Aerosmith y el precio del mesías

Nunca voy a olvidar un cuento que me contaba mi abuelo cuando era un niño. Un señor que vivía en un pueblo, un buen día, dijo que era la reencarnación de Jesús, y tan convencido estaba que decidió crear un grupo de doce apóstoles, a los cuales les comunicó que había llegado el día en que Jesús debía morir y que ellos debían de ser los encargados de matarlo. Ante semejante pedido todos se presentan en la oficina del comisario para pedirle consejo, ya que se debatían entre la devoción y la ley. El comisario escuchó a los “apóstoles” sin alarmarse ni un segundo y una vez acabado el relato dijo con total naturalidad:

  • Bueno, que lo crucifiquen hasta la muerte
  • ¡¿Si?! -preguntaron sorprendidos los apóstoles
  • ¡Claro!- dijo el comisario- eso sí, si al tercer día no resucita van todos presos.

Esto mismo es lo que pasó la noche del 29 de junio de 2017 en el Auditorio Miguel Ríos de Rivas, Madrid. Un grupo de leyendas del Rock (sí, con “R” mayúscula) salieron al escenario a dejar claro que si quieres permitirte los millones de apóstoles que difunden tu palabra alrededor del mundo y morir durante unos minutos a causa de una sobredosis tantas veces como quieras, sobrevivir a un cáncer y dos hepatitis, caer recaer y recontrarecaer en adicciones varias, pelearte con todos, perder la capacidad de escribir ni medio verso y un extensa lista de apuros; tienes que tener el poder de resucitar y dar todo lo que tienes durante dos horas de concierto, contando con casi setenta años sobre tus hombros.

  Alter Bridge para todos los públicos

Todo comenzó poco después de las 20:00 hs, los teloneros Alter Bridge saltaron al escenario con una larga historia detrás; la que cuenta que en 2004 la sección instrumental de los ex-Creed se unió  a Myles Kenedy (una de las grandes voces de las últimas dos décadas que ha sabido formar parte de la banda solista del mismísimo Slash de Guns & Roses) y desde entonces no detuvieron su ascenso en popularidad y excelencia musical. Lejos de ser unos teloneros al uso, dieron un concierto que recorrió su vasta discografía y permitió que el guitarrista Mark Tremonti demuestre porqué está llamado a formar parte de la historia de las seis cuerdas. En estos casos en que un grupo tiene la oportunidad de abrir el show de una leyenda de la música como Aerosmith, el termómetro para determinar si lo han hecho bien está en el público, ya que por lo general un alto porcentaje del respetable no tiene mucha idea del número de apertura y está impaciente esperando al cabeza de cartel. Para cuando Alter Bridge llegó al momento de interpretar Blackbird, su clásico mas sonado, todo el público, amantes del grupo y neófitos por igual, estaban entregados a los pies de la formación que estrofa a estrofa, estribillo a estribillo y solo a solo de guitarra tuvo una excelente comunicación con toda la concurrencia.

Llegados al final de la actuación, que duró algo más de una hora, la banda se retiró triunfal y muy agradecida en los saludos.

 “Pasándolo en grande mientras voy abajo”

Mientras los técnicos se encargaban de desmontar el equipo de unos y montar el equipo de otros, la tensión y los nervios ganaban cada vez más terreno en el auditorio. No era para menos, los de Boston no pisaban Madrid desde hacía 20 años y esta gira “Aero-Vederci-Baby” anunciaba el adiós a más de cuarenta años de carretera, todos habíamos sido muy pacientes, durante mucho tiempo. Los relojes marcaban las 22:07 y con el símbolo del grupo brillando en las pantallas empezó una retrospectiva de imágenes del grupo con el “Carmina Burana” de fondo para que una vez acabado el audiovisual empezaran a sonar los acordes de “Let the music do the talking” y todas las gargantas se vaciaran en un mismo grito al ver en el extremo de la pasarela central del escenario a The Toxic Twins Steven Tyler y Joe Perry juntos, marcando el territorio que ocuparían durante gran  parte del espectáculo.

