El Kanka se corona en La Riviera

El Kanka la Riviera madrid concierto

Eran las  nueve y media de la noche cuando los silbidos de las gente y el cese de la música de fondo lo dejaba claro: empezaba el concierto.  Y ahí estaba el Kanka, aquel peculiar hombre de camisas indiscretas sobre el escenario de La Riviera dispuesto a regalarnos un concierto, que efectivamente, no olvidaremos jamás.

Comenzó el concierto con ‘Llámame fino’, una de las canciones relevantes de su último disco ”De pana y rubí”. 

Pasaba el tiempo volando mientras canciones como ‘No jodan la marrana’  y  ‘A dieta de dietas’ se bailaban y cantaban  como si del último concierto del malagueño se tratase. El cantautor y  su banda disfrutaban y festejaban como niños cada acorde. Acto seguido sonó ‘Refunk’  (del disco ”Lo mal que estoy y lo poco que me quejo”)  y ese buen rollo inundó a todo el público en cuestión de segundos.

Justo después de este momentazo apareció Carmen Boza para cantar con él ‘Vengas cuando vengas’ de su penúltimo disco. Una canción con un ritmo que sin duda acuna y refleja el lado más tierno del artista.

Tras sonar ‘La canción final’ se desveló otro de los mejores momentos de la noche cuando apareció El Niño de la Hipoteca para cantar junto al Kanka uno de sus temas más conocidos, ‘Canela en rama’. Las 2.500 personas que llenaron la sala ayer por la noche corearon a pleno pulmón aquel himno del buenrollismo que  sin duda no podía faltar. Entrelazó ‘Ante la duda’ y ‘A desobedecer’ haciendo de las dos canciones una, con un desparpajo digno de admiración.

El Kanka la Riviera madrid concierto

Como en todos sus conciertos, entre broma y broma se retiró para volver a los pocos segundos y tomó un descanso para presentar a toda su banda: Eduardo Molina,  el bajista Pedro Campos, Jauma Torne a la trompeta y Carlos Manzanares al saxofón. A su derecha estaba  Álvaro (el rasta) a la guitarra y por último presentó a su fiel escudero, El Manin, encargado de la percusión.

Y llegó entonces uno de los momentos más emotivos del concierto cuando Rozalén subió al escenario acompañada por una luz tenue pero acogedora. Los gritos de emoción de todos nosotros se fusionaron con las primeras palabras de ‘Volar’.

Pudimos disfrutar todos los que asistimos de canciones como ‘Instrucciones para bailar un vals’ y de otro invitado, Sharif.

Justo después había llegado el final del concierto y El Kanka puso la guinda al pastel despidiéndose de La Riviera con ‘Qué bello es vivir’ y ‘Me gusta’. Sin duda cubrió con creces las expectativas del concierto, que más que concierto fue una fiesta. Nos hizo bailar, reír y cantar durante dos largas horas, y cada invitado que se subía a ese escenario nos dejaba un poquito más sin aliento.

Gracias, Juan, por traer el mejor pedacito de Málaga a la capital, vuelve pronto.