Carmen Boza se despide de ‘La Caja Negra’ en La Riviera de Madrid

Después más de un año y medio girando por España, Carmen Boza defendió ayer en La Riviera de Madrid el último concierto de su gira 'La Caja Negra'.
Carmen Boza Fotografía: Andrea Seco
‘Lo que os voy a presentar esta noche, es lo que soy yo’.

Después más de un año y medio girando por España, Carmen Boza defendió ayer en La Riviera de Madrid el último concierto de su gira ‘La Caja Negra’. Ponía así fin a una etapa que le sirvió para canalizar con canciones una ruptura vital y artística, donde la honestidad le ganó a las apariencias. 

Para Carmen Boza no existen las etiquetas en el arte. Desde su casa, ella compone, arregla y produce sus canciones – y eso se nota cuando la ves encima de un escenario -. Transmite independencia y una personalidad arrolladora, mientras que fluye, disfruta y juega con la voz y los acordes de su eléctrica.

Ayer durante dos horas Carmen Boza demostró todo esto en La Riviera, la sala más grande de Madrid. Se subió al escenario junto a Dani Ballesteros a la batería y Estefanía Gómez al bajo, para hacer un viaje por los temas de los dos discos que tiene en el mercado. Las canciones confluían en un pop-soul sin ataduras, mientras que el clásico guitarra-bajo-batería-voz, se reinventaba con melodías ricas y complejas. Las letras, por su parte, nos hacían reflexionar sobre ideas preconcebidas en la vida y el amor.

Carmen Boza Fotografía: Andrea Seco

Boza entró en acción entonando una melodía que sin más dio paso a ‘Mentiras de verdad’, una auténtica declaración de intenciones para lo que se venía.

“Una se cansa de vivir de mentira, una tiene que ser real. Lo que os voy a presentar esta noche, es lo que soy yo,” confesaba.

Sincera y honesta con su realidad, continuó con el desgarrante ‘Desconocidos’, que hiló sin titubeos con ‘Sin Salida’ – tema que gira en torno a la necesidad de resetear y volver a empezar-. Siguió, con ayuda de las palmas del público, cantando ‘La mansión de los espejos’ y ‘Señales’.

‘La música maravillosamente siempre nos salva y nos lleva a un puerto seguro’.

La Caja Negra fue un disco muy importante,” confesó Carmen Boza, “yo estaba buscando las señales y no las encontraba por ninguna parte. Estaba perdida, pero la música maravillosamente siempre nos salva y nos lleva a un puerto seguro. Eso es lo que hizo conmigo este disco. Por eso empecé abriéndolo con esta declaración de ser honesta conmigo misma, que titulé ‘Intro'”

Tras interpretarla, continuó con el decidido (y algo resentido) ‘Dámelo’ y con su poema de ‘Esparto’

Carmen Boza Fotografía: Andrea Seco

De esta manera llegó el bloque más “romántico” del concierto, ya que decidió guiarse por su propia experiencia y dedicar cuatro canciones para ilustrar la complejidad del amor. Con sus letras, viajó desde lo más intenso  del enamoramiento con ‘El Ejército’, hasta la autocompasión por el desamor con ‘Nana Noir’, pasando por lo crudo de la decepción con ‘No me parezco’En esta línea, le cantó a la indiferencia del olvido con ‘Un golpe de suerte’ – su último single que ayer interpretó por primera vez en directo-.

La segunda mitad del concierto fue algo más cañera que la primera e incluyó sus temas más conocidos. Así, llegó el turno de ‘Mantra’ con el que el público no dudó en deshacerse de todo lo negativo coreando el famoso “que todo lo que tengo malo dentro se vaya yendo”. Siguió con ‘Culpa y castigo’con un “poquito de rock and roll” interpretando, ‘Astillas’, ‘La vida Moderna’ y ‘Poetas’.

El final del concierto se iba acercando, dando paso a su contradictorio ‘Fin’, y a su conocidísimo ‘Gran Hermano’. Por último, eligió regresar a uno de sus primeros temas, ‘Octubre’para concluir la noche, aunque no sin antes regalarnos una profunda reflexión sobre el sentido de la vida.

Carmen Boza Fotografía: Andrea Seco

“Recién llega a esta ciudad al principio de la década escribí esta canción que hoy cierra esta ciclo, y que en su día empezó este ciclo. No tenía un plan, pero tenía un sueño que era hacer lo que yo quería, como yo quería. Ninguna de las cosas las tenía claras pero lo único que he hecho desde entonces ha sido luchar, y buscar y no abandonar, aunque he estado muchísimas veces a punto de hacerlo.

La caja negra, que hoy despedimos aquí, es el símbolo de esa lucha por entender quién soy yo, por perdonarme, por entender mis demonios y por saber quién soy yo.

“La belleza está en todas partes, y la honra en esa lucha. Así que yo os animo a que no seamos esas personas que imitan cómo otros bailan, sino que cerremos los ojos y sintamos nuestro propio movimiento”.

Y con esta declaración, el viaje a lo más profundo y real de Carmen Boza llegó a su fin… Y La Riviera, a sus pies.

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