La competencia incrementa en Eurovisión 2019 (II)

‘Dare to dream’ (atrévete a soñar). Ése es el lema por el cual ha optado la organización de Eurovisión. No es para menos. Podría decirse que estamos ante la edición más polémica de la última década. Las razones son más que obvias: país en guerra civil, seguridad poco garantizada, los ciudadanos del país anfitrión quieren boicotear el festival, etc. Por estos motivos, entre muchos otros, la Unión Europea de Radiodifusión (UER) ha preferido esquivar los conflictos internos de Israel invitando a soñar a todo el continente. Este hecho se puede tildar fácilmente como una mentira piadosa. Está claro que a Europa no le conviene reflejar todo lo que ocurre en «la tierra prometida».

No obstante, al margen de polémicas (in)necesarias, las delegaciones de cada país participante en el certamen continúan su rumbo. Un rumbo fijo en busca de la mejor canción que pueden aportar para sorprender y ganarse los corazones y los oídos de millones de europeos repartidos en más de 40 países. ¿Quién lo conseguirá? Es algo complicado de resolver, por el momento. Hasta ahora son 19 las canciones que conocemos, pero faltan más de la mitad. De todas estas canciones que hemos podido escuchar, las apuestas sitúan como favoritas a Italia, a Chipre y a Francia. Mientras tanto, Miki puede darse con un canto en los dientes, pues de momento está entre los 10 favoritos. Pero esto es algo que variará mucho porque faltan países muy potentes por lanzar su canción, como Rusia, Suecia, Noruega o Austria.

En este post, haremos la review de cuatro países nuevos: Croacia, Letonia, Reino Unido y Estonia. Hasta ahora habíamos visto y analizado Albania, Francia, República Checa, Australia, Montenegro, Eslovenia e Italia.

La corte celestial ha mandado a un enviado especial. O eso es lo que parece que ha acontecido Croacia. Roko Blazevic es un hombre, no nuestra conocida cantante. «The dream» es el tema que ha ganado la final nacional del antiguo país yugoslavo con la máxima puntuación tanto del público como del jurado profesional. Roko tiene un timbre de voz muy similar al de Agoney. Aunque la puesta en escena no parezca ser muy potente, la personalidad del cantante y la voz pueden hacer que Croacia se clasifique para la final.

Tal como se puede intuir por el título de la canción, el idioma es el inglés. Se trata de otro país que ha decidido prescindir de su lengua nacional. Vestido como un ángel, Roko, con tan solo 17 años, apostará por una puesta en escena espectacular, con luces claras y resaltando las sombras. La canción pertenece al género dark-pop y está compuesta por, entre otras personas, Jacques Houdek, el representante croata en 2017 que se embolsó una 13º posición. Asimismo, Croacia no está siendo uno de los países más aventajados. En las apuestas es uno de los peor valorados del festival.

Las tormentas ya son tradicionales en Eurovisión. Los holandeses vivieron una tormenta en 2014 con The Common Linnets (Calm after the storm) y los británicos el año pasado con SuRie. Esta edición, la tormenta ha llegado a Estonia. «Storm» es la canción de Victor Crone. Se trata de una apuesta muy distinta a la del año pasado, cuando Elina Nechayeva era una de las grandes candidatas a llevarse el micrófono de cristal. El relevo no ha sido óptimo para Estonia. Victor tiene mucho que envidiar a Elina, aunque es una propuesta muy diferente. Esto no quiere decir que sea una mala canción, sino que el año pasado Estonia rompió con los esquemas mientras que éste no ha sorprendido a nadie.

Pop-dance, luces, efectos especiales y una guitarra. Así es la canción estonia para el certamen. Es cierto que no recibirá la misma aceptación entre el público que la increíble voz de Elina el año pasado. Pero es hasta el momento una de las opciones más bailables y animadas. Por ello, es algo que hay que apoyar en un festival como Eurovisión.

Victor Crone se impuso ante sus rivales en la final de Eesti Laul. De nacionalidad sueca, intentó representar a su país de origen en el Melodifestivalen en 2015, pero no lo logró. Finalmente optó por hacerse con una plaza en Estonia, donde la rivalidad es menor y, por ende, es más sencillo representar al país. Hasta ahora, parece que el país báltico no estará bien situado en la apuestas. 

La preselección más extravagante de todos los países la ha tenido Reino Unido. Tres canciones para seis artistas. La misma letra para seis distintos estilos, géneros y sonidos. La BBC ha apostado por una preselección que se popularice entre el público eurovisivo del todo el continente. La apuesta de El Rescate Musical era Jordan Clarke con su «Freaks«. No obstante, ha sido Michael Rice el elegido con «Bigger than us», otra muy buena opción.

Nuevamente Reino Unido no sorprende a nadie. Vuelve a llevar lo mismo: el típico sonido británico que suena en todos los rincones del mundo. Al más puro estilo de James Arthur o Shawn Mendes, Michael Rice recuerda a estos grandes artistas. No es una mala canción, pero es algo muy tradicional en Reino Unido. Así como otros países cambian sus estilos y sus puestas en escena, el país de Theresa May parece haberse quedado atrás.

Michael Rice fue de los primeros en cantar en You decide, la preselección británica que llevó a cabo la BBC. De hecho, la ciudadanía inglesa lo tenía claro desde el principio porque Rice partía como favorito. Como Reino Unido es uno de los países que forman el Big 5, participará directamente en la final de Eurovisión el día 18 de mayo. Lo mismo ocurre con España, Francia, Italia y Alemania.

Por otro lado, Letonia intentará levantar cabeza. Tras el batacazo que se dieron el año pasado con Laura Rizzotto, este año volverán a intentarlo con Carousel. «That night» es una canción completamente plana, sin énfasis, sin subidas, sin bajadas. Lo único que destaca es la voz de la cantante, muy similar a Jain. Por lo demás, es posiblemente la peor opción que hay hasta ahora.

El dúo se alzó con la victoria del Supernova, la preselección del país báltico de en medio. El estilo oscila entre el pop y el indie. De todas las canciones ya publicadas, es la segunda peor posicionada en las apuestas. Por lo tanto, es bastante posible que Letonia vuelva a tropezar con la misma piedra otra vez.

La competencia incrementa en Eurovisión 2019 (II)
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Juan Carlos Piña

Palma de Mallorca, 1996. Estudiante de Periodismo y Comunicación Audiovisual. Aficionado a tocar el piano, a la fotografía y a viajar. ¿Música? ¡Sí, gracias!

Juan Carlos Piña

Juan Carlos Piña

Palma de Mallorca, 1996. Estudiante de Periodismo y Comunicación Audiovisual. Aficionado a tocar el piano, a la fotografía y a viajar. ¿Música? ¡Sí, gracias!

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