Mallorca se rinde a los pies de Alfred García

Alfred García ofreció su primer concierto en solitario en Mallorca con motivo de su 1016 Tour. El espectáculo comenzaba a las 21:00, pero dos horas y media antes del inicio ya había gente haciendo cola en la puerta para ocupar su butaca del Trui Teatre, en Palma. Como era de esperar, el fenómeno fan del reality de RTVE no ha desaparecido todavía. Antes de que apareciera el catalán sobre el escenario, el ambiente entre sus fans era de nervios y entusiasmo por ver a uno de sus ídolos.

Un gran bajo rompió el silencio e hizo que todas las personas allí presentes se pusieran a gritar. Pero no pasó nada; simplemente el bajo seguía sonando. El hemiciclo se calmó un poco hasta que se abrió el telón. Los gritos regresaron todavía con más fuerza, como si un tsunami y un huracán se hubieran fusionado. Pasaron un par de minutos y fue entonces cuando Alfred García regaló al público lo que deseaba: verle sobre el escenario mallorquín.

Al principio parecía haber algún que otro fallo técnico de sonido, pero su equipo lo solucionó en menos de lo que canta un gallo. Como no podía ser de otro modo, el catalán abrió el concierto con ‘Wonder’, la canción que canta junto a Pavvla en su disco. De hecho, ayer fue un día muy importante y especial para Alfred porque, además de ofrecer su primer concierto en Mallorca, lanzó el videoclip de este tema. Con esta apertura, el cantante se metió en el bolsillo a todos los presentes.

Acto seguido y con un parón muy escaso, todos los fans sacaron su móvil y encendieron la linterna. Cabe decir que antes del show se repartieron pegatinas rojas para pegarlas en el flash y que la luz fuera rojiza. La segunda intervención del extriunfito fue una de sus canciones más conocidas: ‘Que nos sigan las luces’. Fue sin lugar a dudas uno de los momentos más especiales del concierto. Unas mil de luces alumbraban a Alfred, algo a lo que ya está acostumbrado cuando canta este tema.

Tras cantar la canción que fue candidata a representar a España en Eurovisión 2018, se sentó al piano. Este instrumento estaba decorado de forma rocosa, tipo meteorito. Además, sacaba humo desde su superficie. Claramente se trata de un decorado que va muy en línea con el color y con la estética del álbum. El idioma inglés volvía a aparecer en el teatro. A pesar de estar lejos de casa, no quiso olvidarse de sus orígenes y entonó ‘Barcelona’. No obstante, no fue éste el único tributo a su tierra natal.

Tras el tema dedicado a la ciudad condal, permaneció sentado al piano. Su hit más rockero llegó. La gente se vino arriba. Más de una persona se debió quedar afónica porque apenas se escuchaba a Alfred. Su canción más conocida, ‘De la Tierra hasta Marte’, fue realmente emocionante. La voz del catalán se entrelazó con la de sus fans mallorquines. Sin embargo, siguió tocando su particular piano. Justo después pidió un momento de silencio para tocarlo de manera íntima junto al público.

Fotografía: Juan Carlos Piña

Dos minutos al piano hipnotizaron a los asistentes, que se quedaron callados y embobados observando la magia del catalán. «Cantad conmigo», ordenó el artista. Los gritos volvieron a inundar el aforo de la sala. El barco volvió a flote y el público encendió nuevamente las linternas. Era el turno de ‘La ciudad’, uno de los temas más personales de Alfred García. Todo el mundo cantó junto al extriunfito y movió la linterna de lado a lado. «¡Qué bonito!» es lo único que se atrevió a decir el catalán al terminar la canción. Sin lugar a dudas, se impresionó de la intimidad tan profunda de ese momento.

Enseguida se levantó del piano y cogió una guitarra. Se acercó al borde del escenario donde extendió su mano a las personas que estaban en primera fila. La locura y felicidad invadieron a todo aquel que fue rozado por el cantante, que cantó ‘Volver a empezar’. Sin embargo, no duró mucho más tiempo de pie, ya que enseguida regresó al piano para regalar uno de los momentos más esperados de la velada: ‘Londres’. «Luces gris y cambias de autor, eres música acústica un acorde menor. And just let it be, and God save the Queen, ¿qué es Londres sin ti?». El panorama mostraba una escena repleta de magia y gran belleza.

‘Por si te hace falta’ fue la sucesora de ‘Londres’. Alfred se plantó en medio del escenario únicamente con su micrófono mientras la banda tocaba con sus instrumentos. Sus fans cantaban tan fuerte que el catalán abandonó su micrófono y se entregó a su público, que entonaba la canción al ritmo de los golpes y las palmadas del artista.

A pesar de estar en Mallorca, Andalucía se hizo un hueco en el escenario palmesano. ‘Sevilla’ fue la siguiente del repertorio de 1016. Pero el momento más sorprendente de la noche llegaría con ‘Lo que puedo dar’. Todo iba normal y fluido, hasta que la banda dejó de tocar a la par que Alfred García paraba de cantar y mirando al público con cierto desafío en su mirada. El cantante se dirigió al extremo del escenario, donde había unas escaleras. Las bajó y se paseó entre el público, sin cantar. Sólo subía escaleras de uno de los pasillos del teatro. No fueron muchas. Cuando alcanzó una fila determinada, sólo se podía ver su guitarra en el aire y un trombón. La masa humana no dejaba ver más. Pero efectivamente: Alfred fue a buscar su famoso trombón, que se hallaba oculto entre las butacas.

Fotografía: Juan Carlos Piña

Volvió a subir al escenario y terminó de cantar ‘Lo que puedo dar’. Enseguida se colocó el trombón en la boca y empezó a soplar. ¡Menudo espectáculo! El público, completamente eufórico, aplaudió esta muestra de profesionalidad, que siguió con un: «Os vamos a hacer saltar». No había alma viva en Palma que no estuviera saltando al ritmo de Alfred y su banda. Tras este subidón, fue el turno de ‘Et vull veure’, la canción que canta junto a Amaia en su álbum.

«Vamos a ir terminando con Madrid». La capital española técnicamente iba a cerrar el show. Los asistentes, completamente entregados pensando que sería la última, se dejaron sus voces en el teatro. Cuando parecía que se iba a ir, llegó el momento de ‘Let me go’. La situación se convirtió en una verdadera fiesta. Asimismo, le siguió ‘Himno del Prat’, canción con la que definitivamente cerró el show. Éste le serviría como último homenaje a su tierra desde Mallorca.

Durante el concierto, quiso recordar que, para él, las Islas Baleares tienen algo especial y único que siempre dan ganas de ir. Además, quiso dar las gracias al público por asistir, ya que desplazar todo el equipo desde la península hasta las islas no es tan fácil como puede parecer. No obstante, mereció la pena este desplazamiento porque fue un concierto único que Mallorca ya ha escrito en su historia. 1016 Tour‘ dará un parón hasta el día 22 de junio, cuando tendrá lugar un concierto acústico de Alfred en Castellón. Para consultar precios y comprar tu entrada, haz clic aquí.

Juan Carlos Piña

Palma de Mallorca, 1996. Estudiante de Periodismo y Comunicación Audiovisual. Aficionado a tocar el piano, a la fotografía y a viajar. ¿Música? ¡Sí, gracias!

Juan Carlos Piña

Juan Carlos Piña

Palma de Mallorca, 1996. Estudiante de Periodismo y Comunicación Audiovisual. Aficionado a tocar el piano, a la fotografía y a viajar. ¿Música? ¡Sí, gracias!

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