Amaia pone en pie al Auditorium de Mallorca

Han pasado dos años 'Pero no pasa nada'. 11 canciones con 11 personalidades que nos adentran - un poco más - en la mente de Amaia.

Las agujas rozan las nueve y diez. Un murmullo nervioso y tenso cuenta los segundos para que Amaia aparezca en el escenario. Las luces se atenúan, el telón se levanta y una escena preciosista se revela ante los espectadores.  Una ensordecedora respuesta recibe a la cantante y a su banda. Núria Graham, Aleix Bou, Miquel Sospedra y Paula Vegas se colocan frente a sus instrumentos, rodeados por centenares de flores blancas, y Amaia, directa al piano. Los aplausos cesan con los primeros acordes de ‘Un día perdido’: el primer tema que inaugura la onceava parada de la gira nacional ‘Pero no pasa nada’.

Una audiencia versátil y unos temas inéditos

Amaia vuelve a la isla casi un año después, con un primer trabajo bajo el brazo, y una audiencia que se delata versátil, reuniendo en el Auditorium de Palma desde los más veteranos hasta los más jóvenes. Sin despegarse de la banqueta, con el público ya en el bolsillo, le llegaba el turno a ‘Todos estos años’. La cantante, también, nos concedió el privilegio de escuchar algunos de los temas que todavía no se han grabado, como ‘Javier’, ‘Me gusta bailar’ y un tema sin título al que los fans han bautizado como ‘Quiero que quieras quedarte’. Una simpática y enérgica Amaia que no despegaba las manos del teclado y, si lo hacía, enseguida agarraba la guitarra.

La virtuosidad de Albéniz

Quizás uno de los momentos más especiales del concierto sucedió cuando Amaia tocó la pieza con la que se presentó al examen de final de grado superior de piano hace más de medio año. El silencio se apoderó del auditorio. Para la ocasión, escogió ‘El puerto’ de Isaac Albéniz, un compositor y pianista español. Una inteligente decisión para ligar su carrera de piano y su carrera como cantante, brindando la oportunidad a sus seguidores de poder apreciar el virtuosismo de una obra de Albéniz en manos de una artista a la que admiran. Una audiencia ‘ojiplática’ observaba las manos de Amaia volar sobre el teclado. Y esa sensación de atracción se mantuvo en ‘Tú me acostumbraste’ (cover de Frank Domínguez), ‘Qué nos va a pasar’ (cover de La buena vida), ‘Un nuevo lugar’, ‘Nadie podría hacerlo’, y muchos otros temas.

La picardía de Amaia

La joven despertó su picardía enlazando uno de los temas inéditos con ‘Medio drogados’, de los Fresones Rebeldes, y acercándose al público. Hubo a quienes se les cortó la respiración al tener a su ídolo tan cerca, otros decidieron gritar y, los últimos, la acompañaron con palmas. La cantante se dirigió a los espectadores para comentarles que se había quedado sin aliento debido a las grandes dimensiones del escenario. Un comentario que delató la personalidad sincera y espontánea de la cantante y que arrancó una sonrisa a los presentes.

Por otra parte, la pamplonica también puso al público en pie cuando decidió cantar ‘Vas a volverme loca’, de Natalia, ex-concursante (como ella) de Operación Triunfo: una actuación que ya se ha convertido en un icono de los conciertos de esta gira. Fue en Madrid cuando Natalia subió al escenario y  cantó con Amaia, siendo la única artista invitada en intervenir en la gira ‘Pero no pasa nada’.

El final del sueño

‘El relámpago’ y ‘Quiero que vengas’ llegaban con la fuerza que les caracteriza y los espectadores los recibían con una sonrisa en la boca. Las lágrimas llegaron con los dos últimos temas, que Amaia interpretó más cerca de los espectadores y guitarra-en-mano, ‘Desde que tú te has ido’ (cover de Cecilia) y ‘Nuevo verano’. Dos temas que sabían a las últimas noches de verano, a las despedidas, al último bocado de ese plato que te gusta tanto. Cuando las luces se volvieron a encender, tras una ovación de varios minutos y todo el auditorio en pie, fue como despertar de un sueño.

Describir lo que siente uno al escuchar a Amaia es de todo menos posible. Se podrían nombrar una por una las canciones del setlist del concierto y dedicar un artículo completo describiendo la atmósfera de cada una, pero no sería empático por mi parte, por lo que dejaré un final abierto que conviene cerréis yendo a uno de los conciertos de la gira ‘Pero no pasa nada’.