Andrés Suárez en Mallorca: risas, lágrimas y cucarachas

Fotografía: Andrés Iglesias / Mallorca Live Festival.

El Mallorca Live Festival Summer Edition ya divisa en el horizonte su clausura. Empezó en agosto con la actuación de Mala Rodríguez y finaliza el día 27 de septiembre con el show extravagante de la banda madrileña Carolina Durante. En el marco de los conciertos se encuentra Andrés Suárez, uno de los cantautores españoles más reconocidos. El gallego viajó ayer a la isla para ofrecer un espectáculo que no dejó indiferente a nadie.

Las puertas abrían a las 20:00 horas, momento a partir del cual su público más fiel empezó a llenar el recinto. Un recinto bastante diferente a otros años y que nada tiene que ver con pasadas ediciones. Lo que eran aglomeraciones de miles de personas saltando, cantando, bailando, empujándose y disfrutando de la música, este año se ha convertido en unos pocos centenares sentados en sillas y mesas con la separación reglamentaria de dos metros.

Desde la apertura de puertas hasta las 22:00 sonaron canciones de pop, rock e indie en español. El DJ encargado de animar el cotarro puso temas de La M.O.D.A., Sidonie, Sidecars e Izal, entre otros. Y llegó el momento. Andrés Suárez subía al escenario del Mallorca Live por primera vez desde la primera edición del festival.

En cuanto apareció, el público le arropó con un fuerte aplauso ante el cual se mostraba sonriente. El artista no tuvo tiempo de decir nada antes de que una fan le gritase “guapo”. Su respuesta: “Tengo un pelo bonito”. Así es como abrió su concierto. La gente reía. Y continuó: “Hace unos días, unas semanas, era un imposible, una utopía; era absolutamente inviable soñar que este año iba a estar diciendo ‘buenas noches Mallorca’ y mira dónde estamos”.

Antes de cantar confesó: “La primera llamada que recibí de trabajo me dijo que no tocaríamos hasta finales de 2021. Se me quedó la cara como la que están poniendo ustedes. Así que cada concierto es un regalo de vida. No me lo tomo como si fuera el último, no vamos a ponernos intensos, pero sí como un premio. Como si me dijeran que en unas horas tengo que parar. Así que voy a disfrutar como nunca antes había disfrutado en un escenario. Gracias por apoyar la cultura segura“.

Con estas palabras iniciaba Andrés Suárez su concierto. Mientras la gente aplaudía su alegato, el gallego comenzó a tocar los primeros acordes de Y sigas sin saber lo que es amor. Los sentimientos estaban a flor de piel. Cabe reconocer que el directo de cantante es maravilloso, mucho mejor incluso que en estudio. El hecho de que la acústica del Mallorca Live sea perfecta ayuda mucho a que se distinga muy bien la voz del músico.

No diré, Si la veis, Un solo día y Necesitaba un vals para olvidarte fueron los siguientes temas que se sucedieron después. Ese primer tramo fue realmente intimista. Estaba presentando su octavo álbum de estudio. Tras su quinta canción abrió nuevamente el diálogo con el público. “¿Alguien cumple años hoy?”, preguntaba Andrés Suárez. Entre la multitud se divisaba el brazo levantado de una joven que se mostraba contenta. “¿Cómo se llamas?”, volvió a preguntar. Su nombre era Alma. Acto seguido le felicitó por ser 6 de septiembre, nombre de la canción que le cantó después: “Te la dedico”. Es un tema que produjo y grabó junto a Dani Fernández.

Enseguida llegó el turno de Pienso en ti, El cantante, Voy a volver a quererte y Vuelve. Justo después volvió a interactuar con el público y todo se convirtió en risas porque una señora que estaba sentada en una mesa cercana al escenario no paraba de reír. De hecho casi se ahoga a carcajada limpia. Esto provocó en Andrés Suárez semejante risa que tuvo que abandonar durante unos segundos el escenario. Al regresar, la bomba estalló nuevamente y el público inundó cada rincón del recinto con risas.

Cuando todo volvió a su cauce normal, dentro de lo que cabe, el gallego cantó Benijo. A pesar de estar presentando su octavo disco, intercalaba los nuevos temas con canciones de su pasado. Lo mismo ocurre con Si llueve en Sevilla, justo después.

Ya había pasado el ecuador del concierto de tal forma que llegaba a su final, pero aún quedaba mucho que vivir. En concreto una de las canciones más esperadas: Todavía puedo oírte. Acerca de este último tema explicó su origen: está dedicada a un amigo suyo de la adolescencia que falleció a los 15 años por una sobredosis. Cuando terminó esta canción, un porcentaje importante del público se estaba secando las lágrimas, pues despertó la emoción y los sentimientos de los allí presentes.

Acto seguido, sonaron Propongo y Calella, la canción favorita del último álbum de Andrés Suárez que, de hecho, recibe el mismo nombre. Mencionó después a todos los profesionales que se encuentran delante y detrás del festival, ofreciendo sus manos y su ayuda para que salga adelante: camareros, técnicos, sonidistas, seguridad, cocineros, cámaras, producción, etc.

Ahora ya sí, en los últimos 30 minutos anunció que llegaba el final y que no se demoraría porque quería cantar a su público mallorquín. Inició el último tramo con No saben de ti y, después, sonó una de las más esperadas a la par que inesperadas: Tal vez te acuerdes de mí. Era, sin lugar a dudas, una de las favoritas, pero nadie se la esperaba porque no es una canción en solitario. No obstante, la cantó junto a la voz de Nina previamente grabada.

Fue entonces cuando Andrés Suárez tuve que dejar de lado su concierto nuevamente porque sufrió otro ataque de risa. Y es que una cucaracha apareció en el escenario, asustando a un miembro de la banda del gallego que tiene miedo a este tipo de insectos. “Es el concierto más surrealista que he dado en 20 años”, aseguró. Si el público se fue a casa con un recuerdo fue con el de una cucaracha en el escenario y las carcajadas del artistas amenizando el ambiente.

Una vez que los miembros del escenario vencieron su temor a la cucaracha se reanudó el concierto. “¡Despiértame!”, gritaron unos fans desesperados viendo que el concierto estaba a punto de terminar y que este tema no había sonado aún. Andrés Suárez les ignoró, pues cantó Nina y Hace un año.

Cuando todo el mundo ya había perdido la esperanza de escuchar al cantautor tocando Despiértame fue cuando les satisfizo a sus seguidores mallorquines. Los primeros acordes empezaron a sonar y todo el mundo comenzó a cantar con él. Al acabarla comentó que debía irse mientras que el público le despedía en pie y con un aplauso.