La autosuficiencia de una cebolla: Crack-Up de Fleet Foxes

“Yo soy todo lo que necesito”, cualquier disco que comience con semejante frase merece ser oído, escuchado, saboreado, atendido; al menos una vez, pero claro, tratándose de Robin Pecknold y Skyler Skjelset resulta difícil escuchar sólo una vez.

Y es que la música de Fleet Foxes es una suerte de cebolla sonora que capa a capa va descubriendo texturas y arreglos más y más sorprendentes, a la par que sencillos. Eso sí, cuidado con llegar al centro, puedes soltar alguna lágrima. Ya sabes, la cebolla. En esta entrega, la tercera del grupo, continua observándose la progresión en cuanto a tiempo de duración llegando a los cincuenta y cinco minutos, el más extenso de los tres discos que han editado hasta el momento, y seguramente nos encontremos también ante el más completo a nivel sonido y producción. Seis años nos separan de Helplessness Blues, la anterior entrega del grupo, tiempo suficiente para llegar al estudio con muchas ideas y plasmarlas en una canción, prueba de ello es la gran diversidad de instrumentos que podemos percibir en este disco, desde una amplia colección de guitarras y sintetizadores hasta una orquesta de cámara, instrumentos étnicos y vientos variados.

Grabado hasta en seis estudios distintos y con la producción del ya habitual Phil Ek, Crack-Up cuenta con un extra respecto a sus predecesores, la colaboración de Greg Calibi. Responsable de discos de John Lennon, David Bowie, The Ramones, Blondie, Supertramp y una extensísima lista, Calibi es también uno de los motivos de que nos encontremos ante un disco que suena mucho más acogedor en sus atmósferas y ambientes, y que el equilibrio entre todos los sonidos sea el adecuado, haciendo del viaje de una canción a otra una experiencia cómoda a la par que interesante.

La banda, tal vez en su momento más inspirado, nos entrega una lista de once completísimas canciones en las que no falta ni sobra nada, melodías a dos voces, frases para el recuerdo, coros barrocos, percusiones dignas de grandes auditorios y talento, mucho talento. A las siempre citadas referencias a Bob Dylan, CSN&Y y Beach Boys agregaría dos grupos cuya estela puede apreciarse por momentos: Radiohead y Simon & Garfunkel. Canciones como Cassius,- juguetean con la tecnología en favor de la creatividad tal y como lo hicieran los de Oxford desde Ok Computer en adelante, mientras que el inicio de Third of May/Ondaigahara inmediatamente nos remite al America del dúo de New York.

Por otra parte sus canciones de corte sinfónico, divididas por partes o “movimientos”, cuentan con cambios más audaces y valientes, sorprendiendo en más de una ocasión al oyente. Respecto a las opciones de disfrutarles en concierto estamos de enhorabuena, el próximo 1 de julio recalarán en el Vida Festival de Vilanova y la Geltrú, Barcelona y el 7 de julio en el BBK de de Bilbao, en donde podrás comprobar su excelente sonido directo.

Perdona si a esta altura te doy la sensación de haber perdido la objetividad y estar hablando desde la perspectiva de un admirador sin mucho rigor, pero ya sabes…la cebolla.

Texto: @javiervittone
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