudo en productoras musicales y dicen por ahí que no se me da mal componer, cantar y actuar.

Patricia Llombet Hernández

Patricia Llombet Hernández

Estudié Abogacía con la intención de dedicarme a la gestión cultural y defensa de derechos de autor. Soy muy de lo que pise un escenario o se prepare tras él. Ayudo en productoras musicales y dicen por ahí que no se me da mal componer, cantar y actuar.

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