Nine Lives, Love in a Elevator, Livin´On The Edge, Rag Doll y Falling In Love (Is Hard On The Knees) fueron los cinco siguientes trallazos que marcaron el primer tercio del concierto, hitazos que encendieron a todos hasta el punto de enloquecer cuando un pletórico Joe Perry atacó los primeros acordes de “Stop Messin´Around” de Fleetwood Mac (¡OJO!  los de Peter Green, los primeros) para continuar con “Oh Well” también de los “Mac” y dar paso a una jam session en la que queda claro que con los cinco miembros originales, más un teclista/corista invitado, tienen todo lo que necesitan sin tener que recurrir a músicos que se encarguen de doblar notas que ellos mismos no pueden tocar ya, algo cada vez más común en artistas de cierta edad, o no tanta.

  “Con el guiño de un ojo finalmente ves la luz”

A esta altura del concierto vale la pena un pequeño inciso: estamos viendo en plenísima forma a un Joe Perry tocando la guitarra como en los viejos tiempos, cantando con una fuerza exultante y no podemos olvidar que hace tan sólo once meses este mismo abuelete sufrió un infarto en pleno escenario tocando con los “Hollywood Vampires” (proyecto que tiene con Alice Cooper, Rob de Leo, Mat Sorum y Johnny Depp) y ahora aquí está, resucitado, una vez más, en plena era del estrés y los ataques de pánico. Y qué decir del querido Tyler, que con 69 años no para de bailar, saltar, arrastrarse por el suelo, llegar a las notas altas, a los falsetes, tocar la armónica, gritar al público y poner en jaque a más de un “rockero” (sí, con “r” minúscula) que con menos de la mitad de su edad juega en los límites del postureo y el autotune, o que nada mas llegar a una sala de conciertos o local de ensayos sus primeras palabras son para quejarse de las condiciones técnicas, cuando estos próceres que estamos disfrutando en la cúspide de las posibilidades han tenido que pelarse las asentaderas en los tugurios más infectos y paupérrimos del mapa para llegar a la cima. Ya sabes “it´s a long way to de top if you wanna’ Rock & Roll”.

   “Creo en todas las cosas buenas que el dinero no puede comprar”

Para el último tramo antes de los bises “Mr Sweet Emotion” Tom Hamilton se encargó de calentar a la audiencia para arrancar con la canción que le ha servido de apodo durante los últimos treinta años y así comenzar el tramo final de clásicos como I Don’t Want to Miss a Thing, Eat the Reach, Criyin’ y Dude (Looks Like a Lady) y luego retirarse del escenario mientras se montaba un piano blanco en el extremo de la pasarela central. Esta pausa fue muy útil para las reflexiones de rigor como “Brad Whitford es una de los mejores guitarras rítmicas del planeta” y no es nada exagerado, hay que tener una gran pericia para mantener el pulso de la canción y generar un espacio de acción tan amplio para un guitarra solista como lo hace Brad, no por nada es un graduado de la Berkley School of Music, una de las más prestigiosas escuelas de música de los USA. Por otra parte, Joey Kramer es tal vez al que más se le nota el paso del tiempo, por momentos da la sensación de que tras el último golpe de tambor va a quebrarse, pero no, sigue marcando el ritmo con la misma precisión de siempre.

  “Todo el mundo tiene deudas que pagar”

El final se veía llegar, Tyler volvió al escenario cubriendo su torso desnudo con una suerte de fular y luego de explicar que tenía los pezones como escarpias por el frío, comenzó “Angel”, épica balada que no llegó a acabar ya que “Dream On” entró por sorpresa y todos, todos perdimos el control mientras repetíamos el estribillo con la garganta pegada al cielo. Y entonces, cuando creíamos que no podíamos más, que la adrenalina se había acabado y que podíamos irnos a casa, la batería de Kramer empezó a machacar un ritmo que a todos nos sonaba a fin de fiesta y la guitarra de Perry tocó las cinco notas más famosas de la guitarra eléctrica, “Walk this Way” y el adiós.

Adiós a una de las últimas bandas de su especie, adiós al estruendo, adiós a los hoteles, adiós a las guerras de egos, adiós a las portadas y adiós a todos los naufragios que estos piratas de la carretera tuvieron que superar para llegar ante nosotros y enseñarnos que no hay apóstoles si no hay resurrección.

Texto: @javiervittone
Aerosmith y el precio del mesías
Vota este post

La música, lenguaje poderoso capaz de rescatarte.

El Rescate Musical

La música, lenguaje poderoso capaz de rescatarte.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies