De cuervos y urracas, el nuevo saludo de Rich Robinson

Pocas veces he vivido una experiencia tan catártica y emotiva como aquella noche de julio de 2011  en el  Festival BBK de Bilbao en la que perdí la voz de tanto gritar. Recuerdo dormir en un viejo Seat Toledo aparcado en la puerta del antiguo estadio San Mamés, y despertar envuelto en una capa de humedad propia de la época y de la zona. Tampoco puedo olvidar el el viaje de regreso a Madrid haciendo un gran esfuerzo por ser un buen copiloto y no dormirme, esfuerzo inútil porque fracasé estrepitosamente dejando a mi compañero de ruta, y chófer oficial, a merced de mis ronquidos. Por supuesto que semejante saga tenía un motivo, “we´re in a mission from god” dirían los ilustres. Y esa misión no era otra que ver en directo a The Black Crowes en una de sus últimas actuaciones en nuestro país. La banda liderada por los hermanos Robinson había dado uno de sus ya habituales e inmejorables conciertos con un despliegue de talento y carisma (si queréis saber cuál de los dos es “talento” y cuál “carisma” busquen en los discos).

Pero todo acabó, hace un par de años el grupo se disolvía tras otro de sus clásicos despliegues, ese en el que interpretan la ya aburrida y repetitiva canción que dice “tu porcentaje blablablabla y esta es mí banda y blablabalba y tus discos solistas y blablablabla y todos sois mis empleados y blablablablablabla y mamá te quiere mas a ti y blablabla y las drogas y blablablablablabla y bla y bla y bla”, la verdad es que, en ocasiones, los sentimientos están sobrevalorados, son una pérdida de tiempo.

De manera que con el grupo en coma indefinido nuestro único consuelo era disfrutar de los respectivos “spin off” del grupo. En el caso de Chris Robinson (cantante de los Black Crowes) teníamos la “Chris Robinson Brotherhood” y sus conciertos de tres horas plagados de Jams y de momentos que evocaban a la Allman Brothers Band, como pudimos apreciar en la madrileña sala But hace poco más de un año. Por otra parte Rich Robinson nos había visitado en 2012, actuando en la camaleónica sala “Arena, Heineken, Marco Aldany ¡uy no! Que me llamen Arena ooootra vez” con un proyecto que llevaba su nombre y en el que hacía gala de su capacidad como cantante además de guitarrista y compositor. Pero al parecer, tras la última agarrada con su hermano tenía ganas de conga, ya que lejos de apostar a la más que fácil y cómoda opción de vivir de su nombre, apostó por otro nombre ¡y qué nombre! “The Magpie salute” (El saludo de la Urraca) dejando en claro que lo suyo sigue siendo el trabajo en equipo, y la ornitología.

Todo comenzó en agosto de 2016, cuando Rich Robinson se retiró a los Applehead Studios de Woodstock, New York, en donde ya grabó sus tres discos en solitario, para encarar sus legendarias “Woodstock Sessions” y para la cual invitó a un “Dream Team” de altísimo vuelo:

Al ya citado Robinson a las voces y guitarra hay que sumar a los ex Black Crowes Marc ford y Sven Pipien a las guitarras y bajo respectivamente, Joe Magistro a la batería y Matt Slocum a los teclados procedentes de la banda solista de Robinson, el argentino Nico Bereciartúa a la guitarra (ex Viticus y presentando actualmente su primer disco en solitario “Nico”), Adrien Reju y Katrine Ottosen a los coros, y el también ex Black Crowes Eddie Harsch a los teclados; tristemente desaparecido el pasado 4 de noviembre, convirtiéndose así esta sesión en un homenaje y en una de las últimas apariciones en público de este genio de las teclas. El resultado de esto puede encontrarse en Youtube con una magnífica interpretación de Commin´Home, el clásico de los setenta interpretado por Delaney & Bonnie junto a Eric Clapton.

Una vez superada esta instancia, se sumaron al proyecto la histórica corista de los “Crowes” Charity White, y el cantante John Hoog para terminar de formar definitivamente The Magpie Salute y preparar su presentación oficial con un concierto en The Gramercy Theatre de New York, al que tuvieron que agregar tres fechas más dada la demanda de entradas que colgaron el cartel de “Sold Out” en pocas horas. Con el resultado de las Woodstock Sessions, las noches en el Gramercy y algún paseo más por los estudios dan a conocer “The Magpie Salute (Live)”, un disco de once canciones de las cuales seis duran entre los siete y los nueve minutos, un disco de canciones, versiones ajenas y de mucho vuelo, improvisación, talento y pasión por la música de raíces. Es realmente destacable cómo un grupo de músicos provenientes de distintos proyectos, suena cohesionado y con una soltura envidiable. Ahí no hay más que mirar al portador del apellido famoso, Rich Robinson es el catalizador perfecto para este proyecto, por carácter, experiencia y solidez.

Definitivamente se trata de un disco para poner en el coche y hacer un viaje largo, tan largo como el que alguna vez hicieran dos muchachos desde Madrid hasta Bilbao con grandes expectativas, tan grandes como las que se pueden tener por ver a un cuervo…o a una urraca.

 Texto: @javiervittone
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